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lunes, 28 de diciembre de 2009

Libro “El Mundo” – Capítulo 10

OLAS

Viajar, sumergirse en el mundo, batallar contra las olas de ese mar inmenso; por momentos calmo, por otros tormentoso; es vivir, es estar presente, estar vivo.
Tenemos dos puertos, dos puntos; uno del cual partimos, rompemos nuestras amarras y nos entregamos a ese mar; otro es en el cual volvemos, retornamos a tierra, sólo un poco más calma.
El nacimiento, la muerte; en el medio toda una vida, toda una posibilidad de estar, de reír, de llorar, de amar, de sufrir, de hacer, de construir, de modificar.
Somos eso, solo una posibilidad de ser, de hacer o simplemente de estar como una planta, como un animal. Se dice estoy aquí, pienso, siento, sueño.
¿Para qué? ¿Por qué? Se dice que tenemos memoria, que nuestros genes la guardan, que nuestras neuronas nos mantiene despiertos, atentos, para permanecer.
¿No seremos sólo los guardianes, los centuriones de eso millones de seres; sí, de seres que nos habitan?
Se dice también que la mente es la destilación de la memoria, que lo vivido está presente como mente, como aquello que no se recuerda; pero se es, se es de una forma determinada, de hablar, de decir, de comportarse, de actuar.
He vivido – dices. Pero con qué lo comparas, con las cosas que pudieron ser, con las cosas que imaginaste; sino tenemos recuerdo de otras vidas; tal vez algunos patallazos, pero algo con qué comparar no tenemos.
Solo queda el otro, al que se le envidia ó se lo compadece, al que le fue mejor y con el que le fue peor.
No tenemos, cómo se puede decir: base; físicamente sentimos seguridad en la tierra, aún cuando sabemos que ella está girando, que el sistema solar se desplaza a millones de kilómetros por segundo. Viajamos por la oscura masa de nuestra ignorancia, como lo hace el universo sobre esa materia oscura.
¿De qué cimiento, de que base podemos hablar, podemos decir? Sin embargo cuando caminas sientes el equilibrio, la seguridad de tus pasos, de tu andar; la serenidad de tus reflexiones, de eso pensamientos que te hacen imaginar siempre, siempre algo mejor.
Una armonía tal vez, el amor por ejemplo, la belleza de las cosas, de las personas, la delicadez del trato, el perdón, la comprensión y porque no la lucha también.
Esas cosas que tiene el mundo; ese hogar nuestro, ese vientre, regado por los rayos del sol, de la lluvia, de los vientos, de las estaciones; un hogar en donde tratamos de ser felices, de gozar, de amar, de soñar.
Y nos guste o no, lo reconozcamos o no; es así el mundo, ese hormiguero, esa tela de araña en donde nos mecemos, construido por cada uno de nosotros.
Qué hemos recibido mensajes, ordenes, planos, leyes, para hacerlo, realmente no lo sé; sólo me viene a la memoria los millones de seres, ya sean hombres, genes, células, órganos, sistemas, por los cuales estoy aquí, pensando, sintiendo, escribiendo.
Lo interesante que están aquí, sí aquí, dentro mío; tal vez en lo que guarda un gen, una célula, un pensamiento, una idea.
Lo maravilloso y extraordinario del mundo, es que él está en nosotros y nosotros en él; qué simbiosis más espectacular, más nítida, y más tierna a la vez.
En este momento que estoy viendo, escribiendo, lo estoy reconociendo, me estoy reconociendo; tengo una idea y esa idea fue la que pensé, la que leí, la que escuche, alguna vez; quedó en mi memoria y ahora es como si abriera el corral y salieran todas ellas, pero de una manera que salen aquellas que están relacionadas con el tema, con el mundo en este caso.
Qué y quién abre este corral; tal vez una intuición, tal vez un talento, la inspiración. No creo en el yo, porque escribo de una manera natural, como si algo inconsciente se estuviera diciendo, describiendo, describiéndose.
Podemos atrevernos a decir que un espíritu, mi espíritu; pero ¿qué es eso? que se está haciéndose en este momento.
Podemos decir una persona, el mundo mismo; noto eso si que siento satisfacción placer, un agradable placer queda, el ver, el conocer, el reconocer.
Y si, solo como sugerencia somos seres descriptores, que ha llegado un momento en el universo, en el tiempo, en donde es necesario darse cuanta, entender, conocer; y ¿somos nosotros, los hombres, a los que nos ha tocado esa tarea, esa función?
Tal vez es tiempo ya de extender las velas, nuestras velas y dejar que el mundo ya maduro, ya casi estabilizado, nos meza como las olas del mar.

Karigüe

ÚLTIMO CAPÍTULO DE CORTECÍA. Si desea adquirir el libro completo de "El Mundo" en formato electrónico, puede solicitarlo enviando un email a info@karigue.com.ar

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lunes, 21 de diciembre de 2009

Libro “El Mundo” – Capítulo 9

EL MUNDO COMO IDEA

El mundo es una cosa que se forma, que se está formando; nosotros también.
Esto significa que nada está acabado, todo y todas las cosas y los seres están en camino, como el universo en sí, un camino, una vida, una existencia, que se presiente, se percibe, como hacía la precisión, hacia la perfección.
Sin embargo, tanto un gen como una célula, un órgano, un sistema, un hombre, una comunidad, un país, la humanidad, el mundo; sufrimos, sentimos los dolores de un parto, de un nacimiento constante, cada instante, cada día, cada año, de nuestra existencia.
El existir, es el estar aquí, el estar presente, junto a lo que nos rodea; sufrimos y por qué no disfrutar también de sus cambios.
El permanecer atento con la mente lo más clara posible y observar, ayuda, ayuda solamente a ver. El sufrimiento en sí lo tenemos que padecer, vivir; aunque sabemos que muchas veces es injusto; nosotros no dejaremos de luchar contra ello. Tal vez como decía Kafka: “No dejare de luchar, hasta el último día de mi existencia, contra el mal”
Como en este caso, estamos describiendo, analizando, tratando de comprender, a nuestro mundo. No debemos de olvidar que dentro de él vive y siempre estará, la injusticia, lo todavía no bien hecho, lo todavía por conquistar, ver y digerir.
Supongamos, solo supongamos, que este nuestro mundo sea perfecto. ¿Cuál sería nuestra tarea? Sí, tal vez solo vivir, existir, la verdad no seria tan malo, es decir podríamos vivirlo.
Este fuego que nos lleva a obrar, ha hacer cosas nuevas, ha experimentar, se apagaría; como se apagaría la tierra, como si la lava que está, que está hirviendo, latiendo, tratando, y por supuesto lográndolo muchas veces salir, ser expulsada, para convertirse en cenizas, renovándose. Sí, la tierra renueva su piel de vez en cuando, tal vez cada sesenta ó quinientos millones de años; pero como su tiempo de existencia es de uno cinco mil millones de años, su tiempo de renovación parecería poco.
¿Por qué nosotros, el mundo, deberíamos dejar de cambiar, de renovar nuestra piel, nuestra forma?
Esas pequeñas y suaves tormentas en la naturaleza, la ira en el hombre, los conflictos en el mundo, son y deben ser, esos cambios; ese cambio que late en el universo y que en cada cosa es solo un eco.
La vida, el pensamiento mismo han brotado como un big bang; se están expandiendo y llegara a su contracción, a la muerte en sí, pero ¿desaparecemos? No lo creo, debe quedar estampado en la materia oscura todo lo que, aunque sea en un instante, vive dentro del universo. Un vientre que almacena, lo vivo, lo existente. Se extrae de ese vientre y lo convertimos en presente, presencia, por un tiempo está como obra, luego se pierde, aunque deberíamos decir que se almacena en ese vientre oscuro. ¿Será así también nuestra existencia?
Si vemos el camino del agua, como un movimiento espiralado; pero que avanza, que avanza como lo hace un tornillo. Llegó a la tierra, se queda por algún tiempo, como para hacer, como para fecundar varias veces a este óvulo llamado tierra, llamado planeta tierra, y de ahí brotar, ser naturaleza, hombre, mundo.
De lejos se vería cómo la tierra se prende y se apaga, como una luciérnaga, una vida más que titila, cómo las estrellas que laten, cómo las galaxias; como ese latido inmenso que tiene la materia oscura y al que hemos llamado big bang.
Todo esto aunque sea por un momento, por instante, no solo imaginarlo, sino percibirlo que está aquí presente; y, nosotros y la tierra, sólo como órganos a los que les llega ese o esa sagrada sangre que es el agua, sangre del universo Sentir, eso sí sentir que somos parte de algo más grandioso que inclusive el mundo, ya que para eso el mundo solo seria como una idea.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 28 de diciembre

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lunes, 14 de diciembre de 2009

Libro “El Mundo” – Capítulo 8

SER

Pensamos, como bebemos, como comemos; ya el pensar es una necesidad. Tenemos que pensar constantemente, cualquiera que sea nuestra actividad, nuestra función; pero en si pensar sobre nosotros, sobre lo que somos, ya es un detalle a ver, a profundizar.
¿Deberíamos dejar en manos de los especialistas, de los Filósofos, que son ellos los que se dedican a este tema? Podría ser ridículo si alguien opina sobre una especialidad de la medicina o ingeniería, sino está cerca o conoce sobre el tema.
Pero todos intuimos, pensamos; todos podemos intuir, opinar, sobre el ser, sobre lo que somos, porque en sí es una introspección, un adentrase en sí, un escucharse, un verse, o simplemente un ver.
Me imagino a un poeta como esos indios de Norteamérica que camina por las cornisas de las montañas, sin temer caerse, no tiene miedo a las profundidades; bueno tal vez por que nacieron allí, porque sus genes se adaptaron a esas situaciones.
Debe ser lo mismo con relación a los poetas, ellos están y camina sintiendo, viendo que las alturas y las profundidades no son muy diferentes, que lo grande y diminuto tampoco, salvo la belleza que brota, salvo la belleza que se deja ver. El horizonte es uno, un círculo infinito para el ojo humano, no vemos más allá de una cierta distancia; pero tenemos el foco, nuestro punto de vista, de observación; todo lo demás es imaginación, es pensamiento.
Eso tomado, bebido por nuestros sentidos, es almacenado en la mente, en el alma; allí se macera, se destila, con el tiempo surge la palabra, las palabras, los cántaros en donde se pone, se llena, ese licor, ese néctar, que nos entrega el alma; mejor deberíamos decir el espíritu; esa parte de nuestro ser que quiere ser en nosotros.
Surge allí como el goce, como el goce de sentir que lo que está escrito dice, se dice así mismo, nos habla de un mundo nuevo, diferente, resplandeciente, cuya característica es el goce por la belleza, por lo bien hecho. El vino de la uva.
No es muy diferente una buena copa de vino, que un buen poema; los dos han brotado de la tierra, les hemos hecho enramadas, como para que maduren en la intemperie; los dos se depositan en cántaros, la uva, la palabra, las dos maduran allí, luego son destilados, uno en barriles, el otro en el alma.
¿No es así también el pensar? El meditar es observar, es detenerse en sí mismo y con atención verse, contemplar a las cosas y así mismo.
Parménides en su poema sobre la naturaleza, muestra, nos muestra el camino del ser, la búsqueda de nuestra identidad, como elemento primero; ya no era el agua, el fuego, la tierra, el aire, ahora era el ser como el elemento desde donde todo es, desde donde todo se desprende.
Una cierta unidad ¿Será así? Y si pensamos de diferente manera, es decir sí todo es en sí, toda cosa ó existente; y, a través de ellos circula una especie de sangre, una especie de savia; podríamos llamarla vida, existencia.
Y ella nos hace sentir, gozar y hasta pensar, pensarla, pensarnos como elemento, como cántaro en donde ella se deposita, solo por un tiempo.
Si vemos el campo desierto, el agua, la planta de la vid, luego el tutor, la enramada, las hojas, el tallo flexible que sino lo elevamos se vuelve rastrero; luego surgen, brotan, las pequeñas uvas de color verde que solo con el tipo toman un color, forma, y se expanden como ubres: fruto; luego la maceración, la destilación.
¿No somos así? Bueno la respuesta contundente, por supuesto que sí, pero somos algo más que una uva, un fruto. ¿Es cierto? Seguiría insistiendo; y no es que la uva tenga dentro de si más que nosotros, no, no me refiero a eso, sino el sentido del cántaro.
El hombre no existía sobre la tierra, la uva tampoco; no despreciemos entonces lo que ella como parra, hizo, no es que la uva surgió de la nada; le llevo millones de año para ser así.
Y con seguridad la uva sigue su evolución, vaya a saber en lo que será; lo mismo pasa con el hombre y con cada elemento o cosa del universo.
Una uva esta más cerca de nosotros, por así decir, es más familiar, que una roca por ejemplo. Los dos son algo vivo.
Pero ¿cómo va a ser una uva algo vivo? Lo es, tal vez no tiene lo que tú tienes, las formas, los órganos, el alma, la mente; de lo cual tampoco estoy tan seguro. Hay familias de uvas, tienen genes que se atraen o se repelen, por algo son más sabrosas dependiendo del clima, del lugar, de los fenómenos, del ambiente.
Un Filósofo diría: por favor eso es ridículo, cómo podemos estar escribiendo, pensando, comparando a la uva con el hombre, que absurdo por favor, deberíamos concentrarnos en las ciencias, en lo hasta ahora logrado para seguir avanzado.
Mi pregunta ¿hacia adonde? Y si hemos errado el camino, y si no hay y no existe el ser, y lo que realmente existe eso que circula por el universo siendo por un tiempo cosas o seres, diferentes. Me viene a la memoria lo que nos decía D.H. Laurence: “Somos solo transmisores de vida”
¿No será el tiempo de ver, solo ver y contemplar? No digo que nos dediquemos solo a ello; no, no, sigamos como estamos, instintivamente, cada vez estamos y somos mejores; pero hagamos surgir el gusto, algo más que placer es el gusto, el disfrutar de esta nuestra vida, de esta nuestra existencia.
Comenzar a ver como lo niños, poco a poco, primero el seno de la madre, su cuerpo, sus ojos, el padre, los hermanos, los vecinos, el jardín, los árboles, el viento, las rosas, los claveles, los eucaliptos doblándose al paso del viento de agosto, el paso del tiempo.
Qué hermoso ver el paso del tiempo, es como si el mismo tiempo fuera una brisa que nos consume y a la vez la consumimos a ella. ¿No es la vida tiempo?
Qué pregunta. Otra ¿No es el dios tan buscado, el tiempo? Mientras estemos aquí somos tiempo, tiempo es lo que tenemos, lo que podemos gastar, consumir, y hasta regalar. Y hasta regalarnos; darnos, donarnos tiempo; una forma de hacerlo es pensar en nosotros, vernos, hurgar dentro de nuestro mundo interior, no lo que somos sino lo que hemos llegado a ser, como individuo, como persona y como grupo, como humanidad.
Vernos aquí sobre la tierra, sobre el vientre de esta madre tan antigua, cariñosa y bondadosa, que todavía nos mece, nos trata como niños entregándose, haciéndose consumir.
Tal vez nuestro ser es vacío, como el centro de una rueda, todo lo demás es vida, es giro, es movimiento, es avanzar, rodar, llegar, volver partir, en es mar inmenso que es el tiempo.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 21 de diciembre

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lunes, 7 de diciembre de 2009

Libro “El Mundo” – Capítulo 7

LA VIDA

Las cosas pasan, suceden; lo normal es que sigan su camino, que en la vida no hay premios ni castigos, que solo hay consecuencias; pero ¿hasta donde el hombre sabe, conoce, presiente, que las cosas tienen un cierto sentido, que si una persona hace las cosas bien, los resultados serán buenos?
Los otros existen, están; tienen en la mayoría de los casos intereses diferentes y muchas veces contrarios.
Por todas estas cosas el hombre tiene que estar atento, tiene que poner atención a las cosas que se presentan; pero por otro lado está el cansancio y las ganas, deseos, que las cosas cambien ó que sigan su camino como están, como se presentan.
Decimos que la vida es como un viento, que solo tenemos que extender nuestras velas y hacernos guiar, llevar, por ese viento que está presente. Además uno tiene que seguir a la masa, tiene que ser consecuente con ellos, que uno no debe ser Robin Hut.
Es verdad todas estas cosas, además de suceder así, además de ser así, uno está enfrente de ellas y algunas veces tiene que tomar una decisión.
Ahí, mejor si decimos, aquí está la realidad, las cosas que suceden y uno, con ese yo marcado, el de la necesidad. Esta necesidad puede ser económica, social o simplemente de amor propio.
Pero veamos algo más, desde hace mucho tiempo, lo único que solemos tener es el yo, aquello por lo cual sentimos a las cosas, a los demás y a todo lo que sucede en el medio; por él nos damos cuanta, pero a la vez, por él hacemos cumplir lo que decidimos.
¿Qué es lo que nos hace decidir? Algo que no es el yo, algo sí que recibe del yo, mejor si decimos de la atención que presta el yo al mundo; pero no solamente del yo recibe la información, sino a través de los sentidos también, estos son como poros, por donde respira el alma, o la parte del alma que tiene que tomar estas decisiones, es decir la mente.
Llegando a este punto, podemos atrevernos a decir que es la mente aquello que toma las decisiones sobre lo que hay que hacer.
Resumamos, tenemos al yo y a los sentidos como fuente de información de lo que está sucediendo. ¿Esto seria la realidad? La realidad no seria solo aquello que nuestro yo y los sentidos nos informan. La realidad sería algo más destilado, cernido, discernido. ¿Quien hace el papel de cernidor? La mente.
Hemos llegado a buen puerto, porque en sí lo que decide no es la mente, la mente es una etapa, un paso, en donde lo informando se cierne, se destila.
Podríamos decir el alma; pero ella es amplia, es como un recinto, que contiene a todo, que nos contiene. Como es el cuerpo mudo que tiene dentro de sí a los órganos, a los sistemas. Un órgano del alma es la mente.
Pero ¿Quién toma las decisiones? ¿El espíritu? No creo, el espíritu es algo que abre camino, que nos produce el goce, aquello nuevo que tenemos los hombres; es aquello que crea; si bien en algún momento podemos necesitarlo, podemos recurrir a él; pero no es él en si lo que toma las decisiones del hombre común.
Hemos llegado a un punto desde donde tendríamos que nombrarlo o describirlo. Hemos hecho como una disección, hemos abierto el alma, y ahora si tenemos que ver y nombrar a este sistema que toma decisiones.
Es bueno, porque ya sabemos que no es un órgano como los sentidos ni algo tan nítido como el yo. Este sistema debería tener una especie de sangre que relaciona sus órganos, a los órganos que lo componen.
Podría ser la reflexión; pero en sí la reflexión es otro órgano, ya que en un determinado momento nos paramos frente al problema, lo desmenuzamos, para verlo y así comprenderlo sin todavía tomar una decisión, es decir seria un órgano superior, pero no dejaría de ser un órgano.
Veámoslo así, hasta ahora tenemos a los sentidos, al yo, a la mente, a la reflexión; pero en si la reflexión seria como un examen que hace la mente, un acto de ella; por lo que quedaría, los sentidos, el yo y la mente.
Pero lo que estamos buscando era algo parecido a lo que es la sangre, lo vinculante entre ellos. Veamos algo más profundo y después volvamos. Allí en el fondo está el deseo de vivir, de estar, nos gusta la vida, queremos vivir; pero a la vez queremos vivir bien. Este vivir bien es como todas las cosas del universo, una vez instalado quiere crecer, ser algo mejor, busca la perfección, por lo tanto tiende al infinito, esto quiere decir que es insaciable.
Lo pondríamos como un tribunal, una especie de juez.
Ya está más claro, tenemos el tribunal que tomará la decisión, además ya tenemos los informantes, en donde el yo además de informar será el ejecutor, el que ejecute lo que el tribunal decida.
Nos falta la audiencia, el público; si bien en los comienzos era como la santa inquisición; desde hace un buen tiempo hemos logrado que más publico lo vea, hemos logrado que el otro participe, los demás; aunque por ello hemos llegado a decir que: “El hombre del siglo XX está preso de la mirada de los demás”: Sartre.
Bueno, si lo vemos con claridad y nitidez a este publico, lo solemos llamar mundo.
Bueno, bueno y la sangre ¿cuál es la sangre que irriga a este sistema?
Antes de contestar esta pregunta deberíamos aclara que el mundo del cual estamos hablando es el mundo interior, aquel mundo copia del exterior, metáfora de él ó en realidad deberíamos decir que es el original, pero no nos detengamos en este tema, será para más adelante.
Ya tenemos la audiencia es el mundo interior, son los otros del mundo interior, pero ¿quienes son los otros del mundo interior? O sea que tenemos eso que aunque es nuestro, aunque está en nuestra alma, pero son los otros, aquello que no somos nosotros. Tamaño descubrimiento. Así que inclusive en nosotros mismos, dentro de nosotros mismos no estamos solos sino están los otros también. Así es señores, están los otros como audiencia, como seguro que hacemos las cosas bien, es casi como aquello que solemos llamar sentido común.
Es un poco más claro ver al sistema que toma nuestras decisiones.
Podemos llamar al tribunal, es decir podemos representarlo, como el gusto; es decir además de servirnos como sustento, como aquello que nos asegura la existencia, además nos hace sentir bien, cada vez mas, cada vez mejor.
Creo que estamos llegando a ver cuál es la sangre, lo vinculante, de este sistema: la vida.
Así es la mejor manera de verla, verla allí presente, ver con más nitidez su rostro, lo que es ella. Ella está presente, ella es como la savia que sube por el tronco del árbol, quiere ser flor, fruto y perfume, a través del árbol.
En nosotros quiere la belleza, la serena plenitud de la belleza, ella quiere eso dentro de nosotros y surge, se erige, pone en actividad todo lo que ella ha sido capaz de crear, de formar, aquí en al tierra; y, uno de los bastiones más altos es el hombre.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 14 de diciembre

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Gracias. Karigüe

lunes, 30 de noviembre de 2009

Libro “El Mundo” – Capítulo 6

DESTINO

Describir al mundo, es describirse así mismo y a su entorno. Nos toca de cerca; por un lado está bien que nos sintamos célula, gen, de él; por otro somos como una neurona, capaz de participar, enterarnos de lo que está sucediendo. Cuando uno ve al mundo, se siente además como su sangre que recorre todo su cuerpo.
Por un momento detengámonos en ver a la sangre en sí, sabemos que es en gran parte agua y que además en su estado más puro que es el líquido encéfaloraquideo es casi el 99% agua; sabemos también que las venas la traen al corazón, y el corazón la expulsa, la manda a los pulmones a purificarse; los pulmones vienen a ser como filtros.
Deberíamos ver en el mundo a estas partes. Podemos decir que el lenguaje es la sangre del mundo; si bien vemos claramente en donde se toman las decisiones importantes, que competan a la seguridad, al futuro del mundo, éste está en los países más desarrollados y que se muta, se mueve. Basta para ello mirar a nuestra historia y ver como éste centro de movió desde los Egipcios, a Grecia, a Roma, a España, a Inglaterra; y tal vez ahora este en USA y Europa, aunque en realidad no sabemos a dónde se está mutando, moviéndose, ahora.
Cada gen cumple su función, cada persona; cada célula, cada grupo; cada órgano, cada país; cada sistema, cada continente; se puede ver un paralelismo metafórico; pero la pregunta que nos tenemos que hacer es ¿Cuál es el corazón y los pulmones de este nuestro mundo?
Podemos decir que el corazón son la suma de los espíritu, de los habitantes; cada uno de nosotros formamos el espíritu del mundo, como una unión, un aunamiento de ánimos; cómo sí todos cantáramos, entonáramos una canción a la vez; aunque es virtual tiene su sentido; porque hay algo en cada uno de nosotros que tiende a lo mismo, un mundo mejor. ¿Cómo? Es cosa de ir avanzando, dando un paso construyendo primero antes de dar el próximo paso.
El hombre tiene su espíritu, su ánimo, y en esto no nos olvidemos que, con seguridad, para dar como resultado ese ánimo, han participan hasta las células y los genes de las uñas.
Cual es entonces los pulmones, ese filtro mágico; bueno ellos son las almas, como si cada alma filtrara algo, ese bendito grano de arena, de sentido común que tenemos los seres humanos, que se diferencia del ánimo.
Ver al mundo como algo vivo, como un organismo vivo que hasta tiene un sentido, una dirección, un destino. Puedo verse aquí que algo se forma, se eleva, crece, aunando partes; reunión de partes simples y elementales; como si ese algo quisiera ser, quisiera reunirse. Tal vez eso de lo que estamos hablando fue, fue una unidad, que ahora se está recuperando; una gran explosión, ahora una gran contracción, como un latido de nuestro corazón tal vez.
Y además, en el cual estamos participando activamente; lo estamos describiendo. Cuando decimos que la naturaleza se vuelve invisible en nosotros; no es que nosotros nos la devoremos, aunque es verdad, pero en parte; la principal función del hombre es hacer de esta tierra, de esta naturaleza, algo útil, que no es otra cosa que la cultura.
El arte, no hace otra cosa que empaquetarla a la naturaleza, a nuestra naturaleza, y ponerla en formol. ¿Qué se quiere decir con esto? Es que el hombre prolonga el tiempo de existencia de la naturaleza y la tierra, las tiende hacia la eternidad.
Es decir que ese algo, además de crecer, de tomar formas cada vez más extensas, más intensas, en forma y volumen, crece también en el tiempo.
Espacio y tiempo; aquí vendría ser como los dos ejes en donde se explaya, lo infinito y lo eterno; pero ¿el eje Z? Bueno eso es lo que nos debe interesar; es el espacio vacío, no en cuando a lugar sino en cuanto a destino, es como cuando un niño crece y juega, y hecho ya un hombre pregunta por su destino ¿Hacía adonde iré? ¿Habrá un comienzo y un final?
Ese ser puede preguntarse así mismo, por su destino. ¿Hay algo más allá de él, existe algo, alguien? Es ésta es la pregunta por el ser, el destino del ser.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 7 de diciembre

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lunes, 23 de noviembre de 2009

Libro “El Mundo” – Capítulo 5

LO PREMATURO

Las palabras alimentan el alma, cuando uno las recibe, ya sea por una conversación, por una lectura o simplemente por escuchar; somos como cuando esas enormes ballenas azules de 30 metro de largo y algunas toneladas de peso, abren su boca y los cardúmenes siguen su marcha hasta encontrarse dentro de la ballena misma, una cuantas toneladas de cardúmenes que sirven de alimento por unos meses.
Es en realidad el alimento para el alma. Tal vez el espíritu, es decir la estilizada forma de ser de cada uno, selecciona, lo que es alimento y lo que se debe descartarse.
Como la ballena a puro instinto y conocimiento real, sabe por donde andan los cardúmenes; vive allí porque desde tiempo inmemorables lo hicieron sus ancestros. Las relaciones ecológicas de supervivencia de las especies, lo han hecho posible; así como el organismo de la ballena incluyendo su instinto, se desarrollo como una unidad; también el medio lo hizo. Toda esta unidad ecológica, en este microclima, logró la existencia de este otro organismo superior. Imaginemos una zona en el pacífico cerca del polo.
Podríamos a caso preguntarnos ¿cuál es en sí esa zona? ¿Cuántos metros cuadrados? Los limites, como tiene una ciudad o un país. Sabemos que eso no es posible, que los límites lo saben ellos, no solo los animales que allí habitan sino las plantas, las corrientes, el agua, la cuenca en sí.
¿No es así acaso una cultura? Sí lo es así, no conocemos los límites.
Pero en nuestro caso el sistema es amplio, tenemos dos tipos de animales uno de los cuales es alimento del otro; pero una ballena ¿de quién es alimento? Es un pez tan poderoso, que tal vez es solo alimento como carroña, es decir cuando deje de existir, el cardumen no, él es el alimento, para alimentar a otro.
Podríamos decir bueno, pero todos tenemos que morir algún día. Debemos de olvidarnos por un momento ésta cortada de camino y andar por el límite, es decir tenemos ante nosotros a los dos tipos de animales, mejor si decimos a la ballena y al grupo de peces, que no miden más de 15 centímetros de largo, que la única forma de sobre vivir es estar en grupo y ser muchos. Debe ser como las células de nuestra piel que perdemos millones por día, ellas solo se desprenden.
No son así las culturas, los pueblos, las guerras; no tiene que trabajar algunos diez horas al día, para que otros zánganos, vivan de ellos, no hace falta decir quienes son, pero son miles.
El gran numero frente a algunos pocos, no me refiero a la parte social sino a la supervivencia.
Dentro de la nobleza o alrededor de ella, han surgido los hombres que llevaron al mundo a donde está hoy, es decir el estado de un mundo que es cada vez mejor, más fuerte, más desarrollado y que con seguridad nos está dando protección, basta para ello ver los medicamentos, la diversión.
Deberíamos hablar de especies dentro de los humanos; pero ya las libertades son cada vez mayores, y así dentro de las sombras que somos tratamos de no hablar de ello, que siga, debe seguir sin ninguna duda esto.
Pero ¿cual es el motivo de planteárnoslo, entonces? Esta bien que pasamos de ver a la ballena y al cardumen, eso ya está, y además nos sirvió para ver que en las ciudades, los hombres somos así, a regañadientes podemos aceptarlo; pero para lo que sirve es la disgregación a la que vamos y tendemos.
Sigamos; nuestras ideas también son así, algunas se devoran a otras, abrimos los ojos y los oídos, y entran cardúmenes en nosotros; y nosotros tenemos un estomago virtual más grande que el de la ballena, nuestra alma tiene también ese volumen virtual.
Es decir que hay un sentido, la vida, los animales, el hombre, el mundo, las ideas van en un sentido, como puede un río tener una dirección y sentido, también lo tiene ¿quién?
Hemos llegado a la pregunta ¿qué es lo que tiene sentido?
Podría ser el Ser, es decir un enorme organismos, en el cual el cuerpo, el mundo, las ideas, están como parte de él, el universo también.
Si por esas cosas divinas, podríamos mirar desde arriba de ese ser, veríamos a otro organismo que nos incluye, así de inmenso es el camino que tenemos por andar; por lo menos demos un paso, lo demás vendrá después, pero no acortemos camino con prematuras conclusiones.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 30 de noviembre

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Gracias. Karigüe

lunes, 16 de noviembre de 2009

Libro “El Mundo” – Capítulo 4

ALMA

Lo organizado que es el mundo. En algunas partes podemos ver una gama de sociedades, que aunque todas tienden al orden, no son pocas también las que están parecidas a lo que puede ser un desierto.
La gente cumple funciones, tareas, que a medida que nos acercamos a los países más desarrollados, nos encontramos con admirables organizaciones.
Son cuerpos hermosos, maravillosamente pulcros y delicados en el trato; algunos países son como neuronas de este cuerpo llamado mundo.
Otr0s el corazón, la amistad, la cordialidad; otros la música, la fiesta, el carnaval.
Hay como algo que nueve a las cosas, a la gente; podrían ser los vicios, la santidad. Es cómo si uno perdiera el rumbo de las cosas, como si estuviera cansado, cómo sino soportara el peso que significa convivir con los otros, con los demás y prefiera aislarse, consumirse, aturdirse.
Uno se pregunta ¿Eso no es el contrapeso, para que el mundo no se consuma a sí mismo? Son como cables a tierra, como masa que tiene que ser llevada por algunos, para que los otros tengan; crean fuerzas capaces de no solo arrastrar esa carga pesada, que son los rezagados, sino para que con el resto de esas fuerzas sigan arrastrando a este pesado mundo.
Basta recordar la figura del Atlas, cargando sobre sus hombros al mundo, a la tierra.
Son similares las palabras hombro y hombre, solo una letra y al final.
El hombre como soporte de lo que es mundo, llevándolo, soportándolo, en sus y sobre sus hombros. La responsabilidad de lo que es mundo, se debe a que el mundo sin los hombres no es mundo. Es casi como si dijéramos que el hombre no es hombre sin sus genes. Uno es consecuencia de los otros.
Aquí está bueno hacernos una pregunta: ¿Los genes tienen responsabilidad? Lo que tienen son funciones, como tiene los glóbulos blancos en la defensa del organismo. Esto es todo cierto.
Aquí la otra pregunta: ¿Tienen conciencia de ello, de su responsabilidad? La verdad que seria bueno preguntarles a ellos.
Creo que deben tener, no será como la nuestra, pero ellos son movidos, por algo que tienen dentro de sí, eso que los lleva a cumplir su función.
¿Qué es eso? Es otro ser tal vez más poderoso que nosotros, algo que inclusive a nosotros nos moviliza; tratamos de conservarnos, de conservar al otro, al mundo, a la tierra.
Decimos es nuestra morada, por lo tanto la tenemos que cuidar, es nuestra responsabilidad.
¿No será la vida, la vida como un organismo superior, como es el agua que está en todas partes inclusive en el universo, en los cometas viajando como espermatozoides?
Ahora sigamos avanzando ¿No será como un gran organismo el universo en si y la conciencia el Dios, y nosotros cumpliendo las funciones de genes, genes cuidadores de ella, su vida; la vida de ese gran ser al cual lo solemos llamar Dios?
Es esa unidad, esa compactación que me lleva a pensar, a suponer, la existencia como la vida de ese gran ser; y así, debe haber otros que no conocemos; como no pueden saber uno de nuestros genes la existencia de otros hombres.
Por lo tanto debería haber otros mundos, el mundo visto como alma de esos grandes seres. De uno de ellos su cuerpo es el universo.
¿No será entonces así nuestro mundo, como cuando el hombre comenzó a sentir, a pensar, a crearse su alma? ¿Así no será nuestro mundo como alma de un gran Ser?

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 23 de noviembre

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Gracias. Karigüe

lunes, 9 de noviembre de 2009

Libro “El Mundo” – Capítulo 3

LO ABIERTO

Encrucijadas, manejos, intereses, deseos, temores, angustias, esperanzas, odios, venganzas, etc., son tantas cosas las que habitan en el alma del hombre; muchas, con muchas de las cuales, está hecho, está construido el mundo.
Basta ver un poco nuestra historia para darnos cuenta que los vicios mueven al mundo; la ambición, la ambición de poder, el tener derecho, derechos, sobre los otros, ya sea de una manera sutil o directa, el poder por el poder mismo. No es redundante decir lo que nos dijo Nietzsche: “El poder vuelve estúpidos a los hombres” Nos vuelve en la medida que perdemos los estribos.
Pero tal vez en el fondo está el placer, el sentir placer por las cosas que hacemos, que realizamos, que planificamos. Es como si hubiera una escala de placeres, del placer.
El hambre, la sed, el aire, el sol, la naturaleza, son elementos necesarios para vivir, para existir; luego se van agregando cosas, como las bebidas, las mujeres, el sexo en sí, el placer del goce por medio del sexo, las comidas, el alcohol, los viajes, las comodidades, como son los artefactos de una casa, la casa misma, el auto, la ropa; las cosas, las benditas cosas que nos dan placer.
Si a todo eso le sumamos que tenemos que estar juntos, convivir, compartir; bueno ahí está otro milagro: el mundo.
Como es posible ahumar dichos intereses, el miedo tal vez, la necesidad de contar con el otro, con un amigo, con un medico, un abogado, un mecánico, un maestro; la educación para nuestros hijos, el prepararlos para que compartan cosas, compartan ésta morada invisible llamada mundo.
Si seguimos viendo a través de la historia, desde la primer manada, la primera tribu, la aldea, el pueblo, la ciudad, el país, es como se debe de haber ido aglutinando las células, los órganos, los sistemas, para llegar a ese organismo maravilloso que es el cuerpo humano; y si además le agregamos esas cosas que hemos descrito mas arriba, bueno ahí tenemos al hombre y su obra: el hombre mismo.
Pero, pero no debemos de dejar de hacer notar que el hombre, ese organismo tan sutil, tan complejo, tan especial, dentro del universo, es creador del mundo.
Un pequeño big bang, pero al revés. Una cierta voluntad, un espíritu que se ha ido erigiendo, para tomar la forma de un gen, de una célula, de un organismo, de un alma, para llegar a ser mundo.
Pero dijimos al revés del big bang, porque esta voluntad misteriosa va tomado cosas del exterior, va aglutinándose, creciendo y formándose con cosas que ya existían, que estaban en el exterior; y además creando cosas nuevas.
Podríamos hablar de obras; un auto por ejemplo, es una creación del hombre, como una institución, como es la iglesia, como es una fábrica o una teoría. Las ciencias son creaciones del hombre, de ese ser que está aquí en la tierra y que por si mismo crea cosas, cultiva, deduce, comparte.
Una empresa como otro ejemplo, podríamos decir que es una célula del mundo. Un grupo de personas que se dedican a descifrar el genoma humano, es otro ejemplo
Una familia es la base de un pueblo, de una sociedad; pero hay una diferencia con respecto a los demás organismos, aquí el hombre es múltiple, sin bien lo adecuado es que en una fábrica haya un contador, un ingeniero, un personal de contaduría, de ventas, de fabricación; también está la posibilidad de que una persona cambie de tarea.
Porque si hay diferencias entre el hombre y los animales, es que el hombre no es un ser especializado, en último caso puede cumplir, dentro de un determinado campo, cualquier tarea.
No es especializado el hombre; porque si bien hay una especie de savia que avanza convirtiéndose mundo, esa savia no se especializa, deja en el camino especialistas y ahí los determina, como ha sucedió desde la ameba al mono, siendo el mono ya un especializado, capaz de trepar, de romper huesos con su mandíbula.
Mientras el hombre no; y pareciera que a medida que avanza, que progresa esta evolución; si bien ésta voluntad se abre camino, va a la vez dispersándose, abriéndose, separándose.
Nos debe servir el árbol como ejemplo; sabemos como absorbe la savia, ella se eleva por el tronco siendo rama, fruto y flor. Vemos también como se abre siendo flor, pero lo que no captamos con nitidez es como se convierte en éter, en perfume por ejemplo.
En belleza, esa belleza como la que tiene una rosa que nos impresiona y se inserta dentro nuestro, dentro de nosotros vive la rosa, está presente desde que la vimos, desde que la pudimos observar, conocer, hasta hacerla inmortal en un poema por ejemplo.
Es decir eso que llegó desde afuera (para no ir mas lejos) que fertilizó a la tierra, que fue planta, animal, hombre, sigue su camino de una manera casi invisible.
Si ponemos atención, podríamos decir que ahora eso es mundo, está ahí como lenguaje, como forma de pensar, de ver, de conversar entre los hombres, es decir ya está afuera del hombre, aunque por supuesto necesita todavía de él, como el hombre necesita de la tierra.
Podría verse que ahora esa savia está superando al mundo, se está yendo más arriba todavía, no es que salga del planeta tierra, sino que es idea, es inteligencia artificial, es máquina, son por ahora tentáculos; como era de la tierra las plantas, y después se desprendieron para formarse el animal.
Así del mundo ya se está desprendiéndose la idea, a través de la inteligencia artificial, a través también de algo más sutil y más de nosotros, a través de la espiritualidad.
No nos debemos poner más éticos o respetuosos de éste animal que piensa; pero la espiritualidad es lo más sutil que brota del hombre; pero a la vez a través del arte, que es la base, el pedestal de la espiritualidad, vemos ya a un ser, mejor si decimos a un ente llamado hombre convertirse en ser, comenzando a ser para llegar a algo superior.
Es decir que hemos partido de algo que quiso ser, y lo estamos viendo o percibiendo ahora convertirse en una unidad aparente llamado ser.
El Ser es lo abierto.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 16 de noviembre

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Gracias. Karigüe

lunes, 2 de noviembre de 2009

Libro “El Mundo” – Capítulo 2

LA PIEL

Las cosas pasan, suceden; han sucedido desde siempre por lo menos para nosotros, los fenómenos también
Ahora las cosas humanas, las obras, los sentimientos, los pensamientos y en particular las obras de arte, son relativamente nuevas, expresan un parecer, una cierta percepción de lo que somos frente a lo exterior y frente a nosotros mismos.
El ser ahí, eso soy; esa potencia que brota desde la profundidad, tiene una sutil diferencia con el ser artista. El ser artista brota, es cierto también, desde las profundidades del nuestro ser, que termina siendo la profundidad del Ser; pero, pero lo profundo del Ser es lo eterno, es el vacío.
Por lo que el ente, es decir el hombre es una presencia que contiene al ser; mejor dicho como presencia del Ser; el Ser como exteriorizado a través del hombre.
Los sonidos brotan de las cosas, de lo existente, constantemente; los escuchamos en la naturaleza, en la tierra, en el universo; existe además el eco, el rebote del sonido en las cosas; pero en los seres vivos se produce un fenómeno extraño dentro del universo: los sonidos se almacenan, se decantan, se destilan y es allí que algo en este ser vivo, hay algo que selecciona, tal vez es la misma naturaleza encapsulada, los mismos genes o células que lo hacen, selecciona aquellos que tiene un cierta forma, unas ciertas formas, acordes con un erigirse.
Los fenómenos así se convierten en seres: así como hemos dicho que el lenguaje es la sangre del mundo, los fenómenos son la conexión entre algo que pertenece a la tierra, como es el hombre, con aquello nuevo que brota de ella.
Así de las cosas brotan los seres a través de ese vínculo sagrado que son los fenómenos
Las cosas son eternas, los seres son los que buscan eternidad; pero he ahí un fenómeno extraño en el universo: el hombre tiene dentro de si cosas, fenómenos y seres a la vez; es como sí en el universo se hubiera producido una conjunción bajo la piel del animal primero, para ser invisible completamente en el hombre.
He ahí que de esa conjunción ha brotado una voluntad, no solo de ser, como los animales, sino de obrar, elaborar.
Lo maravilloso en el hombre, es que los sonidos almacenados desde tiempo inmemorables van teniendo sentido, hace, los convierte en algo útil; al nombrar por ejemplo, es como lo hace un mago, saca de la galera una paloma, no es que la creó ni invento, sino que la tenia allí guardada, almacenada y no solo la muestra sino que la relaciona con otra cosa que está presente allí, lo otro.
Desde ese entonces y con este arte de magia particular se fue apoderando de las cosas, de los fenómenos y de los otros seres, y con ellos construye al mundo.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 9 de noviembre

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Gracias. Karigüe

lunes, 26 de octubre de 2009

Libro “El Mundo” – Capítulo 1

"A partir del día de hoy comenzaré a publicar todos los lunes los primeros diez capítulos del libro "El Mundo". Este libro es uno de los cinco que he escrito en el último año. El resto de los libros, cuyos capítulos publicaré luego de "El Mundo" son: "El Lenguaje", "El Alma" y "La Vida"."

Karigüe
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MOVIMIENTO

El mundo, que palabra extraña, podemos intentar hurgar en ella misma su significado. El mundo, mudo, algo, alguien que no habla, pero existe; algo que de por sí no se puede expresar con palabras, pero lo hace con gestos, con señas, con expresiones que merodean al habla, pero no es palabra dicha con la voz, como sonido.
Es una palabra masculina. La tierra es femenina; pero sabemos a la vez que sin tierra no hay mundo, ha brotado de ella; ella puede existir sin él.
Y nosotros allí, como en el medio; mejor si decimos cubiertos por los dos. Lo curioso aquí es que de los dos nos alimentamos.
Pero antes de seguir deberíamos hacer notar las diferencias. La tierra está ahí, la podemos hasta tocar, podemos ver esa piel flexible que es la naturaleza, las montañas, el mar, los desiertos, los valles, los ríos, los lagos, las flores, los animales y los hombres. ¿Es correcto esto? El hombre ¿Es tierra, es parte de la tierra? Digamos que si. Es tal vez lo más desarrollado que existe, que ha brotado de la tierra; que piensa, que siente, aunque en realidad no debe ser el único, pero para no quedarnos mas de lo conveniente en este tema, digamos que si.
El mundo es una creación - consecuencia del hombre, por lo tanto debe ser tierra, debe pertenecer, ser parte de lo que es tierra.
Los muertos, por ejemplo, para la tierra en sí desaparecen, ya no están mas, fueron y punto; pero para el hombre, para el mundo, todavía están como recuerdos, en la memoria de cada uno, en los libros, en los monumentos, en el arte: como Bach, Beethoven, Heráclito, van Gogh.
He ahí una diferencia y no se trata de memoria, ya que hasta algunos metales la tienen; se trata de que estamos formados de ellos, por ellos también. Por ejemplo una idea, una teoría, las ciencias, en lo que han participado nuestros antepasados.
Pero por otro lado, desde otro ángulo de vista o de pensamiento, podemos decir que esos tentáculos que tiene el hombre, pertenecen a la tierra también, ya que el hombre en si es un tentáculo de la tierra.
Lo eslabonado que está el universo, la tierra, el mundo, la vida, el hombre, muchas veces nos detiene; pero pensémoslo así: El hombre es un organismo, el cual tiene órganos, sistemas, que están relacionados entre sí, ¿podría decirse eslabonados? Creo que si; pero, no por eso dejamos de estudiar en detalle al hígado, al estómago o al cerebro.
Así que continuemos viéndolos como separados. Aislamos entonces a lo que mundo; el mundo es como una choza para el hombre, como esas carpas en donde el hombre se cubre de los mosquitos, del calor, del frío, de la lluvia y de los otros animales, que hasta la fecha no los hemos podido vencer, particularmente a los más diminutos, es decir a las bacterias, a los microbios.
Aquí queda claro que es una creación exclusiva del hombre. Vemos los parlamentos, los países que cada vez están más unidos, relacionados; ya existen Las Naciones Unidas, que es como un gobierno embrionario del mundo que será.
Cuando decimos que el lenguaje es la sangre del mundo, es una verdad, una verdad de la realidad, y que por ejemplo el Ingles es la lengua o idioma que está logrando ser esa sangre.
Las culturas, esas formas de hacer útil la naturaleza, las naturalezas de cada lugar, de cada pueblo, de cada raza, de cada hombre, es como un entretejido, como eso matones ó mantas, que tejen las indígenas del Altiplano, con los que llevan a sus recién nacidos anudados en la espalda; si se quiere ver como metáfora, la indígena es la tierra el mantón es el mundo.
Las obras, las obras en común como un dique, como la canalización y aprovechamiento de un río, de los ríos; el mar como un gran cinturón, una especie de corralito alrededor y dentro del cual los niños, mejor dicho los hombres juegan y obran, traen y llevan mercaderías como si fueran caminos, carreteras.
Pero, pero hay algo importante: las artes, veamos por qué. Las artes describen, nos hacen ver las raíces comunes que hemos estado creando y seguiremos creándolas, el arte intenta no conocer a las raíces comunes, a la raíz común, para nada, lo que intenta el arte es mostrarlas, pero no para que la mente, nuestra mente la desmenuce y las lleve al mercado, sino para el goce, para ver allí el milagro de lo existente, de que hay algo que está presente, que fluye, que somos, que es; y que nada ni nadie lo explicará jamás, ni menos por supuesto lo podrá conocer o saber, atrapar, capturar. Aprender es apresar, aunque sea solo por instantes y con la mente.
Es otro sentido que nos abre el arte, que nos crea ésta actividad, es el goce de estar aquí presentes. Una melodía como la novena de Beethoven, es como un árbol plantado en el mundo y se dice así mismo aquí estoy, soy yo; y es como si nos dijera a disfrutar señores. Si bien broto del alma del músico, pero fue formándose desde tiempos remotos y hoy está presente aquí con nosotros; como es un parque creado por Thays.
¿Nos podríamos atrever a decir que el arte es el espíritu del mundo? Muy fuerte, muy adelantado para poder ser comprendido así, deberíamos decir que no estamos maduros para entenderlo así, comenzado por el que escribe.
De lo que no nos queda dudas que el arte es un motor del mundo, es como el inflador que le da aire, para mantenerlo como un globo en suspensión. Es así el mundo, es como un globo dentro del cual estamos los hombres y que tiende a irse; tal vez cuando a la tierra, nuestra madre la hayamos consumido, tendremos que irnos con este globo a otro planeta, a otra galaxia. Tan así es el mundo.
Los Nómades, lo Beduinos, los Gitanos, son como genes, como células que nos inspiran movilidad, movilidad constante en un mundo que no es quietud, en una tierra que está viva, que está moviéndose constantemente con varios tipos de movimientos.
El mundo metáfora de la tierra, lo hace también.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 2 de noviembre

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Gracias. Karigüe