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lunes, 9 de agosto de 2010

Libro “La Vida – Capítulo 10

UNIDAD

Nuestra vida, nuestra existencia, es posible verla, sentirla; estamos vivos. No solamente nos multiplicamos, y tenemos memoria sino que pensamos, sentimos, tenemos un mundo de afectividades, un mundo interior, un alma.
Con todo eso tomamos conciencia que la vida es transitoria, la vida pasa por nosotros, somos solo transmisores de vida; y al paso de ella nosotros florecemos, creamos, obramos, imaginamos, creamos fantasías.
Es decir que al pasar la vida, despierta en nosotros cosas, sentimientos, inspiraciones. Las artes, por ejemplo, las ciencias, los conocimientos que nos permiten inclusive ver a la vida, nuestra vida, pasar. Nos sentimos a la vez artífices, constructores, del mundo, de ésta morada que compartimos con la tierra, la naturaleza, el universo y por qué no con la muerte a través de los muertos.
Sabemos que somos, que nos hemos erigido desde esa montaña de huesos que son nuestros antepasados, antepasados como los animales, como desde el LUCA.
De ese resumen, de esa destilación: somos. Tenemos conciencia de que si tenemos ojos es porque queremos ver; y. si tenemos conciencia es porque queremos entender, sentir, tomar las riendas de nuestra existencia, de nuestra vida, y ser conductores de ella.
Ya sé que mucho no podemos hacer, pero hemos creados nuestras ciencias, nuestras artes; y, con ellas enfrentamos a lo que a ella la afecta en forma natural, como son las enfermedades.
Ella quiere sobrevivir a toda costa, como nosotros, y para ello elige al más apto, ya sea ser o especie, y con ellos va para adelante. Pero nosotros los hombres tratamos de sobrellevar a los que son menos capaces, a los incapaces, a los que por si mismo no pueden sostenerse, sobrevivir; tomamos esas riendas, responsabilidades que son producto del amor, de la piedad, de la pasión: cosas del corazón.
Sabemos que de la tierra brota la vida, la naturaleza, el animal, el hombre, como si fuera una continuidad, una flecha lanzada al vacío, que avanza; pero a la vez está flecha choca, porque en realidad avanza sobre la materia oscura; decimos choca su punta, nuestro espíritu, sobre esa energía, sobre esa masa, entonces se enciende, se pone incandescente y es una luz que ve, una luz que registrar ese paso, marra.
Es la poesía tal vez esa narración hecha canto, hecha melodía; pero a la vez de esa melodía que brota de nuestro espíritu es receptada por algo nuevo, algo así como una morada del espíritu aventurero, que sale al encuentro de su realidad, de su obra. Esa morada es el corazón del hombre.
Desde el LUCA, tal vez está la presencia del espíritu de la vida, es ese deseo, necesidad de ser, de estar aquí, de permanecer por medio de la multiplicación y de mantener registrada la historia, es decir tener memoria.
Tal vez esa memoria es la que con el tiempo se convierte en alma, en mundo interior, que es obra del espíritu; pero es el alma, sus galerías en donde se almacena esa experiencia, esa vida vivida por el espíritu.
Luego eso si lo depositado, lo registrado en el alma, lo destilado, es lo que con el tiempo se convierte en otra morada más profunda, más real, que es el corazón del animal, la afectividad, que con seguridad lo tiene las plantas también, sino que todavía no lo podemos ver, no lo podemos registrar.
El espíritu ya sea de la vida o del hombre es aséptico, es una rama, un tentáculo de la voluntad. La voluntad como nido, el nido en donde reposan las cosas más delicadas que han brotado del alma, como es el respeto, el amor, la aceptación, la comprensión, la amabilidad; es decir una seria de afectividades con una delicadeza tal, que parecen elevarse de la fuerza que es vida.
Imagínate que el hombre ha creado para ese río tempestuoso, que es la vida, diques; lo ha regulado y con ello ha conseguido, la electricidad, poder regar los desiertos, crear la agricultura. Hacer de ella algo útil, es decir como decía Gelhen: “Cultura es hacer de la naturaleza algo útil”
Bueno y eso es lo que hacemos con nuestras ciencias, con nuestras artes; y, en el caso de las afectividades están las cosas delicadas que hemos sabido crear, formar, en nosotros. Así como tenemos manos para agarrar, tememos corazón, hemos sido capaces de crearlo, porque tenemos deseo, necesidad, de amar, comprender, aceptar, hacer de este nuestro mundo, una armonía cada vez mas hermosa, más humana, más real; y, no podemos ir al desierto ha averiguarlo; solo sentimos esa necesidad, y las cosas para satisfacerlo están ya dentro de ese recinto llamado corazón.
Es decir el corazón del hombre es algo de él, creado por él. Aunque necesita de la vida, como la vida necesita de la tierra, no por ello debemos de dejar de pensar y sentir que el corazón es nuestro y desde allí podemos ver, comprender e inclusive crear otro mundo, más profundo que el de todos los días, un mundo bello.
Y esa belleza es más profunda que la física, que la del espíritu. Es una belleza de profunda armonía, de una serena plenitud, en donde el silencio y la oscuridad se integran con el corazón y son uno.
Esta es la unidad que el hombre presiente al vivir, al existir. Pero no sólo presiente sino que inclusive hasta le canta, la trata de describir, de atraparla en palabras, en notas, en formas y colores
Una unidad que por ahora solo la percibimos.

Karigüe

ÚLTIMO CAPÍTULO DE CORTECÍA. Si desea adquirir el libro completo de "La Vida" en formato electrónico, puede solicitarlo enviando un email a info@karigue.com.ar

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lunes, 2 de agosto de 2010

Libro “La Vida – Capítulo 9

DEL LADO NUESTRO

Cuando se reúnen los amigos, la familia; en una fiesta, en un cumpleaños por ejemplo, hay un gusto, un placer de ver, de volverse a encontrar, los abrazos, los saludos, la conversación, el brindis, la alegría, el baile; tantas cosas que en un pequeño lapso de tiempo, recuerdas cosas que pasaste, que viviste.
Es hermoso, por más que a veces se recuerden cosas no tan agradables; la mayoría están en esos momentos con el carácter inclusive de perdonar, de olvidar recuerdos que nos carcomen por dentro y que son como pequeñas enfermedades, que nos van destruyendo por dentro.
Algunas veces, he escuchado, particularmente en la religión Cristiana, que Dios castiga. Este concepto es muy amplio, pero tiene un matiz que hemos visto a lo largo del tiempo, que el que la hace lo paga, es como una ley de la naturaleza, como la ley de la gravedad; pero es así no está escrita, no la vemos, pero de una u otra manera está, se cumple.
No es el caso aquí quedarnos en este tema tan delicado; sino sólo el de que en esos momentos uno es propenso a perdonar, y la mayoría de eso que llamamos culpa, error, ofensa, por lo general son cosas sin importancia, porque el mismo tiempo las borra.
La fiesta en si, es una creación humana, el encuentro con los amigos, con los familiares, el brindis, la comida, la sonrisa, el chiste, el baile, todas son manifestaciones, expresiones, de nuestra forma de ser, forma de relacionarnos con los demás.
Ves rostros que el tiempo ha consumido, pero no el ánimo, el cariño que sienten por lo demás; con el tiempo, con el paso del tiempo las personas nos convertimos en más afectivos, como si nos diéramos cuenta, que todos nos estamos yéndonos; aunque muy pocos se quieren dar cuanta de ésta realidad, pero el resultado es lo que importa nos guste o no, nos volvemos más amables, más cariñosos.
La mayoría de las luchas, las peleas, son inútiles. Después de la adolescencia nos enredáramos en ese tipo lucha; mejor si decimos nos volvemos luchadores porque queremos tener un lugar en el mundo, un respeto, una forma de ser respetable. Ello no está mal, lo que esta mal es la desmesura, luchar por luchas, luchar por miedo. Luego con la madurez quedan como rezago, como basura, por así decir, los rencores, las enemistades, que sólo el paso del tiempo o el crecimiento personal, la maduración, lo borra, los eliminan.
Surge en cada uno de nosotros una personalidad, un yo, que trata de ver, de comprender, que aquello que nos mantuvo en la superficie necesita profundidad, necesita comprensión, amor, entendimiento, perdón.
Es como un campo de batalla, después de la batalla, recogemos a los heridos, bajamos las armas; miramos al horizonte sin saber, sin comprender a estas, que son por lo general luchas inútiles.
Es como si nos fuéramos acorralando en una esquina del corral, allí nos apretamos, de tal manera que esos roces son los que encienden al fuego, son las chispas, para que el hedor explote. Nos preocupamos solo por nosotros sin importar al otro, pero es qué somos el otro también, somos el entorno. Es como se ve ahora hermosos centros de campo rodeado de villas miserias, no se puede esperar que tarde o temprano eso se encienda, que el roce cause las cosas que nos presentan el mundo también injusto, la esquina del corral comprimida.
Esto no es política, es realidad, es verdad. Peleamos por que nos asustamos, nos salimos de nosotros mismos, estamos atareados nos guste o no de vivir por vivir; es verdad también que el temerario va adelante sin que tenga conciencia de ello, pero tarde o temprano esa realidad, se hará presente y he allí las consecuencias.
No es que la vida en si es injusta, los hombres son lo que practican la injusticia, por esa ambición desmedida, por ese miedo, a que la salud, la riqueza, el buen pasar, nos abandone; el buen pasar en esa esquina del corral.
Las puertas de la vida están abiertas, están a merced de los espíritus lucidos y valientes que se atreven a ver, que tiene el corazón amplio, como una morada en donde el otro puede habitar también.
Hay algo a donde tendríamos que ir con más frecuencia es o son esas ventanas, puertas, abiertas por donde podemos salir allí, a donde la vida es más vieja, más antigua, más sabia, más madura.
Esa ventana se llama amor, amor así mismo significa respeto; para amar a los demás se necesita conocerlos, comprenderlos, perdonarlos como nos tenemos que perdonar por nuestros errores, es como sino supiéramos perdonar los errores o fallas en su conducta, en el comportamiento de los niños; los tratamos con tal dureza, que es como un límite móvil que sino obedecen, del otro lado está el abismo, porque es así todo lo que no entendemos, amamos o comprendemos, lo consideramos peligroso, casi como si los barrotes del corral nos estuvieran protegiendo, y en verdad es cierto nos protegen de la desbandada, pero no por ello debemos de dejar de ver, de dejar de salir de nosotros mismos, de nuestras enseñanzas recibidas, de nuestro preconceptos, que el mundo que recibimos no es el mismo en el que vivimos, ni el que dejaremos a nuestros descendientes.
La vida está, está ahí para ser vivida, ella no nos impone nada que no podamos trepar la cerca y salir, y respirar la libertad, esa responsabilidad de elegir, por nosotros mismos, los caminos a seguir, y esos caminos necesitan ser desmotados, abiertos, mantenidos; he allí el trabajo, pero el trabajo como imposición nuestra, porque el mismo es el que nos da el placer de otras cosas, de otros logros humanos.
De este nuestro lado está la injusticia, como la que cometemos con los animales, con los otros y con nosotros mismos, es el hombre el responsable; pero no como obligación sino como consecuencia; que si cultivo es porque necesito los alimentos, alimentos que nos sean convenientes, por esa naturaleza nuestra y esos sueños de querer ser algo mejor de lo que hasta ahora somos.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 9 de Agosto

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lunes, 26 de julio de 2010

Libro “La Vida – Capítulo 8

LA VOLUNTAD

Nos aliamos, buscamos alianzas, tratamos de convivir de la mejor manera; construimos ideas, palabras, frases, integradoras, creadoras de ese sentido común, el más extraño y raro de los sentidos.
“La desmesura es enemiga del éxito y de la felicidad” Todos estos pensamientos han salido de nuestra historia, como aquel punto medio, la prudencia que tan bien la supieron tratar los Griegos Clásicos; y, ha llegado a nuestros tiempos como la forma de pensar, de vivir, de sobrellevar esta vida en comunidad.
Hay tareas difíciles de llevar acabo, de cumplir, poro hay que hacerlas: los mandatos.
Dentro de nuestra estructura mental, cerebral, que está en las neuronas, en las sinapsis; es, debe ser, tan complejas; pero más aún los legados culturales, aquello que nos imponen una cierta comunidad, la comunidad en donde vivimos. Esto es muy fuerte en los emigrantes, aquello que cambian de país, de ciudad, de gente, de grupos de gente.
Son códigos, maneras de comportarse, de relacionarse, de comer, de hablar, de conversar, que para el del lugar es una cosa común, pero el llegado tiene que hacer un gran esfuerzo para poder adaptarse.
Cuando se presenta una crisis, a todos afecta, se produce algo así como un hecho revoltoso, en estos casi se empareja; porque los llegados a veces tiene soluciones, formas de enfrentar crisis, que resultan hasta victoriosos. Los famosos anticuerpos, que pueden ser físicos, mentales o culturales.
Pasa así con nuestros genes, nuestras benditas células, ellos y ellas tienen que estar en constante atención, a posibles ataques, a formas de comportamiento extrañas, como debe ser una enfermedad, un cáncer por ejemplo.
Más aún las crisis, o simplemente las funciones que cumplen aquello almacenado en las neuronas, aquello ó sector de cerebro que tiene que dar, aportar ideas, soluciones a conflictos, que muchas veces son personales, éticos, o simplemente de creatividad, artística.
O sea que la vida es todo eso también, esas relaciones, esas interrelaciones entre el mundo fisco y el metal; entre el hombre y el mundo.
Un entretejido tal que para algunos es hacerlo o tenerlo, o recibirlo de herencia; y, es como una hamaca paraguaya, desde donde viven, desde donde comparten la vida con los demás.
Viene entonces la actitud, aquella decisión que solemos tomar, ese animo, ese espíritu, capaz de tomar todas estas cuestiones de relación y ordenarlas, canalizar y tener lo que se dice una personalidad, una actitud para enfrentar la vida, la vida con uno mismo y con los demás.
Eso ¿dónde está? Con seguridad en el cerebro, en alguna parte del cerebro está nuestra voluntad, esa fuerza capaz de mover montañas, arrasar pueblos, como construir fortalezas y ciudades, comunidades, en donde habitar, en donde morar.
Y ahí ese misterio llamado vida, que nos sobrepasa, es algo que no está a nuestro alcance, como si la vida fuera un dios, un ser, capaz de ver, de agradecer e inclusive castigar aquello que atenta contra su existencia, su durabilidad.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 2 de Agosto

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lunes, 19 de julio de 2010

Libro “La Vida – Capítulo 7

SANGRE

La vida tiene que ver con la salud; con el cuidado que tenemos que tener con el cuerpo. Son siglos, milenios en los que hemos aprendido a cuidar al cuerpo y a curarlo.
Sin embargo él, el cuerpo mudo está constantemente cuidándose, aun si estamos dormidos o descansando; son los genes, las células, los órganos, los sistemas, los que no dejan de trabajar nunca, hasta que nos vamos de ésta tierra, es decir la vida nos deja, se va.
¿Cómo es posible crear tamaña maravilla y luego abandonarla? Pensamos, sentimos, soñamos, obramos; hay artistas, creadores, inventores, seres especiales que su presencia es necesaria e importante; cómo es posible que tengan que dejar ha este mundo, que la vida los abandone.
Se dice que los cementerios están llenos de imprescindibles. Es cierto, sentimos, por momentos, que hay hombres imprescindibles, pero no es así, la vida continua, continua creando, formando seres, hombres, capaces de llevarla a buen puerto.
Es bueno recodar ahora ha aquella araña, que cuando queda preñada, come y come, hasta que da a luz a sus criaturas y ella muere, así es el alimento de ellas.
¿No pasa así mismo con la tierra? Ella nos ha creado y ella es nuestro alimento, tal vez la estamos consumiendo, como las arañitas a la araña madre.
Pero es entonces la vida, aquello que transita, aquello que se escurre a través de la tierra, a través de las plantas, los animales, los hombres.
Vida es también un pensamiento, un sentimiento, una idea. Una idea, un sueño, un invento como es el volar, volar por medio de esas máquinas llamadas aviones.
¿El avión también es vida? Pero si es una maquina, una herramienta, como es una pala mecánica; pero esas herramientas son prolongaciones de nosotros, brazos extendidos, potentes, capaces de volar o levantar 500 toneladas de tierra, de peso.
Es la vida también la que vuela, a través de nosotros; es la vida que levanta 500 tons a través de la pala mecánica, inventada por el hombre. ¿Es la vida que está volando al espacio, que está escarbando a la tierra? ¿Es la vida, la que construye ciudades, estaciones espaciales? ¿Es la vida, la que crea mundo? ¿Es el mundo vida, también?
Preguntas más preguntas sobre la vida, sobre esa presencia que somos. Debe en algún momento, la tierra haber sido una bola de fuego, de escombros, brotada del big bang, es decir estaba vacía de vida. ¿Cómo fue, de donde llegó la vida?. Hoy la tierra no sé si tiene algún lugar en donde no tenga, en donde no esté la vida, sabemos de los microbios, las bacterias, los ácaros y tantos otros seres con vida que pueblan el planeta.
Cuantas miles de bacterias tenemos en la boca, en todo momento, esto nos da la idea que estamos como en un mar de vida. Tal vez ella llegó en un meteorito. Tal vez el universo está lleno de ella, lleno de vida. Tal vez sólo el universo es una morada de ella. Tal vez es como la casa o caparazón, del caracol, que la va construyendo poco a poco durante toda su existencia, al morir lo abandona. Así hará la vida con el universo.
Tal vez la materia, la energía oscura, que en este nuestro siglo de Platino nos asombran, es fuente de vida también.
Para nosotros, los seres que imaginan más que piensan, hay o queremos ver una separación entre la materia orgánica y la inorgánica. Podríamos decir que lo que es vida tiene memoria y se reproduce; pero es cosa poco creíble, inventada solo para estudiar, para diseccionar y para ver que hay allí adentro de lo que es vida y de lo que no lo es.
Una idea que fue creada hace mucho, como la idea del amor. ¿No fue así? Primero una idea, luego será trasmitida por los pueblos, para sentir que es conveniente, que es bueno para la conservación de la vida, de la especie, de la familia, de uno mismo. ¿Eso no es vida, también?
Antes de Jesús, ya existía el amor dentro del mundo; el amor no llegó de afuera, brotó de dentro del hombre, dentro de ese recinto sutil y sagrado que es su mundo interior, su alma.
Eso es vida también, es una vida invisible, pero registrada por eso órganos llamado corazón, el corazón del alma.
Es decir dentro del cuerpo mudo, se creó otro cuerpo, un cuerpo invisible, que tiene órganos como el físico, que tiene espíritu, que tiene ánimo, esperanzas, sueños temores y contiene la sagrada fe.
La creencia en sí mismo, o en los dioses, no creo que haya diferencia. Es un poder emanado desde el hombre, es en realidad el espíritu su perfume. Es como si la vida fuera la savia que brota de la oscuridad, sube formando un tronco, ramas, hojas, flores, frutos; y, en sí emana un perfume, que se pierde en el éter, bueno ese es el espíritu.
La savia del árbol en el hombre es su sangre, esa sangre que irriga al cerebro, alimentándolo, alimentando lo que lo sostiene y es idea, pensamiento, es amor, es espíritu también.
Hablamos de la fuerza de la sangre, es cierto es ella vida, la que alimenta a cada una de nuestras partes, para que sean, para que se cuiden, para que vivan.
Y he ahí algo que la ve, algo que la registra, que sigue sus pasos, como perro de caza: el hombre.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 26 de Julio

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lunes, 12 de julio de 2010

Libro “La Vida – Capítulo 6

DOMINIO

Grandes hombres, como Lau Tze; Confucio; Zoroastro; Heráclito; Parménides, etc., que no deben ser más de cincuenta; hombres que han sabido ver, verse en el vacío, sin una sola respuesta; llegaron eso sí a darse caminos, como aquel que nos dio Demócrito: “solo hay átomos y opiniones”
Somos hechos de opiniones, suposiciones que luego fueron asentándose con el tiempo, decantándose, solidificándose. Me viene a la memoria, cuando en medio del río se va juntándose algunas ramas que atrapan a otras y así lentamente surge una isla en medio del río.
Si bien el hecho de estar vivos significa que estamos presentes aquí, ahora, es porque una seria de fenómenos se tienen que llevar a cabo. Primero que un espermatozoide y un óvulo se junten, maduren en un vientre, que se nazca, se críe, se eduque, se respire, se alimente, se beba, etc. etc.
La vida como presencia aquí en la tierra, en este siglo XXI. En un tiempo me gustaba ver las miradas, la forma de ver de los animales, de las personas; en realidad no encontraba mucha diferencia; algunas esquivas, otras indiferentes, otras furiosas, etc.; era la expresión de alguien que está ahí, que tiene un cierto mundo interior, que se muestra a través de esas miradas, como si los ojos fueran una ventana, un poro.
Pensaba, alguien está ahí adentro, está sintiendo. Los animales de caza tienen una mirada segura, como si sintieran su peso, su poder; como si se sintieran superiores a los demás. La forma de caminar es otra forma de expresar ese poder; la agilidad, la flexibilidad, la velocidad con que corren, son muestras o son las razones de su poder.
Parecería que la vida tiene tentáculos y como es caníbal, es decir que se come a ella misma, ya sea una planta o un animal, se cierra como en un circulo, como es el círculo de la sangre.
Los primeros animales se devoraban así mismos; el hombre en sus primeros tiempos fue caníbal; pero es como si ella misma se espantara de sí misma, como sí se alejara de lo cercano, tal es así que en nuestro tiempo hay cada vez más vegetarianos, pero se olvidan que un vegetal también es vida; tal vez llegaremos algún día en el que nos alimentaremos con componentes químicos sacados de laboratorio.
Es como si la vida misma, en y con nosotros, se comenzara a respetar, a amar. A medida que el hombre se eleva de sí, se respeta más, admira el milagro que es, toma conciencia de que si ha llegado a donde está es porque fue una obra titánica, de todos los que lo precedieron, desde el LUCA hasta Zoroastro y hasta la Madre Teresa de Calcuta.
También pareciera que la vida se respeta a través de nosotros y a través de nosotros se cuida; somos como una especie de jardinero, cuidador del medio ambiente; aunque la razón o el hueso, la zanahoria, sea nuestra salud y la de nuestros descendientes.
Si bien la vida se cuida a través de nosotros, la tierra también, el universo por qué no. Lo que pasa es que no podemos ver; no debe haber pasado un millón de años, que nosotros no mirábamos, no teníamos ojos, como los que tenemos ahora, ni mente que pueda comprender, ver las cosas con el alma, porque tampoco teníamos alma. Todo se fue formando, lo fuimos haciendo.
Y ahora sucede que estamos aquí, hablamos del ser ahí. Es decir que el mismo ser, nuestro ser es producto de nuestra creación, el pensar, el sentir, el tener la capacidad de discernir, de ver lo bueno o lo malo, deberíamos decir lo conveniente o no.
Estamos llegando a ver que somos como un producto del universo, como si el universo se estuviera creándose así mismo, como si la evolución fuera un camino, arduo, por donde transitamos para lo conveniente, lo adecuado; y, es un cuidado encadenado, el universo, las galaxias, los sistemas, los planetas, la naturaleza, el animal, el hombre, el alma y por último el espíritu.
Lo más ardiente que podemos sentir dentro de nosotros es el espíritu, porque es como la punta de una flecha lanzada al vacío. Vacío para nosotros, pero en realidad es entrar en otros mundos, universos, infinitos universos. Es lo incandescente, es el fuego, es la energía motriz que nos lleva a avanzar, a penetrar, a fecundar; porque solo así está asegurándose la permanencia, solo así se logra la seguridad.
Pero debería haber una meta, deberíamos tener una meta como nos decía Lau Tze. Pero el tema es que no tenemos meta, por lo menos que nosotros conozcamos. Lo que sí podemos tener es la certeza de que lo conveniente es lo adecuado, lo seguro.
He ahí una verdad, para los fenómenos, para esa cadena interminable de seres que estamos ahora aquí.
La única verdad que yo puedo ver, es que ahora, en este instante estamos aquí presentes, una serie de seres; para no ir muy lejos, podemos decir la tierra, la naturaleza, el cuerpo, el mundo, el alma.
Y que tenemos que hacer lo conveniente para estar vivos, para que la vida se encienda como una lámpara dentro de nosotros, en nosotros y estemos vivos.
Es decir vida es estar aquí, tenerla es un regalo de algún dios, verla en las miradas de los seres vivos, verla como nos mira en eso espejos multiplicados al infinito. Ella es, tal vez, digo tal vez el Dios, el mismo Dios presente aquí, ahora.
Si sumamos, si unimos esa interminable cadena de fenómenos que suceden, como la luz, la tierra, el relámpago, el trueno, el viento, las montañas, los ríos, los mares, las estrellas, los sentimientos, los pensamientos, las ideas, podríamos tener un huella, un rastro, de la existencia de un ser superior presente.
Bueno, bueno creo que eso es la vida, la presencia del Dios aquí, ahora, ya sea como lo llamemos, universo, materia oscura, galaxias, soles, planetas, plantas, animales, todos como parte de ese ser inconmensurable.
No debe, ni hay diferencia entre un átomo, una opinión ó monada, todo se reduce a materia y energía; la energía no es mas que materia en movimiento.
Si podríamos viajar como un quartz, veríamos solo cosas que giran alrededor de otras; sólo es la forma, las formas que vamos tomado, o que se va erigiendo como una planta dentro de la tierra, como un árbol, como el árbol de la vida, desde donde se desprenden hojas, hojas con alas que al caer se elevan de sí, en vuelo raudo hacia los cielos, hacia el espacio abierto.
Como si fuéramos un patrón de estancia que recorre, que comienza a recorrer sus dominios, es la existencia tal vez, solo eso: la salida del espíritu para ser espíritu nuevamente.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 19 de Julio

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lunes, 5 de julio de 2010

Libro “La Vida – Capítulo 5

SEPARACIÓN

La vida, como un escalonamiento espiralado. Sin ir muy lejos: la vida de la tierra, la vida de la naturaleza (la planta, el animal) y por ultimo la vida del hombre.
Si lo vemos así, no deberíamos sentirnos solos en el universo porque nadie se parece a nosotros; consideremos la vida de eso dos seres superiores y tendremos que sentirnos acompañados.
Eso sería como un eje, como un río, como un sentido, que nace en la profundidad del tiempo y se pierde nuevamente en el espacio del tiempo futuro.
Pero veamos un eje vertical; porque de eso se trata, tenemos que hacer una representación geométrica de lo que nos está sucediendo, una representación espacial.
Ante todo sabemos qué es la vida en si, ésta que discurre a través del tiempo, es como una luciérnaga, aparece y desaparece, a eso llamamos nacimiento y muerte, vida o muerte; ante todo ese ser llamado vida no muere: transcurre.
Aquí podemos decir que la luz, la presencia en si, es solo una manifestación, como es la palabra en el hombre.
Cuando el hombre habla, se manifiesta, se da a conocer a sí mismo y a los demás, quién es, qué es lo que tiene dentro de sí, aquello que se va formando por copia, metáfora, o simplemente un cultivo.
Pero así como la tierra era algo incandescente, es decir no había desiertos; fue el tiempo, el transcurrir del tiempo lo que permitió relacionarse la tierra con lo demás, y a través de los golpes, las rocas se fueron convirtiendo en arena. Inclusive la relación con el agua que todavía la podemos ver, hace que en ella, parte de ella misma se convierta en arena, desierto; en donde con su relación con el agua, esa arena, esa tierra, esos desiertos, se conviertan en campos cultivables.
Así paso también con el hombre, su alma, su mundo interior se fue formando a través del vivir, de sus relaciones con lo otro, con el universo, con los demás; su alma fue convirtiéndose en algo cultivable; la arena de la tierra en el hombre se llama experiencia, lo vivido, lo experimentado.
Llegamos así, que esa alma del hombre, de ese animal que piensa, de ese barro pensativo, como lo llamaba Vallejos, comienza a tener un mundo, un mundo interior, cosas almacenadas, pero ahora fecundadas por el espíritu. Y ¿cómo aparece aquí este espíritu? Porque se produce una separación, esa alma ya no es más hermafrodita, es bipolar, hay una separación en el yo y el tu; en el que piensa, dialoga consigo mismo; pero con el tiempo el tu se convierte solamente en lo almacenado, mientras el yo se eleva de sí, como el colibrí emprende su vuelo y ve, comienza a ver, a experimentar otras sensaciones como la de ver al tu y asombrase, reconoce lo vivido, lo experimentado como su alimento, pero quiere más; tiene ambición a ser, quiere ser algo más.
Esa sensación la sentimos, cuando nos largamos a la aventura, nos atrevemos a experimentar eso almacenado; y, como un alquimista, creamos otras cosas, como el mundo por ejemplo, como el arte, como la poesía.
He ahí que el yo al separarse se convierte en espíritu.
Ese espíritu imagina, sueña, inventa, sueña despierto, es decir crea fantasías; y, ellas son como flechas lanzadas al vacío, que de vez en cuando dan en el blanco, he ahí un poema, he ahí una obra, sobre las cuales el hombre se eleva de sí, son sus pedestales.
Ese istmo, ese vino consagrado, ese incienso que se pierde dentro del templo que es el hombre, el cuerpo mudo del hombre, es lo que avanza como una flecha, pero en sentido perpendicular al de la vida.
Llegamos pensar así, que si bien el hombre es vida, pero una vida desprendida; se produce también aquí una bifurcación, una división de lo mismo siendo lo mismo; pero ahora está parte emprende otro camino; por ello el hombre, en estos nuestros tiempos, se atreve a manipular a la vida, a través de sus genes, a través de sus células madres. Comienza a verla desde otro lado, desde donde tenerla enfrente y la ve, la comprende, la estudia, como hace un Cirujano con el cuerpo mudo ayudado por un bisturí, en este casi el bisturí es el espíritu que inclusive analiza y trata de comprender, de ver, al tu, a aquello milenario, aquello que está mas cerca ya del cuerpo mudo que del espíritu.
He ahí ahora un plano formado por la vida y el espíritu; la obra de la vida y la obra del espíritu. Como obra de la vida está el espíritu, como obra del espíritu está el mundo.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 12 de Julio

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lunes, 28 de junio de 2010

Libro “La Vida – Capítulo 4

PIRÁMIDE

¿Qué es la vida? Lo que está vivo, las plantas, los animales, los hombres, los microbios, las bacterias; de alguna manera está marcada por el ARN ó el ADN; unas estructuras espiraladas, que tienen memoria, que se reproducen, se repiten; y que nacen y después de un tiempo mueren.
Son apariciones, apariencias temporales; que aparecen, se aparean, comen, beben; o son hermafroditas, o se alimentan del aire como los claveles del aire.
Podemos decir que un astro se forma, como la tierra; vive por un tiempo, es alumbrado y alimentado por otro astro y además sostenido, mantenido en órbitas. A la tierra llegó el agua y la inundo, la fertilizo, la fecundó, sería la palabra adecuada; y ahora el agua se está yendo, dejando sobre su superficie las plantas y los animales, la naturaleza.
Éste planeta se cubrió luego de aire, que no es otra cosa que una mezcla de tierra y agua. En esa atmósfera, o recinto, los seres vivos respiran y se alimentan también.
Podríamos rastrear lo que es vida y la verdad que es un camino arduo; ya lo está recorriendo nuestras ciencias, tratándola por lo menos de explicar, de entender.
Lo importante es, que tenemos a la vida en la tierra; qué haya brotado de ella, qué haya llegado de afuera, ese es otro tema.
Concentremos en el hombre, la vida del hombre. Nacemos, vivimos por un tiempo y luego nos vamos, desaparecemos. En este momento que estoy escribiendo, realmente estoy haciendo una descripción de la vida en los hombres; pero debería preguntarme ¿qué es estar vivo, para mí?
Es respirar, es ver, es entender, es aprender, es escribir, tomar mate; sentirme vivo; es esa conciencia de sentirse vivo, de estar aquí, de ser un hombre, que piensa, que siente, que sufre, que sueña, que odia, que tiene rencor, remordimientos, penas en el alma y en el corazón.
Es decir que dentro de la piel existe, hay un mundo; primero de genes, de células, de órganos, de sistemas, de miembros, de sentidos, de sentimientos, de pensamientos, etc., etc. Todo un mundo que late dentro de nuestra piel, un universo de cosas, de seres.
Cuando pienso que tenemos genes guardianes, glóbulos blancos, como defensas, instintos que responden inmediatamente a un ataque del exterior y del interior también, no me dejo de sorprender.
Luego miro afuera: los Médicos, los medicamentos que hemos creado, inventado, como defensas; unas defensas artificiales, pero defensas al fin; Psicólogos, Curas, Sacerdotes, Monjes, que calman a nuestro espíritu y llevan paz a nuestra alma.
Nos vamos dando cuenta que el mundo tiene una función importante, tal vez la más importante, la de cuidar a la vida, cuidar a nosotros en donde ella mora.
¿Nos atreveríamos a decir que una idea es vida? Una idea está viva. Veámoslo, creamos a través del pensar, diálogo del alma con ella misma, una idea, una idea bella, como un poema; lo escribimos, está en el papel, en un libro; luego el viaja, es llevado por los distintos medios de comunicación a los demás.
El otro lo lee, es decir es nuevamente el poema que creó el poeta, pero es revivido, es puesto a la luz por medio de la mente; y si gusta, es como si ese poema fuera alimento para el espíritu del lector, pero a la vez se siembra y tal vez con el tiempo brote otro poema en el alma del lector; así es como se crea el río de una vida espiritual, aunque no visible pero real.
Debe haber otros tipos de vida, además de los que conocemos hasta ahora.
Comencemos a nombrarlas: la vida animal, la particular vida del cuerpo mudo, el cuerpo que no habla con palabras; pero está vivo y tiene armada toda un estructura capaz de sobrevivir aunque no hable; además de lo físico, tiene sentimientos, sentidos como poros con los que se relaciona con lo exterior, pulmones, corazón que late, piel que protege además que comunica, un corazón que irriga, alimentando con ese río de sangre que vuelve y se purifica en los pulmones al contacto con el aire; toma agua, come.
Es decir que si bien podemos hablar del cuerpo mudo, pero no como un ente separado, porque son tantas las conexiones con el exterior, que solamente podemos saber de una manera clara y real si conocemos el entorno. Es realmente como si existieran sinapsis que unen lo exterior con lo interior. Si se dice que una neurona tiene mil sinapsis, bueno no terminaríamos nunca de contar las relaciones que tiene el cuerpo mudo con lo exterior.
Ahora, siguiendo con el cuerpo mudo, nos sorprenderemos si vemos la cantidad de sinapsis que puede haber entre dos hombres, entre dos seres vivos, más aun entre dos seres que conviven, que se aman por ejemplo.
Eso ¿qué es? ¿qué es ese entretejido maravilloso y no tan invisible que une a los seres y a las cosas?
Ahora, para hacerlo interesante larguemos o mejor dicho hagamos que un nuevo río de vida sea cree; que nazca arriba de la montaña; con el rugir de los animales en la jungla, unido al trueno, a los rugidos de la tierra.
Veremos que el animal solo imita; imita lo que su piel, lo que sus órganos, sus sentidos, sus sistemas almacenaron por miles de años, por millones de años seria mejor decir.
Es el golpeteo de las olas sobre las rocas, sobre la arena, entre ellas mismas; el ruido del viento ya sea tormentoso o cálido que hace inclinar a los árboles, batiéndolos, despertándolos, uniéndolos a través del polen, de las hojas, de las ramas; el rugir del fuego, cuando arrasa bosques, valles; la llagada inconmensurable de las cosas del espacio, del cielo abierto.
Porque en si estamos a la intemperie, no tenemos puerta, ni techo, lo que llega entra. ¿No será que la tierra vive, que la tierra creó la atmósfera para protegerse de esa intemperie, de ese abandono aparente?
¿No será que la vida, es hija de la tierra, que ella creo a sus descendientes no solo para asegurar su existencia sino la de la tierra también? Por eso tal vez formó, creó, a eso animales grandes, enormes y poderosos, pero que frente a un meteorito quedó al descubierto su debilidad.
Ahora la vida creó al hombre, a un animal que piensa, que tiene inteligencia, como para cuidarla y además cuidarla a la madre de todos: a la tierra.
¿No está creando ahora el hombre, un cohete nuclear, capaz de interceptar a un meteorito?
Se cuida el hombre, se cuida la vida, se cuida la tierra ¿no se está cuidando de esta forma el universo también? Considero que debe estar bajo sospecha también.
O sea que en la punta de un nuevo pensamiento, de una nueva idea, de una percepción aguda, de un poema, de un descubrimiento científico, filosófico, está el espíritu humano, el del hombre, aquel que solo tenemos conciencia del él cuando estamos contra el piso; pero, pero que está presente, no tengamos duda, presente en cada momento.
Entonces deberíamos hacer una pirámide, como base el universo, arriba la tierra, luego la vida, luego el hombre, luego la idea y por último flameando en los aires puros y virginales, el espíritu, como un estandarte, como una punta de flecha, avanzado hacía el vacío, en busca de la solidez, de la seguridad, de la serenidad, de la paz; es decir en busca del paraíso peridido, del que tanto nuestros antepasados hablaban.
¿No será el paraíso perdido aquello que está más allá del universo, tal vez es esa materia, esa energía oscura, de las que hemos comenzado no sólo ha hablar sino a escribir y ha investigar?

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 5 de Julio

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Gracias. Karigüe

lunes, 21 de junio de 2010

Libro “La Vida – Capítulo 3

NEGOCIAR

En Córdoba, Argentina; más aun en las sierras de Córdoba hay una enredadera de flor amarilla, que se instala sobre los arbustos salvajes, naturales, vive de ellos, los consume, los seca y por un tiempo así secos, vive de ellos.
Si vemos a todo lo vivo, incluido por supuesto al hombre, vemos que todos nos alimentamos de lo que nos rodea. Debe haber indudablemente un eslabón entre la vida en sí; la vida orgánica y la vida inorgánica. Eso podemos dejarlo para las ciencias; con mayor razón las conexiones infinitas que existen en el universo.
Uno de los hechos más importantes del desarrollo de los animales, fue cuando teniendo vista miraron su rostro en un charco de agua. Eso es verse a sí mismo; no es muy diferente a cuando Sócrates nos decía: “Conócete a ti mismo” Vete a ti mismo como eres.
Otra fue el camino desde Tales, quien comenzó a pensar o a decir que debería haber una sustancia, desde la cual las demás son: el agua. Luego Heráclito el fuego. Empedocles el aire. Anaxinandro o Esiodo la tierra. Hasta llegar a Parménides quien dijo que debería haber un ser, algo desde donde todo es.
Es largo el camino que hemos transitado, como investigación, como conocimiento, de lo que somos, de lo que es la vida en sí.
A la vida deberíamos verla como un río profundo, caudaloso por momentos, calmo en otros, que pasa por la tierra, por la naturaleza, por nosotros, por nuestra mente, y arremete.
Podrías decir: yo no me dejo arremeter; pero lo que arremete en este caso, son sentimientos, pensamientos, instintos, sueños, ensueños, fantasías, que nos llevan a actuar, a ser más que permanecer.
Podríamos ser más inteligentes, si queremos ser algo más y no una hoja en la tormenta de la vida, deberíamos negociar, y para ello está la razón.
Tenemos cosas dentro nuestro que llevan millones y millones de años siendo y que son parte del cuerpo mudo: los genes, las células, los órganos, los sistemas, desde donde brotó el cerebro; y, éste dio lugar a que tengamos pensamientos, ideas y hasta sentimientos.
Contamos para ello con una seria de poros o sentidos, ya sea del cuerpo o del alma; por donde entra el mundo exterior y se conecta con nuestro mundo interior, he ahí ese intercambio fluido. He allí esa roca por donde la vida pasa; la carcome es cierto, pero ella ahí se muestra; y hasta quiere hablar, cuando somos la roca y ella es mar, el mar.
Es decir que somos una manifestación de ella, ella se manifiesta a través de nosotros y de otras cosas por supuesto.
Comenzó tal vez tratando de hablar con la roca, de bramar en los pajonales; luego en el aullido del animal, el grito de espanto o simplemente como código, que fue uniendo a la especie; para terminar en lo más acabado que conocemos, que es el habla del hombre, la manifestación más acabada de la vida en él, de la vida como espíritu.
La vida en el hombre, es como cuando un río se sumerge sobre la tierra y va por ella hacia el mar, pero por debajo de su superficie. Nadie lo ve, pero está. Así hoy la vida como naturaleza, como tierra, se vuelve invisible, virtual, como puede ser un poema. Se puede describir un paisaje, al mar, al cielo, a las nubes, a las montañas, al sol y sus relaciones, queda gravado en un papel, en la mente.
Y si imaginamos, podemos enviarlo, como ya se ha hecho, al universo, a lo abierto, a lo que desconocemos; y, es haber enviado algo de lo que somos, algo de lo que es la vida.
Da la impresión que es como un adelanto, un ancla enviada sobre lo alto de la torre; y he ahí, ya estamos escalándola.
A todos eso impulsos los hemos llamado animo, espíritu; pero inclusive el espíritu pertenece a la vida, es la vida, es lo que nos lleva a actuar, a crear, a concebir, a imaginar, a soñar. He ahí occidente.
Pero la cultura Oriental, como es por ejemplo el Budismo, pone énfasis en que sufrimos, sufrimos porque tenemos un yo, ambiciones, un ego que no deja de pavonearse frente a los demás, para terminar bajado de un hondazo, como un pájaro.
Ellos dan valor a la iluminación, a dejar ser, lo que somos, lo que ya somos, dejar fluir lo que desde siempre vive en nosotros: la luz.
Escuche en una oportunidad, que por la temporalidad Lau Tze es Buda, ya que cuando Lau Tze se fue al Tibet, apareció luego Buda. Supongamos que fue así, sabemos que Lau Tze fue un bibliotecario, un hombre que se dedico a leer, lo dejado por sus antepasados, lo heredado y en él maduró, se destiló y brotó como una idea nueva, una forma de ver al mundo, a la vida. Y he allí uno de las formas de vivir, una metafísica con la que podemos sobrellevar ésta carga, que si bien es pesada, no deja de ser una carga que nos alimentan a lo largo del camino de nuestra existencia.
Es decir la vida tomó un desvío. Es bueno aclarar que ella desde siempre a tomado los caminos que le dan seguridad, como los toma todo hombre. Si hay duda de ello, veámosla hace 60 millones de años, falló su apuesta principal: los dinosaurios, y ahora ha apostado a un animal, a un mono que piensa.
El negociar, en la negociación, hay que ver ha las dos partes. Ella quiere vivir, existir, seguir existiendo, como nosotros; y, por cierto como toda cosa tiene algún día que desaparecer
Vamos a recorrer un corto camino juntos, corto para nosotros. Ella seguirá pero sin nosotros, aunque acompañada por nuestros descendientes.
Hay un hueso que nos da para afilar los dientes, y esa es la satisfacción, el placer, de hacer las cosas bien; las otras cosas que nos da muchas veces es sólo como un dulce, que además de destruirnos los dientes, nos destruye, es decir nos elimina, porque considera que no nos necesita.
Pero hay como un estrecho sendero por donde podemos caminar compartiendo con ella tiempo, ella nos cuida y nosotros a ella. He aquí un punto en común.
Nos da cosas como para elegir, obstáculos inclusive, problemas y hasta sufrimiento, dolor; son cosa de alguna manera cultivadas por nosotros en ella, si a ella la consideramos naturaleza, tierra; y, ella nos da lo pedido, lo cuidado; nada nos da la vida sin esfuerzo, sin un sano esfuerzo: trabajo. He ahí otra cosa en común, porque nos gusta verla si ella trabaja, para permanecer aquí.
O sea que la negociación es algo que tenemos que hacer constantemente con ella, primero encontrando lo común, segundo hacerla salir a la intemperie para conocerla mejor; y ¿cómo hacerlo? Dejándonos ser; tal vez aquí los Budistas tienen toda la razón de tomar su camino.
Pero algo más simple he importante, darle nuestro amor, el quererla tener más tiempo con nosotros, de dejarla ser, de hacer lo que ella nos ha dado para ser.

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 28 de Junio

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lunes, 14 de junio de 2010

Libro “La Vida – Capítulo 2

PAGAR

Sufrimos, es cierto; pero ¿qué es sufrir? La respuesta seria obvia por lo que nos enseñaron: dolor; nos pasan cosas con nuestra dignidad, con nuestros seres queridos, con las enfermedades, con la muerte, la pobreza. Lo que nos causan dolor, sería la respuesta.
Holan nos decía, que el dolor del mundo tiene que entrar en nuestro corazón y que el gran problema es, que no tenemos la capacidad de soportar tanto dolor.
Queremos vivir, gozar de ésta vida, en esta vida, no sufrir; pero está presente siempre el dolor; además él conmueve, despierta, nos hace actuar, emprender, etc.
Es como un tábano que nos anima a más, a salir de eso pozos en donde el mundo y la vida nos llevan y en donde muchas veces no sabemos como actuar, nos aturdimos, nos confundimos; y, todo eso nos causa dolor.
El dolor nos causa sufrimiento, el sufrimiento es causado porque algunas veces tenemos ambiciones de alcanzar cosas, y en otras simplemente porque llegan.
Es decir que esperamos cosas de la vida, que la vida nos dé porque nos las hemos ganado o por lo menos consideramos que las merecemos.
Se trata de que casi siempre, a la vida, la hacemos responsable de nuestro sufrimiento; ya que no tenemos a quién reclamar, clamar.
Por otro lado decimos: el que planta batatas, recibe de la tierra, te entrega la tierra: batatas; es decir consideramos que las cosas que pasan son consecuencia de lo que hacemos. Cosechamos lo que sembramos.
Nos sentimos culpables de todas las cosas malas que nos pasan. La culpa, el sentirnos todo el tiempo culpables de nuestros sufrimientos.
En un poema escribí; que estaba en un bosque y veía al cielo como desprendiéndose de los árboles altos. Todo como una consecuencia, como un devenir, como una evolución, el cielo como desprendiéndose de los árboles. Aquella cima, aquello inalcanzable, como esperanza, como posibilidad de algún día estar ahí, estar con los ángeles, con los dioses, es decir en un paraíso.
Pero lo que dice el poema, es un paraíso desprendido de los árboles altos, de las ideas puras, de los ideales, de los sueños; como pensamiento, imaginación de las cosas, de lo estados, de la vida, como perfecta.
Pero la vida, el mundo, inclusive el universo, se están haciéndose. No digo que están como nosotros, pero no andan muy lejos en la realización, en el siendo. Nos llega ese poema grandioso de Pesoa:”… nada es verdad, todo es imaginación, rodéate de rosas, ama, bebe y calla, lo demás es nada”
Si hay dioses o no es muy difícil saberlo, pero los necesitamos, ya que no soportamos estar solos construyéndonos. Y si hay dioses o un dios, ¿cómo participan? No lo sabemos.
Vemos nuestra historia llena de héroes, de santos, de sabios, de aventureros, etc., hacedores de mundo, de esta choza imperfecta, pero la única que fuimos capaces de construir.
Hablamos de conocimiento, pero ¿qué conocimiento? ¿El de nuestras ciencias, el de nuestro corazón? Estas preguntas nos van llevando arrastrándonos a pensar que sea cualquiera la razón de nuestra existencia, todos los días depende de nosotros, de la atención que le pongamos a nuestra existencia, a nuestra vida, para que esto ande un poco mejor, para que estemos aquí sanos, despiertos, atentos y por qué no gozosos de estar aquí, porque estamos viviendo, compartiendo esta existencia con eso que llamamos vida y que pasa por nosotros.
Podría agregar a lo de Pesoa lo siguiente: actúa, en el mundo, en uno mismo, para que este mundo sea mejor, para que esta vida sea mejor y llegamos a las palabras de Kafka “hasta el ultimo momento de mi vida luchare para hacer este mundo algo mejor”.
Es decir ésta nuestra realidad, nos cuesta verla, una porque hay que dedicarle esfuerzo y tiempo, y otra porque en sí no la queremos ver, porque es un dolor doble, una vez nos hiere y otra al verla, al darnos cuenta nos hiere por segunda vez.
He ahí entonces el esfuerzo, pero el esfuerzo como el de despertarse cada mañana con un entusiasmo nuevo, porque la vida nos da lo que sembramos.
Es y está en nosotros hacer de esta vida, de este mundo algo mejor y ella y él no nos lo da sino es con un esfuerzo, sano de alma, de espíritu y corazón.
Parece que es tiempo ya de caminar con ellos, como si ellos fueran las tres patas de una mesa en donde todos los días nos sentamos para trabajar, para comer y para conversar.
Un vals peruano dice así: “alma para conquistarte, corazón para quererte y vida para vivirla junto a ti” y ¿el espíritu? es la canción.
Como se puede ver, desde hace mucho lo estamos tratando de hacer a este mundo algo más agradable y en verdad lo estamos consiguiendo por mas que lloremos como plañideras, por mas que nos rasguemos las vestiduras, pero eso si sin dejar nunca de respetar el dolor de uno y el dolor de los demás, porque es el precio que la vida nos pide por y para que ella permanezca con nosotros. Los carniceros dicen que la carne viene con hueso y la verdad que a veces el hueso pesa más que la carne, bueno pero esas son las reglas del juego que nos impone la vida, solo hay que aprenderlas y jugar con ella y eso si a veces perder, otras ganar y aquí viene la máxima de uno de los pensadores mas naturales, que más han escrito con el corazón, que con la mente. Nietzsche quién dijo: “hasta la cosa más mala tiene dos caras buenas”

Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 21 de Junio

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Gracias. Karigüe