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domingo, 16 de noviembre de 2008

Poemas Celebres - René Char

Del libro: La palabra en archipiélago. Ediciones Hiperión

La Biblioteca en Llamas

Por la boca de este cañón está nevando. Teníamos el infierno en la cabeza. En el mismo instante, la primavera en la punta de los dedos. Son las andanadas de nuevo permitidas, la tierra enamorada, las hierbas exuberantes.

También el espíritu, como todo lo demás, ha temblado.

El águila está en futuro.

Toda acción que comprometa al alma, incluso si ésta lo ignora, tendrá como epílogo arrepentimiento o pesadumbre. Es menester consentir en ello.

¿Cómo vino a mí la escritura? Como plumón de pájaro contra mi ventana, en invierno. Al punto se levantó en el hogar una batalla de ascuas que todavía hoy no ha concluido.

Sedosas las ciudades de la mirada cotidiana, insertadas entre otras ciudades, de calles que trazamos nosotros solos, bajo el ala de relámpagos que responden a nuestros cuidados.

Todo en nosotros no debería ser sino fiesta jubilosa cuando algo que no hemos previsto, que no iluminamos, que va ha hablar a nuestro corazón, por sus propios medios se cumple.

Sigamos lanzando nuestras sondas, hablando con voz igual, agrupando las palabras; acabaremos por hacer callar a todos esos perros, por lograr que se confundan con el herbazal, vigilándonos con ojo borroso mientras el viento borra su espalda.

El relámpago me parece largo.

Solamente mi semejante, la compañera o el compañero, puede despertarme de mi torpeza, desencadenar la poesía, arrojarme contra los límites del viejo desierto para que triunfe sobre él. Nadie más. Ni cielos, ni tierra privilegiada, no cosas que nos estremecen. Antorcha, solamente bailo con él.

No es posible comenzar un poema sin una parcela de error acerca de sí mismo y del mundo, sin una brizna de inocencia en las primeras palabras.

En el poema, cada palabra o casi cada palabra ha de ser empleada en su sentido original. Algunas, desligándose, se vuelven plurivalentes. Las hay amnésicas. La constelación del Solitario está tendida.

La poesía me robará mi muerte.

¿Por qué poema pulverizado? Porque al cabo de su viaje hacia el País, tras la oscuridad prenatal y la dureza terrestre, la finitud del poema es luz, aportación del ser a la vida.

El poeta no retiene lo que descubre; habiéndolo transcrito, en seguida lo pierde. En eso radica su novedad, su infinito y su peligro.

Mi oficio es oficio de adelantado.

Nacemos con los hombres, morimos desconsolados entre los dioses.

La tierra que recibe la semilla está triste. La semilla que tanto va a arriesgar es feliz.

Hay una maldición que no se parece a ninguna otra. Parpadea con una especie de pereza, es de naturaleza afable, pone cara de rasgos tranquilizadores. Pero una vez acabado el fingimiento. ¡qué nervio, que inmediata carrera hacia el objetivo! Probablemente – pues que la sombra en la que construye es maligna, la región perfectamente secreta – se sustraiga a una denominación, sepa zafarse sierre a tiempo. Dibuja, en el velo celeste de algunos clarividentes, parábolas harto aterradoras.

Libros sin movimiento. Pero libros que se introducen con agilidad en nuestros días, deslizan en ellos una queja, abren bailes.

Como decir mí libertad, mi sorpresa, al cabo de mil rodeos: no hay fondo, no hay techo.

A veces la silueta de un caballo joven, de un niño lejano, avanza exploradora hacia mi frente y salta la berrera de mi cuidado. Entonces bajo los árboles la fuente vuelve a hablar.

Deseamos permanecer desconocidos para la curiosidad de aquellas que nos aman. Las amamos.

La luz tiene edad. La noche no. ¿Pero cual fue el instante de esta fuente entera?

No tener varias muertes suspendidas y como cubiertas de nieve. No tener sino una, de buena arena. Y sin resurrección.

Detengámonos cerca de los seres que pueden renunciar a sus recursos, aunque no existan para ellos más que poco repliegue o ninguno. La espera excava para ellos un insomnio vertiginoso. La belleza les pone un sombrero de flores.

Pájaros que confiáis en vuestra gracilidad, vuestro sueño peligroso a una hacina de cañas, cuando viene le frío, ¡cómo nos parecemos a vosotros!

Admiro las manos que colman y, para emparejar, para unir, el dedo que rechaza el dado.

Se me ocurre a veces que la corriente de nuestra vida es poco aprehensible, ya que sufrimos no solamente su facultad caprichosa, sino también el fácil movimiento de brazos y piernas que nos harían allí donde nos sentiríamos felices yendo, en la orilla anhelada, al encuentro de amores cuyas diferencias nos enriquecerían; este movimiento no se cumple, rápidamente decae hasta una imagen, como un perfume enfurecido sobre nuestro pensamiento.

Deseo, deseo sabio, no sacamos provecho de nuestras tinieblas sino partir de ciertas soberanías verdaderamente provistas de invisible llamas, de invisible cadenas que, revelándose paso a paso, nos hacen brillar.

La belleza hace su cama sublime completamente sola, extrañamente construye su renombre entre los seres humanaos, a su lado pero apartada de ellos.

Sembramos las cañas y cultivemos la viña en las laderas de la orilla de las llagas de nuestro espíritu. Dedos crueles, manos precavidas, este chistoso lugar es propicio.

Quien inventa, al contrario de quien descubre, no añade a las cosas, no aporta a los seres sino máscaras, separaciones, una papilla de hierro.

¡Por fin toda la vida, cuando arranco la dulzura de tu verdad enamorada de tu profundidad!

Permaneced cerca de la nube. Velad cerca de la herramienta. Toda semilla es detestada.

Acción bienhechora de los hombres, ciertas mañanas estridentes. El hormigueo del aire que delira asciendo, me encierro, insecto indevorado, seguido y perseguidor

Frente a estas aguas, de formas duras, por las que pasan en ramillete estallados todas las flores de la montaña verde, las Horas se desposan con los dioses.

Fresco sol cuyo bejuco soy.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Poemas Celebres - Emily Dickinson

“Transparentemente profunda,
nos lleva
nos mece
con sus suaves versos
hasta dejarnos
en lugares que sólo
ella pudo estar.” Karigue


Poemas de su libro Poemas

SABOREO UN LICOR COMO NUNCA LO HICIERON

Saboreo un licor como nunca lo hicieron
en los jarros con perlas es servido.
Ni con todas las tinas del Rhin podrá lograrse
alcohol parecido.

Estoy ebria de aire,
bebida de rocío, y voy con pie inseguro,
en estos largos días de verano,
por posadas de azul fundido y puro.

Cuando los dueños echan la abeja que a la puerta
de alguna digital parece adormecida,
yo querré más bebida.

Hasta que agiten ángeles sus sobreros de nieve
y los santos acudan corriendo a la ventana,
para ver, pequeñita, a la beoda,
que en los rayos del Sol se está apoyada.


ES LA ESPERANZA EL SER CON PLUMAS

Es la esperanza el ser con plumas
que se posa en el alma
y sin palabras su canción entona
y ya nunca se calla,

y es más dulce su voz en el gran viento.
Habrá de ser muy dura la borrasca
para abatir al pájaro chiquito
que a tantos dio su llama.

Oí su voz en las más frías tierras
y en el mar más extraña,
pero nunca en los días de miseria
me pidió una migaja.


RECORRIMOS GRAN PARTE DEL CAMINO

Recorrimos gran parte del camino.
La extraña encrucijada
en el ruta del Ser estaba cerca:
Eternidad se llaman.

En torno a nuestros pasos surgió el miedo de pronto;
los pies iban más lentos.
A lo lejos había ciudades, pero antes
el bosque de los muertos.

Para retroceder era ya tarde:
a nuestra espalda una cerrada senda;
delante, enarbolaba la Eternidad su blanca
bandera y Dios estaba a cada puerta.


SUAVE, SIGUE AL SOL LA MARGARITA

Suave sigue al Sol la margarita,
y cuando ha terminado su paseo de oro,
a sus pies se acurruca, tímida. Y él despierta
y ve la flor cercana.
“¿Cómo has venido por aquí merodeando? Dime.”
“Porque el amor es dulce”, le contesta.

Tú eres el Sol, la flor somos nosotros.
Perdónanos si, cuando ya declinan los días,
furtivamente a Ti nos acercamos,
con enamoramiento del ocaso que huye,
de la paz y del vuelo y de la amatista,
y de lo que la Noche puede darnos.

jueves, 3 de abril de 2008

Haikus

Aquí publico algunos Haikus, pequeños poemas japoneses. Su sencillez y simplicidad llama la atención. Si le intersa conocer más puede visitar wwww.elrincondelhaiku.org

1.-

Cien leguas de escarcha
Y un barco yo solo
Poseo la Luna
Buson

2.-

Noches de escarcha:
Y sin cesar los patos
Dan aleteos
Sogui

3.-

Un Viejo estanque.
Se zambulle una rana:
ruido del agua.
Basho


4.-

Aroma tiene
su ropa sin doblar.
Tarde ver mal
Buson

5.-

Si tragas nubes
y vomitas cerezas:
monte losheno.
Buson

Karigüe

jueves, 28 de febrero de 2008

Poemas Celebres - Paul Verlaine

La Delicadeza

A los dioses y a los héroes nos igualan y
al lograr que seamos los únicos dandis
conviertes nuestro orgullo en cumbres radiantes
dejando de ser foco de incendios turbios.

Astro vivo de suaves rayos, brillas y luces
en el horizonte sombrío de una honda tristeza,
gracias a ti nos estima del Dios celoso,
¡la elegida flor del bien, Delicadeza!

Tanta altivez tienes, tanto púdico pudor
que imposible te resulta ruborizarte,
venciendo por tu ardor sereno,
virgen que todo supo y pacifica guerrera.

Música del alma eres y perfume de lo espiritual,
virtud que sólo es un nombre, pero del ángel,
noble dama que hacía el sonriente cielo guía
nuestro inmenso esfuerzo apartándolo del fango.


Arte Poético

¡Ante todo loa música, con
primacía el verso impar,
más suelto y más libre en su vuelo,
sin ningún peso o afectación.

Precisas elegir palabras
con su corona de vaguedad:
hermosa es la canción gris
que junta a lo Ambiguo y a lo Preciso.

Es como hermosos ojos tras un velo,
con la luz temblante del mediodía,
como un cielo de suave otoño
con aleteo azul de estrellas claras!

Ansiamos además Matices,
¡no el Color sino lo Matizado!
¡Sólo así se armonizan sueños con sueños
y flautas con caracolas!

¡Huye siempre de chistes torpes,
de Burlas crueles y de Risas impuras
que al mismo azur hacen llorar,
huye del aderezo en la bazofia!

¡Estrangula a la elocuencia!
Y bien harías, con energía,
en aplacar la Rima,
si la descuidas, ¿adonde te llevará?

¿Quién dirá el daño de la Rima?
¿Qué niño sordo o qué negro alocado
nos forjaron esa bisutería
tan falsa y hueca bajo la lima?

¡Música, ahora y siempre!
Preocúpate del verso, de sus alas,
y que se les vea irse desde su alma
hacia otros cielos, a otros amores.

Que en los crispados vientos del día
sea tu canto la buena nueva esparcida,
que a menta y a tomillo huela…
lo demás es sólo literatura.


Claro de luna

Delicioso paisaje es vuestra alma
con el canto de máscaras y disfraces
que tañen sus laúdes y bailan aunque
tristes bajo sus ropas multicolores.

Esos seres aunque en modo menor canten
al amor victorioso y a la vid oportuna
no parecen creer en su felicidad
y unen sus cantos al claro de luna,

Al sereno, triste y hermoso claro de luna
que hace soñar a los pájaros en los árboles
y sollozar de éxtasis a los altos surtidores,
esbeltos juegos de agua entre los mármoles.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Poemas Celebres - Czeslaw Milosz

HONESTA DESCRIPCIÓN DE MÍ MISMO

Tomándome un whisky en un aeropuerto,
digamos que en Mineápolis

Mis oídos captan cada vez menos las conversaciones,
mis ojos se debilitan, pero siguen siendo insaciables.

Veo sus piernas en minifalda, en pantalones o envueltas
en telas ligeras.

A cada una la observo por separado, sus traseros y
sus muslos, pensativo, arrullado por sueños porno.

Viejo verde, ya sería tiempo de que te fueras a la tumba
en lugar de entretenerte con juegos y diversiones de jóvenes.

No es verdad, hago solamente lo que siempre he hecho,
ordenando las escenas de esta tierra bajo el dictado
de la imaginación erótica.

No deseo a esas criaturas en particular, lo deseo todo,
y ellas son como el signo de una relación extática.

No es mi culpa que así estemos constituidos: la mitad
de contemplación desinteresada y la mitad de apetito.

Si después de morir me voy al cielo, tendrá que ser
como aquí, sólo que liberado de estos torpes sentidos,
de estos pesados huesos.

Transformado en mirar puro, seguiré devorando las
proporciones del cuerpo humano, el color de los lirios,
esa calle parisina en un amanecer de junio, y toda la
extraordinaria, inconcebible multiplicidad de las cosas visibles.

miércoles, 30 de enero de 2008

Poemas Celebres - Holan

Aunque…

Aunque siempre te escapas, amor mío,
eres mi presente perpetuo, ¡oh, sí!
Igual que el salto de agua:
aunque le abandona sin cesar siempre la misma agua,
él permanece siempre en el mismo sitio


No es

No es indiferente el lugar donde estamos.
Algunas estrellas se acercan entre sí peligrosamente.
También aquí abajo hay separaciones violentas de amantes
sólo para que el tiempo se acelere
con el latido de su corazón.

Las gentes sencillas son las únicas que no buscan la
felicidad….


¡Tú Bien lo sabes Dios!

Tú bien los sabes, Dios,
que la alegría y el pesar son comunicativos.
Pues ni aquel al que la gente, los fantasmas, lo animales y las cosas
han abandonado completamente,
y por ellos habla consigo mismo,
lo hace a causa de sí mismo…


Canción del sereno

Burns tenía razón… Pero yo estoy convencido
de que es imposible imaginarse a una mujer
por la lectura de los libros,
mucho menos a partir de la realidad.
Ella es. Y gracias a ella solamente
los hombres son también, con demasiada frecuencia,
como asesinos que a veces se reparten con gesto regio

la corona de diamantes del misterio de ella…

Poemas Celebres - D.H. Lawrence

Somos trasmisores

Mientras vivimos somos trasmisores de la vida.
Y cuando dejamos de trasmitirla,
la vida deja de fluir por nosotros.

Esto es parte del misterio del sexo,
es un flujo hacía adelante.
La gente asexuada no trasmite nada.

Y si cuando trabajamos,
podemos inyectar vida a lo que hacemos,
vida, más vida nos invade, nos inunda y compensa,
nos alista,
y vibramos con vida a través del curso de los días.

Aunque sólo fuera una mujer haciendo torta de manzana,
o un hombre creando una silla,
si la vida entra en la torta, buena es la torta
buena es la silla:
contenta la mujer, con fresca vida manando en su Interior,
contento el hombre.

Da y te será dado,
es todavía la verdad acerca de la vida.
Pero dar vida no es fácil.
No significa entregarla al primer miserable,
o dejar que los muertos en la vida te devoren.
Significa propiciar el fuego de la vida donde no lo habíaaún cuando solo fuera en la blancura de un pañuelo lavado.

Poemas Celebres - Nietzsche

Habla el solitario

¿Tener yo pensamientos?
¡Bueno! ya sé que por señor me quieren.
¿Pero hacerse uno mismo pensamientos?
¡Cuan gustoso olvidara yo tal arte!

A aquel que se fabrica pensamientos
Sus mismos pensamientos lo dominan;

Y yo no quiero servir ahora ni nunca.



Sé lámina de oro

Sé lámina de oro...

De ese modo verás como se graban
en letras de oro en tí todas las cosas.


¿Será...?

¿Será nuestra caza de la verdad
una caza de la felicidad?

lunes, 28 de enero de 2008

Poemas Celebres - Nietzsche

Mi Hogar

Tengo mi hogar y patria en las alturas;

Por esto de subir no siento anhelo,
ni mis ojos levanto nunca al cielo.

Desde arriba yo miro las honduras.

Yo soy uno que debe bendecir,

y todo el que bendice mira al suelo.