lunes, 11 de abril de 2011

Libro “El arte"– Capítulo 3

EL SER COMO ARTE

Si uno ve, intenta ver, imaginar nuestro pasado, hacer una especie de reconstrucción (cómo hacen los arqueólogos) con lo que tenemos, con lo que sabemos; nos encontraríamos como cayendo por una cascada, eso significa que somos el agua que circula por la cascada, ya no tiene posibilidad de retornar; mientras la cascada en sí, la parte de la tierra que es cuenca, que es morada, permanece.
Nos da un poco de temor imaginarnos monos, más aún batracios, reptiles, etc., es como si tendríamos vergüenza de haber sido así, de haber tenido esas formas.
Pero veámoslo de otro lado, alejémonos y imaginemos ver cómo evoluciona la vida, la naturaleza, veremos que una planta se nutre, saca su alimento de la tierra, es decir la chupa con esos pelos absorbentes que tiene, luego es tronco, flores, frutos, y por ultimo perfume.
Y si vemos a un animal, lo veremos devorando a sus semejantes, es decir a otros animales o plantas, para sobrevivir, paro estar presente aquí, con la forma conseguida, con la forma adoptada.
Nos damos cuenta así que la vida está sobre la tierra, consumiéndola, devorándola, como hace un niño cuanto bebe su alimento del seno de su madre.
Se ve una continuidad, como si estuviéramos de acuerdo en continuar, en seguir, por la senda que hace mucho hemos tomado. Pero ¿cuál es esa senda? Creo que no nos costaría mucho decirlo, porque a esta altura de nuestro desarrollo tenemos dentro de cada uno de nosotros, cuál es lo mejor, cómo vivir una vida plena, agradable, y por supuesto luchar por ella.
Pero veamos otro aspecto interesante; vamos percibiendo, alimentándonos, pero no solo de comida, sino de conocimiento. Veamos un ejemplo práctico de todos los días: cuando tenemos un lugar iluminado vemos más, con más claridad las cosas que están allí, las cosas que ese lugar contiene.
Y tiene una cierta medida, por supuesto, esa claridad; la que pueden ver nuestros ojos; pero a la vez podemos profundizar como por ejemplo ver algunas partes a través del microscopio, analizar, estudiar la materia de la que están hechas las cosas que contiene ese lugar.
Así es nuestra mente. Realmente si nosotros creamos, mejor dicho pensamos que creamos, una idea, es porque ya está la idea. Esto quiere decir que hemos llegado a que un conjunto de cosas se relacionen entre sí y den un resultado, pero eso ha llevado tiempo.
Las creaciones, inclusive las artísticas, como cuando queremos ver, a través de iluminar las cosas, verlas con más claridad, verlas como realmente son; lo primero que hacemos es crear la electricidad a través de una fuente, luego transportar esa energía eléctrica, luego hacer las instalaciones, para terminar consiguiendo, fabricando, una lámpara; y así solamente después de este proceso tenemos luz, luz artificial, luz creada por el hombre.
Ya sabemos todo lo que les llevó a nuestros antepasados crear la energía eléctrica; sabemos también el esfuerzo para crear nuestros conocimientos, nuestra cultura. Aquí se puede ver con claridad la definición de cultura de Gelhen: “La cultura es hacer de la naturaleza algo útil”
Una sinfonía de Beethoven, las pasiones de Bach, el Requiem de Mozart, fueron y son obras que al hombre le ha llevado miles, por no decir millones de años hacerlas, construirlas. Que estos talentosos músicos les hayan dado el golpe de horno, nadie lo duda.
Desde este punto de vista pareciera que el arte, es hacer útil, algo más útil, no sólo el conocimiento sino lo que hay en el alma del hombre; hacer que esos movimientos que es el alma del hombre sean colores, notas o palabras que expongan, que muestren.
Como es el perfume de un jazmín. No todas las plantas, árboles, dan o son bellos para nuestra percepción, sino que el arte vendría a ser como una sombra que caminan adelante nuestro, y nos lleva a ser, a sentir, a percibir, lo que ya somos.
Como si en sí la belleza al ser perfume de la tierra, es en lo que la tierra misma se ha convertido. ¿No es entonces así la belleza? Es en lo que se convierte el hombre, en lo que se puede convertir, después de haber vivido, de estar viviendo, entregando, como proceso, como fenómeno natural.
El arte como perfume de la vida del hombre. La belleza es el placer de nuestro ser, en donde hasta el alma y el espíritu están afuera, es decir son capaces de ser contemplados, de ser captados como agradables, como bellos.
Entonces hemos llegado a un punto en el cual debemos considerar que el arte pertenece al ser, nuestro ser, al ser del hombre, algo que es más profundo que el alma, que el espíritu.

Karigüe

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Gracias. Karigüe

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