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lunes, 31 de mayo de 2010

Libro “El Lenguaje” – Capítulo 10

FUNDAMENTACIÓN

El tiempo es un río, que nos lleva inexorablemente al mar; allí nos batimos por un tiempo, luego un dios benéfico, como es el sol, nos eleva, somos nube, lluvia, río otra vez y así seguimos por ciclos, llamado tiempo también.
El universo debe ser así, los hombres no tendríamos que ser diferentes, porque somos parte, componente, de este nuestro bendito y querido universo.
El agua ha llegado a la tierra y se está yendo. El hombre nace, se reproduce y muere y durante esa su existencia, su madre lo provee con alientos de su vientre, que brotan debido al agua que la fecunda constantemente. De todas maneras no esta demás decir, que la tierra, la naturaleza, la vida, tienen que morir, que además tienen también ciclos.
Todo un conjunto de seres que viven unos de otros, se fecundan y mueren, es decir cambian de estado.
No podemos negar que el agua es como la sangre del universo, va llevando de un lugar a otro, cosas, cosas que por nuestra ignorancia no alcanzamos a ver.
Y no está demás aclarar, que toda cosa que se crea en el universo es para siempre, a algún lugar va ha descansar, va a depositarse; de acuerdo a este principio, en nuestro cuerpo mudo está la historia de la vida y con seguridad la del universo también.
He ahí que aparece el lenguaje como una consecuencia, como una necesidad de unirse, de intercambiar cosas, que tiene un ser especial llamado hombre. Es bueno aclarar que no es el único ser que se comunica por medio de un lenguaje, los animales también, ya lo estamos sabiendo por los delfines
Lo que se dice cuando dos personas se atraen, es que hay química entre ellas. Nuestras ciencias además, verifican que las plantas tiene atracciones químicas, olores, sabores, ellas reconocen en donde pueden estar, buscan lo familiar, lo que les permita vivir más.
Las plantas no se quedan ahí siguen avanzando, lo mismo los animales, el canto de los pájaros es un idioma, incomprensible para nosotros.
De alguna manera, nos multiplicamos, pero a la vez debe haber una fuerza que compensa esta expansión, ella es la de estar unidos; ya sea por la pareja, los hijos, los familiares, las razas, las culturas. Pero, cómo hacer tal aglutinamiento, no hay duda que había que crear una forma, y esa forman fue el lenguaje. Aunque no hay que descartar que puede haber sido el lenguaje, lo que nos expandió y que nosotros creamos los vínculos para no desparramarnos. Cualquiera que pueda haber sido la razón, el camino, lo importante es que contamos hoy con una forma de comunicarnos llamada lenguaje.
Es algo que tiene vida, lo vemos como la sangre, que va llevando cosas de un sistema a otro, de un organismo u órgano a otro, y además fundamenta al ser.
Veamos que es esto de fundamentar el ser, al ser del hombre. Ello significa que le da base, es cimiento, es fundación. El cimiento de una casa es lo que le da estabilidad, es como un vinculo entre la tierra en desde donde se erige la casa y la casa en sí. La casa como morada en donde habitamos.
Recuerdo de niño, que en una oportunidad nos mudamos a una casa nueva, antes de habitarla vino un señor que tenia todos los rasgos indígenas, primero rompió una baldosa, luego abrió un agujero en la tierra, en donde enterró un zullo, que es un feto de vaca, fumo y enterró cigarrillos, tomó y compartió con la tierra cañazo, alcohol; se puso ha hablar con la tierra en quechua. Yo pregunté, qué pasaba, me respondieron que estábamos pagando a la tierra, para que ella nos permita habitar ese lugar, este lugar, ya que él es de la tierra.
Consideraban a la tierra como un ser vivo. Desde ahí comencé ha pensar que el idioma, la palabra era algo que al nombrar una cosa, al ponerle un nombre, la separaba de las demás; al nombrarla la identificaba, le daba identidad.
Al decir tierra, hombre, vida, cielo mar, volcán, hermanos; hemos ó estamos separando, y solo en la separación se ve, se conoce, se reconoce, la distancia es el alma de la belleza, tenemos que tener una distancia, un foco, en donde ya sabemos que nuestra vista ve mejor al objeto.
El lenguaje, eso es lo que hace, separa, para que el espíritu pueda ver, y nos guste o no el espíritu va en pos de la belleza, del gusto, del sabor; en otras palabras de una devoración sutil y digestión además, una digestión virtual; y, así cómo cada vez comemos mejor, aprendemos y conocemos cada vez mejor, también.
El leguaje como generador, productor, de esta separación a través de la palabra, a través del nombre. Pero no queda ahí, vincula al hombre con los objetos, con las cosas, y por qué no con los otros hombres también. A través del adjetivo calificativo, les da un valor, los valoriza, los jerarquiza de acuerdo a un patrón, que la misma palabra ha ido haciendo, construyendo en el alma del hombre. Bueno, es la fundamentación, es una escala de valores, piedra sobre piedra, desde donde se va construyendo la morada, la casa, el mundo.
Pero es el verbo el que la da al lenguaje movimiento, no sólo es una expansión pura como fue la de los primeros animales que no tenían columna vertebral; lo que logra el animal en la Época Cámbrica, lo logra el lenguaje con el verbo, consigue flexibilidad, se puede mover no solo en el espacio sino en el tiempo también, sobre estos dos ejes (X e Y) se nueve el lenguaje.
Pero no debe ser difícil deducir, cuál es el tercer eje en donde se nueve el lenguaje; y ese es, el de la penetración en el ser del hombre, que tiene dos sentidos: uno a través de su historia y otro a través de sus fantasías, sus sueños, su imaginación, su espíritu aventurero.
Pero la bipolaridad, de los opuestos, que ya Heráclito nos lo muestra, nos lo da entender, es el que todavía tiene validez; lo único que en este nuestro caso, es decir del lenguaje, su expansión es como el de la esfera, así con tantas direcciones en los que puede desplazarse a través de sus rayos, que por cierto tienden al infinito; pero, pero con doble sentido, uno hacía lo profundo, hacia la historia de la persona, de la vida, del mundo, del universo y la otra hacía lo abierto, que nos espera con los brazos abiertos.
Y en el medio nosotros y el lenguaje, como nuestra más bella herramienta, morada, sueño.
Podemos decir ahora dos cosas: El verbo se hizo carne, y la carne creó al verbo y ahora habita en él.

Karigüe

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lunes, 24 de mayo de 2010

Libro “El Lenguaje” – Capítulo 9

EL LENGUAJE POÉTICO

Alguna vez dije que la poesía, es un pequeño poro del mundo interior del hombre.
Y a medida que avanzo, a medida que voy escribiendo lo que veo, en este viaje por los caminos del lenguaje, se va haciéndose cada vez más nítido que el lenguaje, es, no solamente un poro por donde el alma del hombre respira, sino que un poro por donde aspira aire del mundo exterior, en el cual está incluido todos los mundo interiores de los demás.
Deberíamos decir que es un cierto aire, un cierto éter, una cierta atmósfera que está ahí, que cada vez va siendo más intensa; no debe ser muy diferente a como se formó alrededor de la tierra su atmósfera, poco a poco, oxigeno, hidrogeno, nitrógeno etc.; así también, pero ahora dentro del hombre, alrededor de su alma, en el cielo de ella.
Ahí está todo un nuevo mundo, otro mundo más etéreo, más sutil, componente de ese mundo interior; más aún ahora formado como atmósfera del mundo.
Esta pequeña atmósfera que hay en ti y en mi, es como si se unieran, se vincularan, haciendo un entretejido a través de la palabra poética, de las palabras poéticas; usando como vena o como arteria, la palabra hablada, la palabra escrita, el libro, internet.
He ahí como flotando en el aire, están estas palabras con alas, cantándonos, contándonos, la experiencia, lo vivido, lo soñado, lo fantasiado, por un conjunto de hombre a los cuales se les ha dado el don de hacer cosas bellas a través de las palabras y a la vez, lo podemos ver si miramos con precisión, que ellas son las que fundamentan al mundo.
No es que lo creen, sino que forman, a través de sus venas, alrededor de él, un aire, un éter en donde respira él, su alma, pero más aun su espíritu.
Permite que el hombre salga de las profundidades, o del mar, en el cual ha permanecido por mucho tiempo; lo saca, lo lleva ha algo más libre, más puro; y, lo hace ver con otros ojos, unos ojos más potentes, de mirada clara y transparente, lo que es en sí el mundo, que hemos sido capaces de crear, entre todos.
He ahí la arbitrariedad del lenguaje, el lenguaje cambia de estado; para una fácil comprensión podemos decir que el lenguaje de todos los días, el común, es como el agua; el lenguaje poético es como el aire, como si el lenguaje se convirtiera ahora, en algo etéreo, algo que podemos respirar; y, vernos cada vez con más intensidad. Todos los hombres del mundo respiraran este éter, en si la evolución del hombre va hacia ahí, en ese sentido.
Podemos ver ahora que el lenguaje es otra vida, es una vida, como nos dice, Wittgestain.
Algo vivo que vive en nosotros, como esas enredaderas que viven en árboles, que son como familiares; pero esperemos que no nos consuma. Una vez ví en Córdoba, que una enredaderas de flores de color amarillo consumía a arbustos duros que crecen en las sierras.
¿No es como ver a la vida, ver como ella alrededor de nosotros, en nosotros, trata de seguir viviendo? Y como lo sabemos, también se puede alcanzar ello con un cierto grado de seguridad, si se crece, si se crece en un sentido, en el sentido en que la vida por ser más vieja que nosotros, nos indica.
Por un lado lo podemos ver al lenguaje, y más aún al lenguaje poético, como punta de lanza de la vida que ahora es mundo; pero a la vez ese fluir de sonidos, ese intercambio de sentidos, de significados, de sentimientos, de pensamientos, está como destilándose en el alma del hombre, depositándose en la hoja temblorosa de su alma; y, va siendo como una fuete, como un oasis, como una gota de rocío, la cual calma la sed de los nuevos hombres, de los hombres que cada día, día a día se van formándose, formando la vida, esa otra vida que está brotando en el hombre, la vida espiritual, la vida de su espíritu.
Tal vez en una época fue un animo, una voluntad, una espada que el hombre mantuvo en alto, por mucho tiempo; pero ahora ya es como un cierto estado del alma, una cierta comodidad, una morada en la cual el hombre respira un aire más claro, más puro.
Podría uno preguntarse: ¿cuál fue primero: la sed o el agua? ¿No es el hombre un ser formando gran parte de agua, por lo tanto requiere de ella? Ó ¿La sed, es porque el ser vivo primero, el LUCA, necesitaba de algo para sobrevivir, comenzó a tomar agua por que era lo que había más a la mano; para luego eso si tener, después, la necesidad de agua, es decir la sed?
¿No pasa lo mismo con la necesidad del mundo espiritual del hombre? ¿Qué fue primero el espíritu o el mundo espiritual? ¿El hombre creo este mundo o ya había, ya existía un mundo espiritual que lo absorbía, que lo atraía, que lo lleva hacia si?
Preguntas que solo podremos ir dando respuestas a través del lenguaje, más aún a través del lenguaje poético.
Una cosa más, este nuevo aire, este éter, si bien nos hace vivir, nos hace estar, convivir con el mundo espiritual, es una herramienta también, para perforar, para ir más allá, más profundamente, escarbar; como si se fuera a escarbar las capas de la tierra, para poder estudiar, imaginar o investigar los orígenes de ella. Bueno con la palabra poética escarbamos el origen de nuestro ser, cómo se fue formando y tal vez como meta inalcanzable, el origen.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 31 de mayo

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lunes, 17 de mayo de 2010

Libro “El Lenguaje” – Capítulo 8

INVENTO

Formas de ser, de hablar, de decir; así como de comportarse, del comportamiento; es la cultura, la cultura general alcanzada por un pueblo, por una familia; por el entorno en sí.
Se nota, se ve a través del trato, de la forma como se dicen unos a otros las cosas, los sentimientos, los pensamientos.
Realmente es muy agradable estar con gente, en pueblos donde prima el respeto, el orden.
Son vertientes, como riachuelos que bajan de la alta montaña, del deshielo; bajan, cruzan, por el centro del pueblo, formando, creando entornos, en donde los pobladores, cultivan flores, árboles, hacen jardines.
Esto que es bello escribirlo, también es posible convertirla en realidad, y se ven pueblos así, los he visto, los he recorrido, he caminado por sus riveras, arriba de sus puentes; he conversado con su gente y su gente es así, como si fueran el reflejo de todas esas cosas bellas que han brotado de la naturaleza y que el hombre, los hombres, las han pulido, adornado.
No es muy diferentes el lenguaje que emplean, la forma como se visten, como cuidan su salud y las cosas de la ciudad, qué respeto se tienen entre ellos.
El lenguaje entonces es un parte del ser del hombre, como son sus sistemas, el de la vista, el del olfato, el del oído, el del sabor, el del gusto.
Si, parecería que está por aquí el lenguaje, por el gusto; tenemos ya palabras, ideas, pensamientos, preceptos, leyes, etc., bajo las cuales nos regimos, nos comportamos, nos decimos, nos comunicamos.
Pero es el ser del hombre que no se detiene, que va a más, quiere hacer de este mundo un jardín, quiere aquí el paraíso, el soñado, y al que de una manera u otra vamos hacia él. Somos llevados, no solo por los guías sino por la suma de seres humanos: al mundo; al cual conformamos, al cual damos forma.
Las palabras, los gestos, las delicadezas no se detienen, no tienen limites. Uno podría decir ya sé un idioma, ya se como comunicarme y basta hasta aquí llegue; es como aquel que dice ya sé caminar y con eso me basta; tan cortos de mirada somos. Cuánto hay para conocer, visitar, recorrer los rincones del mundo; no podríamos conocer bien a un solo país en toda nuestra existencia; tan corto es el tiempo que tenemos. No podríamos conocer, en toda nuestra existencia, bien a una persona, conocerla en toda su inmensidad.
No podríamos conocernos, en toda nuestra existencia; esto con toda seguridad; y da la casualidad que conocernos es darnos a conocer como somos: qué queremos, qué sentimos, qué pensamos; y para esto no tenemos otra cosa que el lenguaje.
El lenguaje es una forma de expresión, de ex – presar, aquello que somos. En realidad no tenemos otro medio.
Otro medio podría ser el de los actos, pero es escaso, es limitado, tenemos que entrar en acción para expresarnos de ésta forma.
Sin embargo con el lenguaje podemos estar detenidos y conversando con otro o con uno mismo.
El pensar es el diálogo con uno mismo, el yo pregunta y el tu responde, muchas veces el tu calla y es yo escarba, en este caso el tu se convierte en vientre. Y no es así acaso, nuestra bendita realidad, somos un ímpetu que se atreve avanzar, a sacar de esa mina que es nuestro misterio todo lo bello, todas las pepitas de oro, de diamantes, que en su seno guarda, en el cual está incluida la vida, la muerte, el universo, nuestro pasado, tantas cosas más; en realidad es un barril sin fondo.
Es cierto que al munirse el hombre de una arma, primero un cuchillo, luego una lanza, por ultimo una espada, para no seguir y llegar hasta el misil; pensemos que eso ó algo parecido a eso, es el lenguaje: un arma, una herramienta, la más importante que ha podio crear, inventar. Con ella ha creado el pensamiento, el mundo, más aún a conquistado la tierra y a todos los seres que habitan en ella; por medio de esta portentosa arma, herramienta: el lenguaje.
Con ella conquista al mundo y así mismo.
El hombre ¿Es un lenguaje? ¿Es lenguaje?

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 24 de mayo

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lunes, 10 de mayo de 2010

Libro “El Lenguaje” – Capítulo 7

SER

En algún momento el animal comenzó a caminar, a tener patas, pulmones, ojos, olfato, oídos, etc.; en algún otro momento, comenzó a sentir, a pensar.
El animal comenzó también a sentir la necesidad del otro, las de compartir, intereses, deseos, necesidades.
Necesidades básicas como comer, beber; de alguna manera hasta ciegos podían conseguir cosas para beber, para comer; y, otro deseo profundo, tan fuerte como los primeros, pero no tan necesario, fue el deseo, la necesidad del sexo; debe haber sido en una época ya más avanzada.
La prole, los antepasados, también como necesidad, pero ya de grupo; aún antes del grito debe de haber estado ya la afectividad. El cerebro fue evolucionado, fue almacenado información, experiencia, de las cosas, de los fenómenos, pero también de la afectividad.
La caricia, el gesto, el roce, el juego, etc.; tantas maneras de expresar, de dar, de recibir, el contacto con el otro.
La aparición del lenguaje es como la confirmación de todo ello, de todas esas cosas que se querían trasmitir, dar, dar a saber, a conocer, al otro.
Mucho más adelante es el abrir, el sacar, el crear, lo que estaba ya dentro del alma del animal, y expresarlo, darlo a saber, pero ya en una órbita más amplia, más etérea como es la de uno mismo, como es el caso de un poema.
El lenguaje lo que hace es potenciar la afectividad. Así como el hombre en sus primeros tiempos temía al fuego; el fuego de la leña y después logró el uso de otros combustibles como es el petróleo, hasta llegar a la energía atómica. Bueno así se fue potenciando el alma del hombre con el lenguaje, fue ampliándolo, fue modernizándolo; usando esa herramienta para crear al hombre, a ese formador de mundo, por no decir de mundos.
El aporte extraordinario del lenguaje, como formador de mundo, fue además del de comunicar y almacenar las cosas, los pensamientos, las ideas, creadas, fue y es aún el formador del ser; mejor si decimos el aporte de dar fundamento, base, al ser.
La palabra como átomo, como elemento primero, luego, el pensamiento, la idea, como astros, como sistemas, como galaxias, han formado un universo dentro del universo físico, un universo superpuesto.
En este nuevo universo habita, vive el hombre de nuestro tiempo. Es un universo virtual, etéreo; pero a la vez tan real, desde el momento que no entendemos nuestra existencia sin él.
El yo del animal que fue formándose para ser el yo del hombre, el yo entero, existía desde tiempo inmemorables. Soy el que quiero comer, beber. Una necesidad, la suma de necesidades, lo indujo a sentir, por así decir, que hay algo dentro de él que es, que ya es, alguien que trata de imponerse al otro, al medio habiente, para satisfacer la necesidades.
Podríamos imaginar que esos momentos fueron de creación, de formación de un espíritu, de un ánimo; de esa destilación de necesidades y después de deseos, que poco a poco fueron formando, creando, lo que es hoy el yo entero del hombre, su ser.
Es como si el animal hubiera estado dentro del bosque; y, con el lenguaje, con esa nueva herramienta creada por el, sale afuera, hace un claro en el bosque, lo tala y crea la choza, la tribu, el pueblo, la ciudad, el mundo.
No está demás, recordar que cuando el animal rompe las amarras, es decir se desprende de la tierra, rompe el cordón umbilical que lo tenia atado como vegetal, él creo un sistema circulatorio, la savia se convierte en sangre y se forma, se crea, un corazón, como después creó sus pulmones.
Aquí con la palabra, con los idiomas, con le lenguaje, pasa algo parecido, el animal crea su laringe, sus cuerdas vocales, su lengua, para emitir sonidos y su oído para oír.
El sistema circulatorio es cerrado, sólo tiene contacto con lo exterior a través de los otros sistemas, de otros órganos. Eso es lo particular de nuestro querido corazón, se vuelva algo personal, algo intimo, como después es el mundo interior, el alma. Ello es como un movimiento espiralado que se introduce dentro de ese mundo aparentemente vacío del animal, del hombre; digo aparentemente, porque dentro del animal, del alma del animal, hay algo no hay duda; tal vez es sólo lo vivido, pero con seguridad está nuestra bendita energía oscura.
Lo que hace el lenguaje no es solo trasmitir, dar y recibir cosas, inclusive ideas, pensamientos, necesidades, sino que es como una balsa que nos ayuda ha adentrarnos dentro de esa serena oscuridad, que somos.
Es como si nuestro espíritu, iceberg de nuestro ser, se abriera camino, con ese movimiento espiralado hacía adentro, como si fuera un tirabuzón, una energía, un río de energía que se adentra, en una balsa. Esa balsa es el lenguaje.
Los sentidos físicos son como tentáculos de nuestro cuerpo, no han bastado ellos, no han sido suficientes; hemos creado nuestras ciencias, nuestras técnicas, para alcanzar más cosas, para ver más cosas, para sentir más cosas; ahora no solo caminamos sino que corremos, vamos en bicicleta, en auto, en avión, en cohetes, nos guste o no nos estamos expandiéndonos de una manera inverosímil.
El lenguaje es uno de nuestros más desarrollados tentáculos, que nos expande hacia fuera formando mundo, el mundo exterior, y hacía adentro formando en mundo interior; es un tentáculo, por no decir el tentáculo, por que el mismo es creador de otro tan sofisticado como él: el pensamiento.
Es decir que aquí lo vemos al lenguaje como el formador del mundo interior, si bien ya existía, como vimos más arriba, cosas; pero eran cosas como dentro del bosque, solo con el lenguaje se abre un claro en el bosque y se funda una choza, una tribu, un pueblo, una ciudad pero ahora virtual, no posible de ser vista por los sentidos antiguos y originales del cuerpo.
Si bien es claro la fundamentación del mundo, de ésta forma podemos ver también, a través del lenguaje la fundamentación del ser del hombre, del mismo Ser.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 17 de mayo

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lunes, 3 de mayo de 2010

Libro “El Lenguaje” – Capítulo 6

LOS IDIOMAS

Los idiomas, las diferentes maneras que se comunican los hombres, hay 6000 idiomas y numero todavía no determinado de dialectos. No hay duda que si la tierra hubiera sido plana, hubiéramos tenido más idiomas, más dialectos, pero es la misma redondez de la tierra la que nos limita, la que al caminarla, al recorrer su superficie, llega un momento que nos volvemos a encontrar.
Por ahora sabemos que nuestro origen fue el África, desde ahí nos expandimos por algo más de 500.000 años. Desde entonces el espíritu de este tipo de animal, fue expandiéndose, fue adentrándose en bosques, en desierto, valles, quebradas, y porque no cruzando mares también.
Tal vez por cambios climáticos o demasiadas aventuras, fueron los que rompieron los cordones umbilicales que unían a las tribus y quedamos aislados; entonces he allí el nacimientos de los dialectos, de los distintos idiomas.
En nuestros días el Ingles se está imponiendo en forma natural sobre todos los demás idiomas; es cada vez mayor la integración. Las comidas, las costumbres, los deportes, el cine, la televisión, el internet, todo está influyendo para que este idioma se imponga. Y en verdad no nos debe interesar cuál, sino el más conveniente para la comunicación, el más flexible. Creo que este es el idioma del futuro de la humanidad.
El más simple de traducir es el idioma, el lenguaje técnico, el de las ciencias; y, en el otro extremo la dificultad de traducir el Idioma poético.
Traducir un poema, es perder buena parte de su ritmo, de lo que se quiere expresar, decir.
Pero no sé porque razones la poesía se está mutando también; se está perdiendo la que tiene rima, se impone la poesía libre. Aquella que se dice sin ataduras que impone la rima.
La poesía épica está desaparecido, la romántica de una manera u otra se mantiene, por lo florida, lo agradable, ella es la más difícil de traducir. La que realmente se está imponiendo es la poesía que va en busca de nuestro ser, de ese ser que está brotando de ésta conjunción de razas, de culturas, de idiomas.
Este hilo de sangre está siendo más común, se está purificando; y, así como las costumbres y las culturas están siendo uno, también este tipo de poesía; por lo tanto es la más común, la más fácil de ser traducida.
No se puede saber si es que la poesía está volviéndose única, una, y así influye para que el ser del mundo se forme; ó es la necesidad de ese ser que se está formando para ser uno.
Si bien ya no nos es muy difícil imaginar como se fue formando el ser humano, o un animal, no nos debe resultar difícil imaginar cómo se está formando el ser del mundo, compuesto por cada uno de nosotros; aquí, el lenguaje hace el papel de sangre, de la sangre de este nuevo organismo.
Destilándose, componiéndose, destilándose como se destila el vino. Es bueno ver la transformación del agua con la tierra, a través de esa planta, generadora de uva y cómo ésta al ser molida, entrega un jugo que después se convierte en vino.
¿No es así también el lenguaje? Él brotó del grito, se esparció por la tierra y extrajo de la misma costumbres, formas de ser puestas en esos cántaros llamados palabras, que ahora al ser juntadas, molidas, entregan su esencia, su jugo, el cual con gusto bebemos y eso es ahora el entendimiento.
Compartimos alrededor de una mesa un buen vino y hasta nos llegamos ha embriagar, así también compartimos una conversación y nos llegamos a embriagar de eso que nos llega desde tierras lejanas, como ser la poesía china, un libro griego clásico, un libro alemán, ingles, polaco, ruso.
Toneles de embriagadoras culturas compartimos y realmente ahora estamos borrachos de tanta lectura, tanta cultura.
La traducción, los traductores han sido y lo siguen siendo, puentes de ese trasvase, mejor si decimos que son agricultores de segundo orden, porque ellos primero entienden, plantan dentro de sí lo recibido, luego cosechan y entregan lo traducido.
Si bien se mantiene como estructura el idioma ingles, pero es un idioma ingles ramificado, lo que ponemos dentro de las palabras es una sustancia cada vez más universal, es la sustancia que cada raza, cada cultura, están aportando.
El ser del mundo esta ahí en el lenguaje único; fusión, destilación, del de todos los idiomas.
Es una cosa curiosa e interesante, porque el ser de cada uno de nosotros está dentro del individuo; pero el ser del mundo esta ahí en los idiomas, y se está trasvasando en uno solo. Realmente está dentro del mundo porque el idioma lo está, porque el lenguaje lo está; pero él mismo es sacado de cada uno de sus partes, de cada uno de sus componentes, de cada uno de los individuos y colocado en el lenguaje.
Los libros sagrados, las constituciones, los reglamentos, las leyes, la estructura en sí de este nuestro mundo está impresa, está escrita en los libros y ellos no rigen, por ellos nos regimos, nos ordenamos; y, cada uno de nosotros está permanentemente aportando algo, para que siga formando ese espíritu del mundo, esa forma de ser del mundo.
Son palabras, pensamientos, ideas, que nos rigen; y ellas, todo ello está guardado en palabras, en letras, en signos, que cada vez son más comunes. He ahí la verdadera comunión, común - unión: el lenguaje.
Lo que solemos decir importante es al significado, eso es lo que el signo quiere decir; y, en realidad lo guardado con signos se está originando constantemente. Está bien que hubo un tiempo primero como toda cosa del universo, pero el significado se está mutando constantemente, no es que sea uno, si no que crece con nosotros, cada uno de nosotros va aportando algo, va aclarando algo, para que esto sea.
Es muy cierto para que sea, pero ¿que sea qué? El ser del mundo. Y en realidad no tenemos otra cosa que los idiomas, el lenguaje que está como cimiento, como único, como algo central.
Eso central es además etéreo, virtual. ¿En dónde esta físicamente? Podríamos decir en las bibliotecas, en las universidades, en los parlamentos, museos. Realmente es tan difícil como identificar en qué parte de nuestro cuerpo está el yo, el yo entero como lo se lo suele nombrar.
Con esto es la segunda vez que el hombre se encuentra con esta dificultad, no sabemos en donde está nuestro ser, ni el ser del mundo.
Deberíamos redefinir al ser del hombre, como al ser del mundo.
Comencemos por decir que el ser del hombre está dentro de su cuerpo mudo, ya es algo. El ser del mundo esta ahí dentro del mundo, si mundo lo entendemos como aquello que está formando por “los hombres, por la tierra, por el cielo, y por los dioses”: Heidegger
Genes y hombres como componentes almacenadores del ser. Células.
Algo etéreo, algo virtual; aglomeración de elementos que dan como resultado algo virtual, podríamos intentar por este camino, por este sendero.
Todo nuestro cuerpo participa para emitir un sonido y enviarlo al aire casi como un satélite, pero ese satélite vuelve con una respuesta, un mensaje y a así sé hace un vinculo, una sinapsis, un lenguaje, se comunican seres asilados, separados y se tratan de unir, de reunir, es decir buscan una unidad perdida, un paraíso perdido.
Eso es el ser del hombre y del mundo, un intento por volver, por ser otra vez aquello que algún día fuimos y que tal vez con la muerte volvemos a donde somos.
Semillas derramadas, que son flores y frutos después, y así en una inacabable transformación, somos y dejamos de ser, como luciérnagas nos encendemos en la noche de los tiempos, vagamos.
Y lo que buscamos es ser, ser nuevamente lo que algún día fuimos, dioses echados de un paraíso, y tenemos una herramienta para por lo menos intentar reconstruir aquí en la tierra ese paraíso, o por lo menos una imitación de él, bueno ese es el idioma; los idiomas, el lenguaje.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 10 de mayo

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lunes, 26 de abril de 2010

Libro “El Lenguaje” – Capítulo 5

EL LENGUAJE AFECTIVO

El ameno lenguaje que se emplea, que se dice, por lo general, en un grupo de amigos, de familiares, en donde está clara la buena intención. La intención de decirse cosas, cosas agradables, de contarse cosas que les pasaron, cosas que les gusta, que les gustaría, de una manera clara y sencilla.
Lo ameno, la conversación amena es tan agradable que sólo está, para pasarla bien, para pasar esos momentos de encuentro, lo más agradablemente posible.
Que se miente, que muchas veces se dicen cosas no tan reales, no como suceden en realidad; bueno pero eso pasa en todas las conversaciones. Las cosas que se quieren decir, no se las presentan desnudas, se las visten, se la revisten con detalles, y he ahí, la habilidad, la del don de la conversación, de hacerla amena, de ponerle buenos condimentos; entonces aparecen los buenos conversadores, aquellos que da más gusto escucharlo que a los demás.
En esos momentos lo más agradables son las cosas, los detalles sutilmente socarrones: los olvidos, los gustos exóticos, la poca atención que alguno les ponen a las cosas, que para otros es importante, las cosas que por distraídos, hacemos todos.
Hay un lenguaje, el de los afectos; es ese conjunto de palabras, esa forma de decirlas a las otras personas, que están en nuestra memoria afectiva, en nuestro corazón como se suele decir.
Es cierto que algunas personas, están en nuestra memoria afectiva. Cuando conversamos con una amigo o una persona que apreciamos, es como si entráramos en un jardín; y lo que tratamos, lo que conversamos fuera en parte ese jardín y en parte la otra persona. En realidad ese jardín es cultivado por ambos.
Cada persona es como si tuviera una pequeña parcela, cada persona que vive en nuestro corazón; y que ésta parcela fuera diferente para cada persona. Entonces cuando se conversa se está allí, rodeado de todo lo que fuimos capaces de cultivar y de cuidar y de regar; y lo más importante: plantar.
En este tipo de relaciones, si bien las palabras son importantes, pero en realidad son embajadoras de ese mundo rico, hermoso. En este caso es como si muchas veces no las necesitáramos, los afectos saltan por arriba de ellas, ellas en realidad son como canoas que nos llevan de una orilla a otra; muchas veces preferimos nadar, como es el caso de las caricias, de una mirada, de un abrazo, de un beso.
Pero sin embargo a ellas las usamos, las empleamos, porque parecería que ellas son la tercera pata de la mesa, en donde ponemos el banquete y lo compartimos.
Esas palabras delicadas, que se van diciendo, que van yendo de un lugar a otro, que se van diciendo, son las que crean la afectividad.
Somos como desiertos fértiles, con nutrientes, a los cuales llamamos sentimientos, sentimientos afectivos, de afecto; ellos son las semillas, las semillas que intercambiamos, unas semillas antiguas, originales, como si fueran una tercera presencia.
Digo originales, porque deben ser tan antiguas como nuestro propio conocimiento, entendimiento, son tan antiguas que sus antepasados deben haber sido el roce, el aliento, el cordón umbilical que unía y une aun, al grupo, a la especie.
Semilla que intercambiamos, semillas que tiene su propio origen y que sin ellas no podríamos formar el mundo afectivo, el corazón del mundo.
El mundo es un ser como es un gen, como un hombre, cuyo corazón, en cuyo corazón viven las palabras afectivas, como cosas virtuales de unión, que permiten, que crean los lazos, los más nítidos y fuertes lazos que unen a los hombres, siendo mundo.
Las podemos encontrar en un libro y ellas en realidad no pasan primero por nuestro entendimiento, sino saltan directamente a nuestro mundo afectivo, al mundo de nuestro corazón. Es tal la potencia, la fuerza que poseen, que muchas veces no tienen necesidad de decirse y se convierten en una especie de célula que funda vida en otra persona, por ejemplo en el lector.
Entra en este tipo de lenguaje, el lenguaje del amor entre un hombre y una mujer; pero a la vez de ser complejo es en realidad más simple. De todas maneras necesita un capitulo a parte.
Nos referimos ahora a los afectos entre amigos, entre vínculos parentescos, tan cercanos como son los hijos, lo padres, los hermanos, formando como órbitas, hasta llegar a los amigos lejanos.
En realidad este tipo de lenguaje, es un lenguaje que ha creado, que ha formado el mundo espiritual. Estos pequeños jardines afectivos son formadores del Eden, y el Eden es el mundo espiritual presente y real que existe y vive dentro de todo hombre, por distinto que sea a los demás.
Es la cuenca que sostiene, que mantiene al mundo espiritual; está formado también por algo tangible como es la sangre, es decir aquello que hemos heredado, aquello que por miles y miles de años se forma, se fue formando, dentro de nuestro corazón; y de él brotan, son expulsados, aquello que irriga nuestros sistemas, nuestro cuerpo, a nuestros seres cercanos, con los que queremos pasar nuestra existencia.
Este lenguaje es el que forma, crea los lazos afectivos y vuelven cada uno con sus alimentos o con lo que los otros nos envían o simplemente recoge lo que después tenemos que purificar. Podemos entonces hablar de un sistema afectivo como es el sistema circulatorio del cuerpo.
Bueno este tipo de lenguaje es la sangre del sistema afectivo del mundo, más aun lo más importante, porque ese su latir, parecería que llega desde lejos, tan lejos como es esa fuente desde donde el corazón toma, bebe su alimento. Es en esa misma fuente, en donde el mismo espíritu del hombre, sueña.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 3 de mayo

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Gracias. Karigüe

lunes, 19 de abril de 2010

Libro “El Lenguaje” – Capítulo 4

EL YO

El diálogo, la forma que uno comunica al otro; cosas, sentimientos, pensamientos, sueños, odios, esperanzas, recuerdos, etc.; tantas cosas y de tantas formas, intensidades, que cuando uno conversa, parecería que es un desahogo, una descarga; y, a la vez uno recibe, recibe y almacena. En nuestros días, todas las llamadas telefónicas del mundo pueden o son gravadas, el problema es procesarlas.
Nuestra memoria tal vez es así, almacena, guarda todo; pero nuestra mente es pequeña, sólo procesa algo de todo eso, algo que nos interesa.
Decía Nietzsche: “El matrimonio es una larga conversación” Es cierto, estando el diálogo abierto, teniendo la posibilidad de poderse comunicar ¡qué cosa no se puede llegar a entender! Ahora sí uno lo acepta o no, ya es cuestión de la moral, la ética, el interés.
Que bonito es llevar a cabo conversaciones que a uno le gusta, que ha uno le interesa, ó simplemente escuchar al otro, cosas, pensamientos, ideas, observaciones, sueños, fantasías.
Es como si uno a través de la palabra escuchada fuera construyendo cosas, paisajes, ciudades, cielos, infiernos; todo lo que nuestra imaginación pueda crear y lo hace al escuchar, es como si se despertaran bandadas de palomas, pájaros, y se eleven al cielo y formen figuras, formas vivas. Es eso lo importante, la palabra crea cosas vivas dentro de nosotros ó las despierta.
Es como el agua que riega un desierto, desde donde crecen los cultivos, los jardines, los bosques.
¿Que es lo que lleva entonces la palabra? Lleva un tipo de energía, un contenido, un liquido virtual. Algún tipo de energía, tal vez la energía que no conocemos, la bendita y tan mentada energía oscura. Ello nos hace recordar a Heráclito, el por qué le decían el oscuro. Y es cierto lo que está más allá de nuestro entendimiento es lo oscuro, desde donde brotamos y lo que mamamos. Poéticamente seria: la esencia que se hace presente.
Las imágenes, las fantasías no nacen por que sí, hay algo que las crear ó en último caso las despierta, deben de ser que están allí almacenadas, desde los tiempos originales. Como dijimos anteriormente la memoria almacena todo, lo que realmente recordamos debe ser como la punta de ese iceberg que somos.
Pero volviendo a la palabra, a ese conjunto de sonidos que recibimos, que escuchamos y que llegan a nuestro cerebro produciendo todo un acontecimiento, toda una serie de tormentas, conexiones, luces, descargas, etc.
Cuántas cosas que deben suceder, cuando esa carga recibida o motivada por los sonidos, llega hasta lo profundo; tal vez porque nuestro interés le abre puertas, compuertas, para que llegue a un cierto sector y allí si se produce el eco, la bandada de palomas se comienza a despegar, comienza a salir, volar, y llega al cielo de nuestra alma, de nuestra mente; y, son figuras, son formas, energía, vida, en movimiento.
El tema aquí se vuelve interesante ¿Quién ve? La respuesta, es cierto, es el hombre; pero ¿qué parte, qué órgano? Porque ya sabemos que no son nuestros ojos; podríamos decir nuestra mente, nuestro yo interior.
No será que tenemos un ojo, del cual nuestros ojos físicos son como cristales diminutos, que están de este lado, del lado del mundo exterior y que el otro, mejor dicho otro semejante, es el que ve esas imágenes que producen el sonido o los sonidos.
Y otro, mejor dicho otra parte, es el que hace recordar, el que recuerda; y así podríamos seguir hasta llegar a imaginar o pensar, que hay una parte de él, que entiende, que comprende.
Podríamos llamar a ese conjunto de pequeños cristales, la mente, el alma, pero seria acortar camino innecesariamente, así que sigamos.
El ser, podría ser una buena palabra; pero el ser como esa unidad que somos, la conocida y la desconocida, la oscura, pero dentro de nosotros. No preguntemos en qué parte, porque ahí si que nos empantanamos.
Soy es cierto; soy así, otro paso más. Tengo dentro de mí un mundo rico de recuerdos vividos, de pensamientos almacenados; rico es su historia almacenada ¿en dónde? En mi cuerpo mudo, pueda ser que no solamente en el cerebro ya que cada gen cumple su función.
Se ha descubierto ahora, por medio del estudio del Genoma, que hay genes que están casi como desaparecidos, como acorazados hundidos, pero que de vez en cuando se despiertan y es como si dispararan un misil. Tan rico es nuestro cuerpo mudo.
Además hay genes que están ahí, atentos, si la célula no cumple su función asignada, la induce al suicidio; y cuando no lo logra, dicen que se produce el cáncer, por ejemplo.
Entonces mi yo entero, debe estar allí, en los cien mil millones de células, y una cantidad casi innumerable de genes, que cumplen una función, que recuerdan y que están atentos a los cambios, a las modificaciones.
No es nada comparado, a lo que es un cuerpo Mudo, la cantidad de habitantes de la santa tierra, unos 7 mil millones. Imaginemos que un gen es una persona, y lo que siente, sueña, piensa, almacena, aspira ese mejoramiento continuo que es como una zanahoria colgada y amarrada delante de nuestro hocico, y que nos hace avanzar. Es inimaginable entonces lo que es nuestro cuerpo mudo.
Da la casualidad que nuestras ciencias espaciales, astronómicas, nos están informando que la cantidad de células del cuerpo es muy similar a la cantidad de galaxias, y sabemos que en cada galaxia hay 50 mil millones de estrellas como el sol, y si miramos nuestro ADN esa cadena espiralada que se combina, que se muta con el ARN, bueno hasta ahí llega nuestro entendimiento, por ahora.
Volvamos a lo que produce las palabras dentro de nuestro cerebro. En cada milímetro cúbico del cerebro, hay un millón de neuronas, esas células inteligentes, para darles un adjetivo calificativo; y, cada neurona tiene o está relacionada con las otras a través de las sinapsis, de las sinapsis que por ahora nos informan que son como mil. Son pequeños tubitos dentro de los cuales se producen como fogonazos, fotones, eso corpúsculos que tiene la luz, sí la luz que nos ilumina, la física.
Dentro de esos tubitos se producen el milagro, un milagro que es el universo; porque él también, es decir la materia de aquella que está formada por átomos, electrones, el quartz, y ahora se está hablando de los fotones.
Es decir lo mismo diminuto afuera y adentro de nosotros; y, qué lo grandioso, nosotros en el medio como piel que vibra, como hamaca paraguaya, para hacer una metáfora de placer, de goce; pero en realidad vibramos, porque además, la luz que está compuesta de estos corpúsculos llamados fotones, tiene y se mueve en hondas, es decir como el ritmo que tiene ese movimiento espiralado del ADN, de nuestro cuerpo, que tiene los genes, las células, los órganos, los sistemas, nuestro cuerpo mudo.
Para poder arribar a buen puerto y no dejarnos en alta mar, podemos decir que el yo entero es el milagro, el producto de esos seres diminutos que nos habitan, que nos forman, que nos conforman en cada momento, en cada instante de nuestra existencia; y que ellos forman como una nube, que luego desaparece, entendámonos así, como un resultado virtual que piensa: barro pensativo.
Una catedral en el bosque de cosas es el hombre; pero cuyos ladrillos, piedras, de las cuales está hecha, es esa materia brotada de la tierra, del universo. Resultado con forma somos.
Y lo interesante que dentro se ha erigido algo, bueno ese algo es el yo entero cuyos ojos exteriores, son con los que estamos tratando de escribir y ordenando al cerebro que mande a las manos para que ellas digan lo que estoy pensado, ahora.
Ese yo, es el dios de ese templo, de mi templo.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 26 de abril

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lunes, 12 de abril de 2010

Libro “El Lenguaje” – Capítulo 3

LAS PALABRAS

Las palabras son como botes, inclusive algunas tienen hasta motor propio, y llegan a ser comandadas a control remoto.
Pero he ahí que con ellas podemos capear tormentas, cruzar océanos, navegar río arriba; pero, pero también a veces son canoas; canoas que cuando están sobre un lago tranquilo, nos muestran, nos hacen sentir parte del paisaje, parte de éste universo, de éste mundo, de este cosmos; del cual, o mejor dicho de los cuales ellas son como las venas, las arterias; sus venas, sus arterias.
Por ellas, a través de ellas, llegamos a los otros, llegamos a nosotros mismos también.
La función de comunicarse con el otro, con los otros, es clara y profunda. Son cientos, miles de formas, de idiomas, dialectos, que hemos sido capaces de construir; pero es uno el que se ha impuesto, tal vez por su sencillez, su lozanía, pero más que todo por su libertad y ese idioma es el Ingles, cada vez más vamos hacia él, es cómo aquel Esperanto que soñamos.
Es aquí como se puede ver el río de vida, nosotros quisimos imponer el Esperanto, hasta lo diseñamos; pero ella se impuso, esa fuerza conque ella, la vida, avanza. Es decir que lo que hacen los hombres que conducen a este mundo, es solo el papel de pilotos; el motor, las mares, la estructura, parecería que no son nuestras, pertenece a la suma de cuerpos mudos, de genes, de células, las cuales no solo forman a los cuerpo sino también al mundo.
Pero a la vez la palabra nos ha fundado. Si nos miramos podremos ver imágenes, cosas que vivimos, que recordamos. Es como si cuando mirase el yo, saltara a las palabras y entrara a un mundo de imágenes, de sentimientos, de pensamientos, de ideas. Es como otro mundo, un mundo para nosotros, para cada uno de nosotros.
Un mundo que es como un trasatlántico, que tiene estructura, motor, tripulación, sistemas: como para el agua, la electricidad, el gas, las comidas, el desagüe, los libros, los entretenimientos, los bailes, etc., etc.
Lo interesante es que entre la tripulación se comunican. Tenemos la impresión o la idea, que es el yo el que dirige, coordina, y que todo pasaría por el. Como si cada cosa que existe dentro nuestro tuviera un compartimiento estanco ¿es así?
Creo que no. Entonces ¿Cual seria la forma de comunicación entre ellas, entre la tripulación? Idiomas no creo, porque estas cosas de las cuales estamos formados, no hablan.
Para poder avanzar, imaginemos que ese cuerpo virtual está formado por elementos, y metafóricamente imaginémoslos como elementos similares a los genes, a las células.
¿Cuáles ó quienes, podrían ser ellos?
Ideas, por ejemplo, conceptos, preceptos, instintos, pensamientos, temores, miedos, esperanzas; cosas así como sombras. No nos debería extrañar, ahora que nuestras ciencias están indicándonos que el universo está compuesto, su 85%, de materia oscura, de energía oscura.
Bueno es así, existe y tenemos que ir avanzando en su conocimiento, en su desmenuzamiento. Hace solo unos 2000 años que comenzamos a ver, nuestro cuerpo, nuestro cuerpo mudo, no nos debe sorprender entonces que todavía no hemos comenzado a conocernos.
Tenemos a la Filosofía, a la Psicología, como puntas de lanza, como flechas lanzadas al vacío, a esa oscuridad que somos, que no hay duda no es vacío, aunque aparenta estar vacío.
Por eso particularmente en las artes, esa oscuridad destila, se muestra, es real; se muestra como cosa presente. La música es una de ellas, la más mística, ya que no usa palabra, sino sonidos, percepciones, sentimientos, imágenes, recuerdos o simplemente plenitud. La pintura también, ella capta en rasgos, en colores, las cosas que están ahí, pero a través de su pincel el pintor las capta; muestra, lo que él ya vio, pero las vio con los ojos del alma.
Así llegamos a la poesía, el arte de la palabra, a través de ella, de ellas, el poeta extrae lo que está más allá, del otro lado del espejo. Es como si el poeta entrara dentro de un túnel y así ha oscuras, dejara que su emoción, su talento, su percepción capture las cosas, sensaciones, percepciones y las ponga en unas pocas palabras, porque no tiene tiempo, solo son instantes, y él hace como cuando se extrae de la tierra un dinosaurio, solo son pedazos, que después al juntarlos, nuestra imaginación y otros sentimientos del alma, hacen la figura que se representa, dentro de cada lector.
Aquí más que nunca la palabra cumple la función de pala que abre, que extrae, que lleva, que porta, como un canasto, como una vasija; y, el milagro es qué al juntarlas ellas brillan por sí solas. Un poema es como una nueva criatura, un nuevo ser que llega al mundo e ilumina por sí mismo. Está ahí embotellada en un libro y cuando el lector atento la lea, es como si ella saltara del libro y se internara, se depositara en el alma del lector, dándolo, convirtiéndose en su alimento y tal vez fecundándolo para otras vidas, o simplemente como agua que riega lo que ya tiene dentro de si, el lector.
Es decir nuevamente aquí en el mundo interior, son como venas, como depósitos, como arterias, que nos traen vida, energía de vida, materia oscura, de la cual estamos hechos,
Algunas veces decimos que las palabras nos fundan, nos dan fundamento, pero en realidad ellas nos traen, nos extraen, lo que somos; esa materia de la cual está hecho el universo y ahora de ella estamos construyendo una nueva morada: mundo.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 19 de abril

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lunes, 5 de abril de 2010

Libro “El Lenguaje” – Capítulo 2

EL HOMBRE

Nombramos, es cierto, ponemos nombres a las cosas, a los seres, a los sentimientos, pensamientos, percepciones, fantasías, etc. A lo que somos y a todo con lo que estamos relacionados, les ponemos nombres.
Los nombres son palabras. Tratamos de encontrarle un significado a la palabra: palabra, dijimos que era la pala que abre, podía ser una manera de introducirnos en las cosas, abrir, ¿desenterrar el significado?
Para poder seguir, tenemos que volver atrás, a cuando el hombre gritaba, daba alaridos; pareciera por deducción, que los primeros alaridos que emitió el animal fue para espantar a lo otro, luego tal vez llamar, señalar; más tarde, tal vez, ponerles nombres, los sustantivos; luego calificarlos, por último aquello que da movimiento, que nos ubica en el tiempo, como son los verbos.
Nos debe haber llevado milenios lograr comunicarnos a través de un lenguaje, sonidos que emite la lengua; aunque en realidad ya sabemos que tenemos todo un sistema para emitir sonidos, controlarlos, recibirlos, analizarlos, pensarlos.
Veámoslo ahora al lenguaje, a los idiomas, como sangre del mundo, de la humanidad; estamos comunicados, nos trasmitimos cosas, pensamientos, ideas, a través del lenguaje. Sí es la sangre de la humanidad, la pregunta sería: ¿cuál es el cerebro que recibe y emite palabras, nombres, ideas, pensamientos, teorías?
Para dar una respuesta, debemos ver que las ideas, los pensamientos etc., fueron creados por el diálogo del alma del hombre, primero con ella misma, después con los semejantes, ello se llevó a cabo por la acción de un cerebro.
Hagamos un pequeño descripción de lo que es el cerebro. El cerebro es la máxima creación de un organismo llamado cuerpo del hombre, cuerpo mudo del hombre; en donde órganos y sistemas se han organizado de tal manera, que han creado un órgano organizador con sus correspondientes sistemas, el cual coordina el funcionamiento de todos ellos.
De alguna manera sigue creándose, sigue evolucionando; y, éste cerebro a sido capaz de emitir el grito, la palabra, la idea y las teorías así como sus ciencias, las nuestras.
Podemos responder ahora, que si bien el cerebro es el órgano que ha creado el lenguaje, y ha creado el mundo también; pero en unión de los otros: los semejantes. Es como si ahora el mundo, algo virtual, está formado por el conjunto de cuerpos mudos, mejor si decimos cerebros, de sus componentes, es decir de los hombres.
Pero como dijimos en el capitulo anterior, las ideas, pensamientos, teorías, que estaban dentro del hombre, ahora se han mutado y están a fuera envolviéndolo, como una masa, como una piel.
Un hombre piensa, crea una idea, la comunica e inmediatamente una cierta parte, como si fuera un órgano, está informado y por lo tanto actúa ó puede actuar.
Dos ejemplos que hablan de ello. Cuando se cristalizó el Genoma Humano, fue un grupo de hombres, no fue un solo el que lo creo, se explicó cómo es nuestra estructura, cómo está compuesto nuestro organismo, nuestro cuerpo mudo.
Otro ejemplo, la comunicación vía internet, puede no saberse nada de los que se están comunicando, sólo son las palabras que dicen, que escriben, que envían y reciben, no interesa el sexo, ni la raza, ni la edad, sólo la inteligencia, el conocimiento, la capacidad de crear cosas que al otro le interesa. Es como crear otro mundo, un mundo virtual, inexistente de acuerdo a la física, pero a la vez real.
¿Que está sucediendo entonces? ¿El mundo en si, la humanidad, es lo que nos envuelve y nosotros quedamos adentro; como la caparazón de los moluscos, cuando se convirtió, se mutó, en columna vertebral o espinzo, de los que descendieron de ellos?
Es como una campana de cristal, un envoltorio, como una nueva piel. Sabemos ya que el hombre en sí es como una piel que vibra; por dentro, todo un mundo interior, por fuera el otro, el mundo exterior; en el centro el hombre, vibrando, viviendo, existiendo.
El mundo en sí como una piel exterior, cómo una campana que nos envuelve, que nos involucra.
Ahora, como nunca antes, cuidamos a la tierra. Es como si hubiera miradas, como si se pusiera atención sobre las cosas y se emitieran opiniones, acuerdos y se llegara a un consenso, con un sentido común. Pero ya no el de nosotros, el que está adentro sino el de afuera, el del consenso, en ultimo caso el de la mayoría o de los que tienen poder para decidir, porque todavía en el mundo, como mundo no hay democracia con voto universal sino democracia con voto selectivo y ésta selección es por el poder, por la inteligencia o en ultimo caso por la picardía, en esto no ha variado. El mundo en si es una metáfora del mundo interior de cada uno de sus componentes.
Es decir que el mundo interior de la persona, de un hombre, comenzó siendo la metáfora del mundo exterior; ahora se ha invertido, la del mundo es la de cada uno de sus componentes.
Es interesante este vaivén, pareciera que se cumple la de lo opuestos de Heráclito; pero más se vería como una honda que avanza, que se ondula como los movimientos de una serpiente, pero que va hacía adelante, como la de una espiral, como la espiral del ADN.
Ahora es saludable hacer la siguiente metáfora, un gen es al cuerpo mudo, como un hombre es al mundo.
Lo interesante es que no se ha roto esa cadena. Esa cadena parte desde la oscuridad de los tiempos, desde el comienzo y sigue, avanza pero no se rompe; eslabones nuevos, eso sí que hay; pero parecería que se repite de una manera increíble, lo mismo pero de distinta forma solamente.
Un ADN, un gen, una célula, un órgano, un sistema, el hombre, las ideas, el mundo y lo más interesante: ¿Qué más? ¿Qué será lo que viene? Ahí si que abandonamos el barco de la razón y nos quedamos pensando, con la boca abierta.
¿Cuántos big bang? ¿Cuanto latidos? Es como si llegara una fuerza desde lejos y abriera una rosa, por un tiempo seria rosa, para luego marchitarse ¿No seremos así, los hombres?
Olas de aliento que llegan desde lejos y se quedan vibrando por un tiempo y a eso llamamos vida, nuestra vida, un aliento retenido en la materia, que luego se desvanece.
Tal vez somos eso, aliento, energía que llega desde lejos, desde los tiempos inmemorables y que sigue, continua, aún nosotros no estemos; y, otro aliento perpendicular al de la vida, que nos ilumina, que nos hace ver, entender, y por qué no crear, para luego desvanecernos también.
Así como hay dos y tres ejes, los que somos capaces de representar en el espacio, así también debe haber, debemos ser formados por varios alientos, una conjunción de alientos que se unen por un tiempo, nuestro tiempo de existencia, para luego desvanecerse.
Y ese instante, como si detuviéramos por un instante la espiral de lo vivo y nos ubicáramos allí, y desde allí viéramos, describiéramos, eso tal vez es el istmo, lo más alto a lo que podemos llegar a ser: el hombre.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 12 de abril

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Gracias. Karigüe

lunes, 29 de marzo de 2010

Libro “El Lenguaje” – Capítulo 1

"A partir del día de hoy comenzaré a publicar todos los lunes los primeros diez capítulos del libro "El Lenguaje".

Karigüe
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MUNDO

“Cuando el silencio late como un mar”: Emily Dickinson.
Cuando el lenguaje se introduce en el misterio de las cosas, se produce otro misterio, pero de luz.
¿Tenemos alguna otra cosa o elemento que no sea el lenguaje para adentrarnos en el misterio del universo, del mundo, de la vida, de nuestro ser?
Entonces he aquí la preguntan ¿Nuestro ser está formando por las palabras? ¿Es un ser en lenguaje?
Wittgestain dice: “El lenguaje es una vida” Es una vida en sí que hemos sido capaces de crear.
Somos capaces de crear otra vida como el lenguaje, otras cosas como las ciencias, las técnicas, la música, la pintura, la poesía; y, al mundo también, nuestra gran creación, nuestra gran obra, en la cual vivimos.
Particularmente en la música, el hombre ha construido monumentos de lo que somos, de nuestra historia, de nuestras esperanzas. La música nos muestra la naturaleza del alma, de la vida, de los sentimientos, del lenguaje también.
Primero los caracoles, los moluscos, dentro de una concha dura; se pasaron así, miles de millones de años, construyendo caparazones, conchas, capaces de poder protegerse de los demás y del medio que los rodeaba. Basta para ello ver los millones de conchas que se muestran en los museos.
Y en particular algunos como (todavía existen) los Lambes Violacea (Swainson Marintius) y los Murex Pecten lightfoot (Formosa Pacifico) que tiene su caparazón como un espinazo, como una especie de columna vertebral soportada sobre su lomo; la forma, la contextura, hasta la dureza, es la forma del espinazo de un pez.
En aquel entonces, el animal, que estaba dentro de su corteza, recibía información a través de este tipo de columna, eran como antenas, como una piel exterior endurecida.
El animal adentro latiendo, viviendo, recibiendo información como para cambiar los colores de su choza, endureciéndola más y adaptándola a las situaciones exteriores. Es realmente hermoso, sorprendente y maravillosos, los distintos tipos de caparazones de nuestros antepasados.
Un eslabón perdido, no digamos perdido sino desconocido, por ahora. Es el momento, aunque debe haber durados varios millones de años, en que estos animales se mudan, sale de su caparazón y envuelve esa columna exterior, y forma una nueva piel; más sensible, más flexible, como poros, para intercambiar más cosas con el mundo exterior, ya que estaba más maduro, más seguro. Allí, tal vez, comenzó la conquista del animal, la conquista de su universo exterior; hasta lograrlo, con uno de ellos llamado hombre.
Podemos dejar aquí, la antropología, algún día volveremos sobre ella.
Pero ahora imaginemos al animal con una piel flexible, que recibe cada vez más información del exterior. Deberían haber sido las hondas que llegaron a esa nueva piel, hondas que fueron informando, alimentándolo de conocimiento. Es cierto el saber, el conocer, el almacenar información, es poder; es poder avanzar más.
¿Cuántos sonidos, cuantos tipos de hondas están almacenadas en nuestro cerebro? Deben ser millones de millones y todas ellas están todavía.
Luego el eco, un eco débil, que poco a poco fue creciendo; ya que nada se pierde en el universo, todo se transforma, el silbido, el grito. Cuando un animal es atacado, todo él es alerta pura, alerta dentro de todo su cuerpo; y, algo de ésta alerta rebalsaba, fue grito, alarido, silbido, que se trasformó en defensa; el animal supo, entendió, que las podía usar como un arma de defensa, desde entonces es usada, empleada así.
No sucede en nuestros días que todas las nuevas tecnologías, salen, brotan, de la guerra, de lo que el hombre fabrica para defenderse ó atacar a otro. Desde entonces no ha cambiado.
Ese grito, esa arma defensiva que usa el animal, es tan compleja, basta para ello ver el cuadro, “El grito” de Munch.
El grito, cuánto tiempo ha llevado a los seres vivientes trasformar el grito de defensa en algo embalsamado, puesto, sobre una envoltura llamada palabra, millones de millones de años; y, cuantos más para darle significado.
¿No es así entonces que hemos construido un lenguaje? ¿No es acaso así también como hemos construido nuestro ser?
Pero un ser hecho de palabras, que luego a través del diálogo, entre lo nuevo y lo viejo, entre el yo y el tú, fue creándose, formándose los pensamientos en ésta abertura hermafrodita. Se crea una nueva criatura llamada lenguaje, que permite, mejor dicho de él, como consecuencia brotaron los pensamientos, luego las ideas, las teorías, las ciencias, el mundo.
Pero no dejemos de observar que si bien el animal emitió el grito, este grito que luego fue palabra: lenguaje. Éste lo está envolviendo, como hizo el molusco con su concha para ser pez, lo está envolviendo, lo está incluyendo al hombre, para ser mundo.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 5 de abril

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Gracias. Karigüe