lunes 28 de diciembre de 2009

Libro “El Mundo” – Capítulo 10

OLAS

Viajar, sumergirse en el mundo, batallar contra las olas de ese mar inmenso; por momentos calmo, por otros tormentoso; es vivir, es estar presente, estar vivo.
Tenemos dos puertos, dos puntos; uno del cual partimos, rompemos nuestras amarras y nos entregamos a ese mar; otro es en el cual volvemos, retornamos a tierra, sólo un poco más calma.
El nacimiento, la muerte; en el medio toda una vida, toda una posibilidad de estar, de reír, de llorar, de amar, de sufrir, de hacer, de construir, de modificar.
Somos eso, solo una posibilidad de ser, de hacer o simplemente de estar como una planta, como un animal. Se dice estoy aquí, pienso, siento, sueño.
¿Para qué? ¿Por qué? Se dice que tenemos memoria, que nuestros genes la guardan, que nuestras neuronas nos mantiene despiertos, atentos, para permanecer.
¿No seremos sólo los guardianes, los centuriones de eso millones de seres; sí, de seres que nos habitan?
Se dice también que la mente es la destilación de la memoria, que lo vivido está presente como mente, como aquello que no se recuerda; pero se es, se es de una forma determinada, de hablar, de decir, de comportarse, de actuar.
He vivido – dices. Pero con qué lo comparas, con las cosas que pudieron ser, con las cosas que imaginaste; sino tenemos recuerdo de otras vidas; tal vez algunos patallazos, pero algo con qué comparar no tenemos.
Solo queda el otro, al que se le envidia ó se lo compadece, al que le fue mejor y con el que le fue peor.
No tenemos, cómo se puede decir: base; físicamente sentimos seguridad en la tierra, aún cuando sabemos que ella está girando, que el sistema solar se desplaza a millones de kilómetros por segundo. Viajamos por la oscura masa de nuestra ignorancia, como lo hace el universo sobre esa materia oscura.
¿De qué cimiento, de que base podemos hablar, podemos decir? Sin embargo cuando caminas sientes el equilibrio, la seguridad de tus pasos, de tu andar; la serenidad de tus reflexiones, de eso pensamientos que te hacen imaginar siempre, siempre algo mejor.
Una armonía tal vez, el amor por ejemplo, la belleza de las cosas, de las personas, la delicadez del trato, el perdón, la comprensión y porque no la lucha también.
Esas cosas que tiene el mundo; ese hogar nuestro, ese vientre, regado por los rayos del sol, de la lluvia, de los vientos, de las estaciones; un hogar en donde tratamos de ser felices, de gozar, de amar, de soñar.
Y nos guste o no, lo reconozcamos o no; es así el mundo, ese hormiguero, esa tela de araña en donde nos mecemos, construido por cada uno de nosotros.
Qué hemos recibido mensajes, ordenes, planos, leyes, para hacerlo, realmente no lo sé; sólo me viene a la memoria los millones de seres, ya sean hombres, genes, células, órganos, sistemas, por los cuales estoy aquí, pensando, sintiendo, escribiendo.
Lo interesante que están aquí, sí aquí, dentro mío; tal vez en lo que guarda un gen, una célula, un pensamiento, una idea.
Lo maravilloso y extraordinario del mundo, es que él está en nosotros y nosotros en él; qué simbiosis más espectacular, más nítida, y más tierna a la vez.
En este momento que estoy viendo, escribiendo, lo estoy reconociendo, me estoy reconociendo; tengo una idea y esa idea fue la que pensé, la que leí, la que escuche, alguna vez; quedó en mi memoria y ahora es como si abriera el corral y salieran todas ellas, pero de una manera que salen aquellas que están relacionadas con el tema, con el mundo en este caso.
Qué y quién abre este corral; tal vez una intuición, tal vez un talento, la inspiración. No creo en el yo, porque escribo de una manera natural, como si algo inconsciente se estuviera diciendo, describiendo, describiéndose.
Podemos atrevernos a decir que un espíritu, mi espíritu; pero ¿qué es eso? que se está haciéndose en este momento.
Podemos decir una persona, el mundo mismo; noto eso si que siento satisfacción placer, un agradable placer queda, el ver, el conocer, el reconocer.
Y si, solo como sugerencia somos seres descriptores, que ha llegado un momento en el universo, en el tiempo, en donde es necesario darse cuanta, entender, conocer; y ¿somos nosotros, los hombres, a los que nos ha tocado esa tarea, esa función?
Tal vez es tiempo ya de extender las velas, nuestras velas y dejar que el mundo ya maduro, ya casi estabilizado, nos meza como las olas del mar.

Karigüe

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viernes 25 de diciembre de 2009

Poema - Oscilo

Me encuentro entre dos fuegos

el mundo, hoy
es una tea encendida
alrededor de la cual
la multitud se reúne

lo sangrado
aquello que se vela en lo abierto

Oscilo, mientras mi vida
me cuida, me ata
a las cosas de todos los días,
al mundo

pero mi espíritu ya habita
en donde, la vida y la muerte
es sólo día y noche

aquello, permanente
silencioso, quieto.

Karigüe

miércoles 23 de diciembre de 2009

Poema - Para las almas benditas

Cada vez te alejas más
a veces pienso que te perdiste
en el bosque

no hablas ya
solo murmuras palabras
que nos llegan como barcos
de papel, sobre el agua
transparente del río

sabemos de ti
solo de esa manera,
así ya no recuerdo tu rostro
ni tu voz

algunas veces nos sentamos
en la mesa y antes de brindar
echamos algo de licor en
el suelo

para las almas benditas- decimos.

Karigüe

lunes 21 de diciembre de 2009

Libro “El Mundo” – Capítulo 9

EL MUNDO COMO IDEA

El mundo es una cosa que se forma, que se está formando; nosotros también.
Esto significa que nada está acabado, todo y todas las cosas y los seres están en camino, como el universo en sí, un camino, una vida, una existencia, que se presiente, se percibe, como hacía la precisión, hacia la perfección.
Sin embargo, tanto un gen como una célula, un órgano, un sistema, un hombre, una comunidad, un país, la humanidad, el mundo; sufrimos, sentimos los dolores de un parto, de un nacimiento constante, cada instante, cada día, cada año, de nuestra existencia.
El existir, es el estar aquí, el estar presente, junto a lo que nos rodea; sufrimos y por qué no disfrutar también de sus cambios.
El permanecer atento con la mente lo más clara posible y observar, ayuda, ayuda solamente a ver. El sufrimiento en sí lo tenemos que padecer, vivir; aunque sabemos que muchas veces es injusto; nosotros no dejaremos de luchar contra ello. Tal vez como decía Kafka: “No dejare de luchar, hasta el último día de mi existencia, contra el mal”
Como en este caso, estamos describiendo, analizando, tratando de comprender, a nuestro mundo. No debemos de olvidar que dentro de él vive y siempre estará, la injusticia, lo todavía no bien hecho, lo todavía por conquistar, ver y digerir.
Supongamos, solo supongamos, que este nuestro mundo sea perfecto. ¿Cuál sería nuestra tarea? Sí, tal vez solo vivir, existir, la verdad no seria tan malo, es decir podríamos vivirlo.
Este fuego que nos lleva a obrar, ha hacer cosas nuevas, ha experimentar, se apagaría; como se apagaría la tierra, como si la lava que está, que está hirviendo, latiendo, tratando, y por supuesto lográndolo muchas veces salir, ser expulsada, para convertirse en cenizas, renovándose. Sí, la tierra renueva su piel de vez en cuando, tal vez cada sesenta ó quinientos millones de años; pero como su tiempo de existencia es de uno cinco mil millones de años, su tiempo de renovación parecería poco.
¿Por qué nosotros, el mundo, deberíamos dejar de cambiar, de renovar nuestra piel, nuestra forma?
Esas pequeñas y suaves tormentas en la naturaleza, la ira en el hombre, los conflictos en el mundo, son y deben ser, esos cambios; ese cambio que late en el universo y que en cada cosa es solo un eco.
La vida, el pensamiento mismo han brotado como un big bang; se están expandiendo y llegara a su contracción, a la muerte en sí, pero ¿desaparecemos? No lo creo, debe quedar estampado en la materia oscura todo lo que, aunque sea en un instante, vive dentro del universo. Un vientre que almacena, lo vivo, lo existente. Se extrae de ese vientre y lo convertimos en presente, presencia, por un tiempo está como obra, luego se pierde, aunque deberíamos decir que se almacena en ese vientre oscuro. ¿Será así también nuestra existencia?
Si vemos el camino del agua, como un movimiento espiralado; pero que avanza, que avanza como lo hace un tornillo. Llegó a la tierra, se queda por algún tiempo, como para hacer, como para fecundar varias veces a este óvulo llamado tierra, llamado planeta tierra, y de ahí brotar, ser naturaleza, hombre, mundo.
De lejos se vería cómo la tierra se prende y se apaga, como una luciérnaga, una vida más que titila, cómo las estrellas que laten, cómo las galaxias; como ese latido inmenso que tiene la materia oscura y al que hemos llamado big bang.
Todo esto aunque sea por un momento, por instante, no solo imaginarlo, sino percibirlo que está aquí presente; y, nosotros y la tierra, sólo como órganos a los que les llega ese o esa sagrada sangre que es el agua, sangre del universo Sentir, eso sí sentir que somos parte de algo más grandioso que inclusive el mundo, ya que para eso el mundo solo seria como una idea.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 28 de diciembre

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viernes 18 de diciembre de 2009

Poema - De la mano

Es como si prestase mi mano
mis ojos, mi atención

y alguien tomara el timón
de todo mi ser, mi cuerpo
mi alma

a veces pienso que es el espíritu
mi espíritu
que se ha puesto al habla
con lo que desde el origen
nos acompaña

es como si caminaran de
la mano, como si fueran
amigos que se cuentan de
sus vidas y de la vida que
estamos pasando

luego lee solo
mi espíritu.

Karigüe

miércoles 16 de diciembre de 2009

Poema - Diferencia

Es posible, tal vez
no recordemos
o si recordamos, pensamos
es una compensación

las relaciones humanas son así

hacemos una idea del otro
por un tiempo, por no decir siempre
lo monitoreamos

Así creemos que el amor
es algo que hay que probar

¡Ay bendita espontaneidad!
¡Bendita diferencia!

que hace girar la turbina
que nueve la vida

que nueve el amor.

Karigüe

lunes 14 de diciembre de 2009

Libro “El Mundo” – Capítulo 8

SER

Pensamos, como bebemos, como comemos; ya el pensar es una necesidad. Tenemos que pensar constantemente, cualquiera que sea nuestra actividad, nuestra función; pero en si pensar sobre nosotros, sobre lo que somos, ya es un detalle a ver, a profundizar.
¿Deberíamos dejar en manos de los especialistas, de los Filósofos, que son ellos los que se dedican a este tema? Podría ser ridículo si alguien opina sobre una especialidad de la medicina o ingeniería, sino está cerca o conoce sobre el tema.
Pero todos intuimos, pensamos; todos podemos intuir, opinar, sobre el ser, sobre lo que somos, porque en sí es una introspección, un adentrase en sí, un escucharse, un verse, o simplemente un ver.
Me imagino a un poeta como esos indios de Norteamérica que camina por las cornisas de las montañas, sin temer caerse, no tiene miedo a las profundidades; bueno tal vez por que nacieron allí, porque sus genes se adaptaron a esas situaciones.
Debe ser lo mismo con relación a los poetas, ellos están y camina sintiendo, viendo que las alturas y las profundidades no son muy diferentes, que lo grande y diminuto tampoco, salvo la belleza que brota, salvo la belleza que se deja ver. El horizonte es uno, un círculo infinito para el ojo humano, no vemos más allá de una cierta distancia; pero tenemos el foco, nuestro punto de vista, de observación; todo lo demás es imaginación, es pensamiento.
Eso tomado, bebido por nuestros sentidos, es almacenado en la mente, en el alma; allí se macera, se destila, con el tiempo surge la palabra, las palabras, los cántaros en donde se pone, se llena, ese licor, ese néctar, que nos entrega el alma; mejor deberíamos decir el espíritu; esa parte de nuestro ser que quiere ser en nosotros.
Surge allí como el goce, como el goce de sentir que lo que está escrito dice, se dice así mismo, nos habla de un mundo nuevo, diferente, resplandeciente, cuya característica es el goce por la belleza, por lo bien hecho. El vino de la uva.
No es muy diferente una buena copa de vino, que un buen poema; los dos han brotado de la tierra, les hemos hecho enramadas, como para que maduren en la intemperie; los dos se depositan en cántaros, la uva, la palabra, las dos maduran allí, luego son destilados, uno en barriles, el otro en el alma.
¿No es así también el pensar? El meditar es observar, es detenerse en sí mismo y con atención verse, contemplar a las cosas y así mismo.
Parménides en su poema sobre la naturaleza, muestra, nos muestra el camino del ser, la búsqueda de nuestra identidad, como elemento primero; ya no era el agua, el fuego, la tierra, el aire, ahora era el ser como el elemento desde donde todo es, desde donde todo se desprende.
Una cierta unidad ¿Será así? Y si pensamos de diferente manera, es decir sí todo es en sí, toda cosa ó existente; y, a través de ellos circula una especie de sangre, una especie de savia; podríamos llamarla vida, existencia.
Y ella nos hace sentir, gozar y hasta pensar, pensarla, pensarnos como elemento, como cántaro en donde ella se deposita, solo por un tiempo.
Si vemos el campo desierto, el agua, la planta de la vid, luego el tutor, la enramada, las hojas, el tallo flexible que sino lo elevamos se vuelve rastrero; luego surgen, brotan, las pequeñas uvas de color verde que solo con el tipo toman un color, forma, y se expanden como ubres: fruto; luego la maceración, la destilación.
¿No somos así? Bueno la respuesta contundente, por supuesto que sí, pero somos algo más que una uva, un fruto. ¿Es cierto? Seguiría insistiendo; y no es que la uva tenga dentro de si más que nosotros, no, no me refiero a eso, sino el sentido del cántaro.
El hombre no existía sobre la tierra, la uva tampoco; no despreciemos entonces lo que ella como parra, hizo, no es que la uva surgió de la nada; le llevo millones de año para ser así.
Y con seguridad la uva sigue su evolución, vaya a saber en lo que será; lo mismo pasa con el hombre y con cada elemento o cosa del universo.
Una uva esta más cerca de nosotros, por así decir, es más familiar, que una roca por ejemplo. Los dos son algo vivo.
Pero ¿cómo va a ser una uva algo vivo? Lo es, tal vez no tiene lo que tú tienes, las formas, los órganos, el alma, la mente; de lo cual tampoco estoy tan seguro. Hay familias de uvas, tienen genes que se atraen o se repelen, por algo son más sabrosas dependiendo del clima, del lugar, de los fenómenos, del ambiente.
Un Filósofo diría: por favor eso es ridículo, cómo podemos estar escribiendo, pensando, comparando a la uva con el hombre, que absurdo por favor, deberíamos concentrarnos en las ciencias, en lo hasta ahora logrado para seguir avanzado.
Mi pregunta ¿hacia adonde? Y si hemos errado el camino, y si no hay y no existe el ser, y lo que realmente existe eso que circula por el universo siendo por un tiempo cosas o seres, diferentes. Me viene a la memoria lo que nos decía D.H. Laurence: “Somos solo transmisores de vida”
¿No será el tiempo de ver, solo ver y contemplar? No digo que nos dediquemos solo a ello; no, no, sigamos como estamos, instintivamente, cada vez estamos y somos mejores; pero hagamos surgir el gusto, algo más que placer es el gusto, el disfrutar de esta nuestra vida, de esta nuestra existencia.
Comenzar a ver como lo niños, poco a poco, primero el seno de la madre, su cuerpo, sus ojos, el padre, los hermanos, los vecinos, el jardín, los árboles, el viento, las rosas, los claveles, los eucaliptos doblándose al paso del viento de agosto, el paso del tiempo.
Qué hermoso ver el paso del tiempo, es como si el mismo tiempo fuera una brisa que nos consume y a la vez la consumimos a ella. ¿No es la vida tiempo?
Qué pregunta. Otra ¿No es el dios tan buscado, el tiempo? Mientras estemos aquí somos tiempo, tiempo es lo que tenemos, lo que podemos gastar, consumir, y hasta regalar. Y hasta regalarnos; darnos, donarnos tiempo; una forma de hacerlo es pensar en nosotros, vernos, hurgar dentro de nuestro mundo interior, no lo que somos sino lo que hemos llegado a ser, como individuo, como persona y como grupo, como humanidad.
Vernos aquí sobre la tierra, sobre el vientre de esta madre tan antigua, cariñosa y bondadosa, que todavía nos mece, nos trata como niños entregándose, haciéndose consumir.
Tal vez nuestro ser es vacío, como el centro de una rueda, todo lo demás es vida, es giro, es movimiento, es avanzar, rodar, llegar, volver partir, en es mar inmenso que es el tiempo.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 21 de diciembre

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Gracias. Karigüe

sábado 12 de diciembre de 2009

Poema - Compacto

Son tantos los caminos
las formas de ser

que si eliges un punto
un instante

y ves desde allí

no hay nada más compacto
que el universo

no entra allí ni una aguja

que sí es capricho, lujuria
miedo, aventura, sueño
no lo sabes

cada uno de ellos tiene los
radios de una esfera como
camino

Una gota, una solo gota
de agua
lo sabe.

Karigüe