miércoles, 13 de febrero de 2013

Poema - Cause

Es un río el tiempo,
un río que nunca llega al mar

a veces nos paramos en una orilla
lo vemos, por momentos quieto,
por otros como si tuviera prisa

es como si a lo largo de su cause
tuviera motivos para ser diferente,
caídas; murmullos, en su
temprana edad, ente los pedregales

es como si el cause no solo
le impusiera su forma sino
los estados también

pero es el mismo río que trata
de imponer su cause a la tierra
de labrarlo en ella

pero ella es así, sus raíces
no cambian.
Karigüe

lunes, 11 de febrero de 2013

Libro "Z" – Capítulo 17


PAZ CIENCIA
Es difícil ver, darse cuenta; cómo desde el yo, desde la conciencia del yo, se puede entender, conocer, ver, lo que somos, lo que hemos llegado a ser, lo que estamos siendo y lo mas importante lo que realmente está aconteciendo.
Lo que sí es fácil de ver, es la serie, la concatenada serie, de escalones, eslabones, que es el universo, que es el ser, que somos, que son las cosas.
La metáfora es la herramienta con la que contamos para ver lo que acontece en el universo.
Karigüe decía: ”Un pájaro es una hoja desprendida del árbol de la vida, que se eleva” Es desde la tierra que el animal se desprende, se convierte en un astro, dependiente, pero con su órbita determinada. Lo mismo la lengua, el lenguaje, como algo más que un sentido, algo que el ser del hombre extiende. Mejor sería decir que el lenguaje se desprende del hombre, aunque siga por ahora dependiendo de él.
Es la naturaleza como vida que lentamente se va desprendiendo de su madre tierra, de la Mama Pacha. Es el animal después quien se desprende de la naturaleza, de la tierra, para caminar; ya no depende directamente, ya no mana como la planta de la tierra, su savia; si no que su sangre forma un círculo cerrado.
Luego el lenguaje como algo más que sentido, algo más que una garra, es lo que funda mundo. Un mundo en donde el mono que piensa vive, comparte, hace que el lenguaje sea, crezca, se convierta en mundo, y allí habite como idea, como concepto, como pensamiento, que hacen, que construyen, su morada, su propia morada.
Así suceden los eslabones concatenados. Así la hoja desprendida del árbol se convierte en pájaro. Así el pájaro se convierte en canto, en manada, en seres alados, que recorren el mundo, que forman su propio mundo habitando la tierra.
Lo interesante es que para un pensador lo próximo, es en lo que se convertirá el lenguaje, en lo que se convertirá. Es decir saber, presentir, aquello nuevo en lo que se mutará el lenguaje.
No solo construye el lenguaje al mundo, sino al ser, a su propio ser. El ser en sí es la creación del lenguaje. Es él y lo que ve, lo que describe, como algo que va describiendo lo que va siendo, en lo que se va convirtiendo.
El ojo que ve nuestros sueños, ya deja de ser leguaje. El lenguaje como herramienta, pero desde el otro lado, desde el lado de arriba, desde el lado de lo adelante. Si por adelante entendemos el sentido de nuestra creación, de nuestra evolución.
El hombre, el ser del hombre está en el centro, un centro como el de la esfera, que ve a través de los radios, de los rayos, las distintas circunferencias, las distintas esferas de lo que está compuesto, de lo que a la vez se está componiendo.
El hombre tiene hambre, tiene sed, y sale en busca del agua, de sus alimentos. Necesita respirar también, pero eso lo hace su cuerpo automáticamente, ni siquiera le pide, ni le pregunta si tiene que respirar. El cuerpo mudo aquí, en este punto, toma el control de todo cuanto es; en lo demás él le da al alma, a ese mundo consciente la posibilidad de que elija, de que discierne; de que inclusive salga de sí, de su lugar, de ese estado natural de la materia que es la quietud.
Parte del cuerpo, su parte más etérea es la que sale en busca del agua y de sus alimentos; y así no solo consigue lo que necesita sino que forma una estructura, un entretejido, capaz de servirse de ello, después, para otras tareas; como son los pies y las manos, la boca, el aparato digestivo etc.
Es decir que el cuerpo mismo, se forma, se crea, para satisfacer sus necesidades primarias, y también para crearse otras necesidades, así seguir avanzando en su propia evolución, en su apropiado sentido.
Veamos en que se convierte el cuerpo mismo. Él necesita un cierto orden, un cierto control, para ellos crea y forma de sí el cerebro, quien a la vez coordina etc., pero siempre hay un delta, un pequeño diferencial, que hace, que crea la insatisfacción; pero la insatisfacción como un sentimiento, no como un desorden, no como una angustia.
La insatisfacción del cuerpo mudo, es ya una necesidad, como el hambre o la sed; así hay otras cosas; pero para no expandirnos demasiado, pensaremos en la insatisfacción como una necesidad que es necesario ser satisfecha. He aquí la necesidad de saber, de conocer, de entender.
Es la angustia, la angustia de Kierkeggar, de no saber que somos, de ver que hay un orden, que se desconoce quien lo implanta, desde donde viene, desde donde proviene.
¿Quién nos implanta ese ojo que ve nuestros sueños cuando soñamos? ¿Por qué ese deseo profundo por pelear, por tirar a los otros arena en los ojos? ¿Por qué tenemos que estar atentos, en guardia, esa paranoia, esa angustia de saber que nuestro presente es lo real, que el pasado y el futuro son algo que nos pertenece, pero que puede ser segado en cualquier momento? ¿No tenemos la seguridad? Es entonces la inseguridad aquello que no hace crece, brotar adrenalina, savia, desde la profundidad de nuestro cuerpo brota, y recorre por nuestra sangre, a través de nuestra sangre, regándonos, sembrándonos, con aquello que se fermenta adentro de nosotros desde siempre, la esencia que es, que se convierte en presencia.
Y crea ya, forma los eslabones, los anillos, los enjambres de células, de sinapsis, que nos unen al pasado, al futuro; y que nuestro yo desgrana, desde esa roca ya sólida que deja nuestro cuerpo mudo; que nos rodea, que nos protege, que no cobija, como hace la concha, la que el caracol construye.
Es el rastro que miramos, contemplamos; y nos sorprendemos, porque es un rastro, es una huella que va adelante de nosotros, que va dejando el cuerpo mudo. Lo que somos, lo que ya somos, pero que todavía no lo vemos, no lo entendemos, no lo conocemos. Somos seres encapsulados, nuestro propio pasado y nuestro futuro nos cubren, nos tiene como en un vientre, del cual nos alimentamos, lentamente como si la leche materna deviniera como gotas de rocío sobre la hoja temblorosa que es nuestra alma.
Así; lo que es éter se convierte en agua que solemos beber, lo que es tierra se convierte en alimento por el cultivo; y lo que es ignorancia se convierte en cultura, en conocimiento por medio de esa angustia, de esa insatisfacción que tiene, que siente, permanentemente nuestro cuerpo mudo.
Somos, somos ya algo que es, que pareciera que la metáfora de una flecha lanzada al vacío, en el vacío, debería ser una flecha encapsulada, una flecha convertida en astro, recubierta de una naturaleza, de una materia tan resistente y tan dura y a la vez flexible, como son los materiales del universo que nos rodea.
Somos universo. Estamos dentro del universo porque estamos hechos de pedazos de elementos del universo, no de otras partes, no construidos de otros materiales.
Un universo dentro del universo. Un universo con ojos, que ve, que va moviéndose, mutando sus ojos, sus miradas, sus conocimientos a medida que lo va recorriendo, lo va descubriendo, al universo en sí.
Un espíritu, el espíritu del universo convertido en ojos, en arte, como queriendo traspasarlos a otro estado, a otro sistema de medidas; al otro lado del espejo, como construyendo un universo representado, un universo que sea posible de ser visto por el espíritu mismo.
Valery decía: “ Si tu no ves que el fruto que cayó del árbol vuelve al árbol, es porque todavía no tienes suficiente paciencia”.
Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 18 de Febrero

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Gracias. Karigüe

lunes, 31 de diciembre de 2012

Libro "Z" – Capítulo 16


¿LO DEMÁS?
Podemos viajar por el espacio, por el tiempo, por y con nuestra imaginación; por y con nuestros sueños. Podemos pensar, meditar, reflexionar, idear, crear cosas, inventarlas, modificarlas, pulirlas, etc., etc.
Lo que si no podemos es saber nuestro origen; porque en este caso particular el inventado es el inventor. Tendríamos que tener, contar, con un espejo tal, en el cual nos podamos ver.
¿En qué momento comenzamos a pensar? Este no es un punto en el espacio ni un instante en el tiempo, es algo extendido en el espacio y en el tiempo, modificable por elementos finitos, tangibles, pero a la vez diminutos.
Por ejemplo cuando se forma o se crea un rayo. En primer lugar el primero rayo, fue producto de que el agua que cubrió a la tierra, por el choque de uno o vario cometas; esta agua debido a la cercanía del sol, se comenzó a calentar, a evaporar; pero a la vez ella en su estado gaseoso no estaba libre de las garras de la tierra, es decir de la fuerza de gravedad, ni de las demás pequeñas garras de los demás astros.
Estas nubes, mejor dicho este estado del agua, estando en un estado semi - desprendido, fueron sujetas a las demás fuerzas que actúan sobre la tierra, como es la de los demás astros, y a las fuerzas producidas por el movimiento de la tierra en sí.
Todo esto, todo este movimiento del agua en estado gaseoso llevó a la creación y a la formación de la atmósfera, de los vientos, etc. La presencia de nitrógeno en la atmósfera fue posterior y se debió a la cantidad de polvo que los vientos levantaron cuando parte de la tierra quedo al descubierto, pelada.
El primer rayo se formó cuando estas nubes, esta agua evaporada se cargó de electricidad por el roce entre sí de sus elementos, luego la descarga, el rayo, no solo entre las nubes y la tierra; sino entre ellas también.
Es muy interesante la formación de nubes compuestas por pequeños bloques de hielo, es decir agua en estado sólido. Cuando se forman estas nubes, dentro de ellas los bloques giran, se mueven y son expelidos como proyectiles, y caen sobre la tierra produciendo destrozos. Da la casualidad que en esto nicroclimas y no en otros, es cultivada la mejor vid, de donde sale el vino.
¿Cómo se forman estas nubes? ¿Qué fuerzas se forman o nacen en ellas como para transformarse en partes sólidas? ¿Cómo pueden mantener estos bloques, venciendo a la fuerza de la gravedad, sólo con el movimiento? ¿De qué fuerzas dentro de la nube hacen o nacen, estas otras, si todo fue producto de la evaporación?
Acaso nuestro cerebro, nuestra mente, no es un lugar en donde se repiten, en donde se forman estas fuerzas capaces de vencer, de mover masas, y llevarlas a la destrucción. ¿Qué es sino la ira, un desorden sino una consecuencia de fuerzas que actúan sobre nuestras neuronas, entre nuestras sinapsis?
Un rayo es la consecuencia, un fenómeno resultante, una fuerza resultante de un conjunto de fuerzas, de fenómenos, que actúan: ¿Sobre qué?
Que pregunta tan interesante, porque en si hasta el big –bang debe ser una resultante, una consecuencia, un resultado de varios fenómenos y /o fuerzas.
Pero debe haber algo original, sobre lo que se actúa. Debe haber una matriz, en ultimo caso una nada, un vacío, sobre lo que y donde las fuerzas actúan.
A ese campo de batalla lo podemos llamar espacio, base, cimiento. Al tiempo se lo puede comprender como deducción de la existencia de la velocidad.
Entonces tendríamos espacio y movimiento como elementos básicos. Un lugar vacío y algo que se nueve, que en sí es movimiento. La fuerza seria lo que agrupa, lo que dispersa, aquello que esta moviéndose, dentro del espacio.
Se forman los universos, los rayos, las ideas, para luego desvanecerse. ¿Juego solamente? ¿Azar? O un ser, algo que existe como tu o yo: un organismo vivo, incompleto, imperfecto sobre algo que será, partiendo de algo que fue.
Es o somos, una hamaca extendida entre lo finito y lo infinito, entre lo presente y lo eterno, entre la nada y el todo, etc., etc.
Es decir nos tensamos entre los límites y dentro de ellos vibramos, y vibraremos eternamente.
Esta es nuestra eternidad, nuestro verdadero patrimonio, nuestra riqueza, nuestro saber y nuestra ignorancia a la vez.
Seres en movimiento eterno. Átomos que se agrupan, quartz que viajan por el espacio moviéndose eternamente, agrupándose, dispersándose, y produciendo este estelar espectáculo que es el universo, el mundo, tu y yo. Lo demás es nada.
Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 31 de Diciembre

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Gracias. Karigüe

lunes, 17 de diciembre de 2012

Libro "Z" – Capítulo 15


VERDADERA MORADA
Caminando entre mis propias sombras, entre esos álamos que crecieron a lo largo de ese mi camino, que fui abriendo paso a paso. Cómo desde siempre fui temeroso, miedoso tal vez de que algo sucediera, que algo malo como un terremoto ó como una sorpresiva golpiza a correazos de mi padre.
Miro hacia atrás y todo quiero comprender, perdonar. Miro hacia adelante y no quiero mirar, ya que vuelve ese miedo infantil, que desde siempre me ha tenido en sus manos.
Pareciera que no pudieses retobarte, revelarte, quejarte, de aquello que tu considerar injusto; pero que la vida te lo dio. No puedes ni quejarte porque la vida en si te vuelve a golpear, tienes que mantenerte atado a la proa del barco, aún cuando las olas te golpeen, tienes que soportar, resistir a cuanto embate te dé ó te presente la vida.
Pero, ¿Quién es este señor, este dios, este ser vida del cual solo soy un transmisor? ¿Por qué, por mi sangre transita odios, miedos, rencores, deseos, deseos de ser feliz? ¿Por qué no ser como la piedra inmóvil, en cuanto nadie la mueve, en cuanto nadie la alza, la tira, o la hunde, allí en donde nadie sepa mas de ella?
Nosotros queremos ser recordados, queremos que nos amen, nos respeten, nos quieran, nos aprecien; pero no es así en cuanto te hayas descuidado, en cuanto te hayas dormido por un poco más de la cuenta asignada, de lo normal. Veras como te devoran los otros, animales, los fenómenos, los movimientos puros inclusive.
Cada uno con su función, aún el yo atento siempre, despierto, gozando con lo asignado, con lo dado, ya sea talento o terreno ganado, al final es lo mismo llegaremos a estar confundidos con el barro.
Pero es que pienso, he pensado: ¡quiero revelarme! pero no se contra quién; todos los rostros cambian, pueden ser hasta amados como odiados casi un instante después.
Acaso la vida no se mira en el otro, así ella sabe que está, ¿no es la manera de estar ella siempre atenta, ya sea en uno u otro, en una persona, en un animal, en una cosa, en un ser, en una palabra, en una idea?
Todo un mundo de ideas, de conceptos, de preceptos, de dogmas, de miedos, de anhelos de felicidad, nos habitan; moran como cuervo arriba de nuestras arterias, de nuestras venas, como si ellas fueran ramas de un árbol que eres tú.
Desde allí se lanzan en picada cuando te has aflojado, cuando te has caído ó tropezado. Después de mucho tiempo tratas de ver, de verte y solo encuentras arrugas, pieles deshechas, huesos roídos por ese animal que nos devora, que no nos deja de devorar ni un instante: el tiempo.
El tiempo allí constante, golpeándonos como olas sobre nuestro rostro, en nuestro rostro; carcomiéndonos célula a célula, gen a gen, intención a intención, sacándonos, socavándonos las fuerza dadas, donadas, en el tiempo primero, en un tiempo en el cual comenzamos a caminar, respirar, pensar.
¿Qué hubiera sido si no hubiera pensado? Tal vez hoy hubiera estado en animales microscópicos, como partes, como partes de ellos o tal vez hubiera estado feliz ignorando, suspendido en las olas que las cosas tienen, contienen dentro de sí.
Algunas bien otras no tan bien y en otras mal o muy mal, no se podría saber, sin embargo estoy ahí viendo lo que soy, lo que he llagado a ser; y tengo miedo de describirme porque tal vez a la vida le resulte ingrato.
O no es que nosotros, a través de ese soñador de castigos que fue el Dante, no puso a la ingratitud como el último escalón del infierno, acaso él con esa religiosidad que aun resuena en nuestra alma, en nuestro espíritu como pecado. Acaso el no inventó el purgatorio para ser más lenta nuestra agonía.
Creamos sueños, cosas, herramientas, con las cuales creemos que manejamos a las cosas; pero por lo general terminamos manejadas por esas herramientas; acaso en nuestro tiempo no es así la computadora.
Tenemos que saber. Un hombre normal sabe aprovechar las herramientas que inventamos, porque a toda cosa le debemos de sacar la utilidad, porque hasta la cosa más mala tiene dos caras buenas, tantas maneras de sacar alguna conclusión, algún provecho de lo que nos sucede. Bendice todo lo que te pasa y se propenso a la alegría.
Siempre tratándonos de contentar, de no desilusionarnos de la vida, de respetarla, de amarla, de conocerla.
En ultimo caso la vida o la tierra, es la mama pacha, desde donde hemos brotado, acaso no se debe respetar a la madre, al ser desde donde hemos brotado, hemos salido, hemos nacido.
En ultimo caso es el ser por el cual estamos aquí y si en realidad no nos gusta tenemos alternativas, nadie nos ata las manos, ni menos la mente y la imaginación.
Sin embargo por más que reneguemos, por más que nos quejemos, debemos admirar, debemos reconocer a nuestros padres, al esfuerzo que ellos han hecho, para que estemos en este momento leyendo lo que se ha escrito o escribiendo lo todavía no escrito.
Células, genes, cromosomas, elementos que desde la nada, o mejor dicho desde la casi nada ha hecho, ha fabricado, al hombre.
Acaso tu en tú corazón no siente esa agradable nostalgia o ensueño, que te hace escribir, que cuando escribes piensas que tal vez uno de los hijos de tus hijos que vendrán, leerán esto que escribes, esto que piensas, esto que odias, esto que temes, y ellos seguirán como tú estas siguiendo hasta ahora.
Hay algo, un reloj, una especie de cosas que están dentro de todas las cosas, entre y dentro de todos los seres, que hace de ellos la durabilidad.
Es como si fuera un salmón que nada contra la corriente, contra la corriente del tiempo desafiándolo, consumiéndolo.
Quien dirá que el hombre puede consumir tiempo, pero es así, el tiempo es algo que esta ahí, estemos o no estemos está allí para pasar de un punto a otro, para el movimiento, para el riesgo, para el desafío, como si fueran el agua de un mar, como si fuera el aire, están allí para aplacar nuestra sed, nuestro hambre y a nuestro espíritu.
Porque en si él se repliega sobre sí, como una serpiente, se arrolla, se arroba, solo para permitir que el tiempo se extienda como una presa cerca nuestro, entonces damos el salto, el salto atrevido de crear, de pensar, de desafiar lo establecido entonces volamos, pensamos, creamos un mundo de ideas, de sueños, de seres ausentes, de recuerdos que ya no están dentro del tiempo, están afuera de él.
Nuestro yo aquel que imagina puede viajar a velocidades inimaginables, a velocidad en donde el tiempo es cada vez más diminuto, cada vez más cerca de vencerlo, de superarlo, de pasar para el otro lado en donde el tiempo es negativo, en donde el tiempo no quita, sino entrega. Es el mundo de lo eterno, de los dioses que no podemos todavía crear, ni menos imaginar.
Pero están allí adelante, como sueños agazapados, entumidos, solo porque todavía no es tiempo de salir, de dar el salto.
Un sueño en algo nuestro, que viene desde los tiempos remotos, en casi un instante podemos sentir lo que sucedió hace miles de años, hace algunos instantes, y algo que sucederá, más aun que podrá suceder.
¿No es así que nuestro yo profundo, es el que trata de y con el tiempo diferentemente que el yo presente, el de la conciencia?
Luchamos contra el tiempo y algunas veces lo vencemos, el nos da, nos entrega el aliento, pero nos cobra, nos quita vida. Una vez afuera en la intemperie, somos presa del tiempo, él nos cultiva para luego devorarnos, como nosotros hacemos con los animales domésticos.
Que no lo veamos, que no lo podamos ver, eso ya es otra cosa, eso ya es nuestro problema.
El equilibrio, la plenitud, es algo especial, es algo nuestro, que como seres que piensan pueden lograr, no aturdirnos, ni quedarnos quietos esperando que la vida pase, como pasa un transeúnte.
Un punto medio, un punto tal que nos imagináramos como un colibrí que revolotea, sin que aparentemente los demás vieran que nosotros movemos las alas tan rápido que no se ven. Las que las hemos vuelto invisibles.
No es acaso así la idea, el gesto, la palabra, cosas tan sutiles, pero a la vez tan reales, que solo el que puede ver, el que puede escuchar, el que puede pensar, sabe de su existencia.
El pensar en la sima. Nadie ve que piensas, hasta que al pensamiento lo pones dentro de la palabra y lo dices, lo trasmites. Un libro es algo que contiene vida, en forma de pensamiento, de ideas, palabras escritas que al leerlas, al entenderlas se instalan como vida nuevamente dentro de nosotros.
Cosas que se crean, que se envasan, que se guardan, para que alguien la instale dentro de sí nuevamente, y sea vida nuevamente, ¿no es así, acaso una semilla?
Estamos buscando formas de lidiar con el tiempo, de buscarle la vuelta, de hacer que el no nos devore, ¿no es acaso el escribir un libro, algo que supera al tiempo? lo esquiva, o vence digamos de alguna manera.
Pero el tiempo es inflexible, es un dios superior a la vida joven, adolescente niña, y nosotros sus ojos, su espíritu compartido con todo lo que es ella, en la tierra, dentro de la tierra.
Vida como ser que llegó a la tierra, al vientre de una madre, se instaló, se multiplicó, y ahora trata de emprender vuelo, viajar nuevamente entre las estrellas, su verdadera morada.
Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 24 de Diciembre

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Gracias. Karigüe

viernes, 14 de diciembre de 2012

Poema - Allí, más abajo

El reposo del agua sobre esa
cuenca cerrada que era el
lago

se encrespaba por el viento que
bajaba de la montaña, se formaban
como crestas de luz, pequeños
soles como eco

miraba mi imagen en su vientre
era más pura que la del espejo,
más flexible, más humana

allí mas abajo se veía el
fondo, formado de piedras y
barro; piedras de muchos
colores, barro gris oscuro

mi alma se estremecía al ver
ese fondo; tan pesado es la
conciencia que ella atrapada ahí
respirase solo
como aliento.
Karigüe

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Poema - Paraíso perdido

manantial de agua pura,
ese café con leche que tomabas
caliente por las mañanas,
ese pan con mantequilla

tenías que salir, ir al colegio
pero tu no querías, querías
permanecer en tu jardín, viendo
a las rosas que dejaron de ser capullo
a los claveles cada vez mas enroscados,
a la retama, la tumbo
que creció y broto amarrado
al sauce

era tu mundo del cual te arrancaban
cada mañana hasta lograrlo

ahora que estas desprendido y solo
¡cómo recuerdas con amor
aquel paraíso perdido!
Karigüe

lunes, 10 de diciembre de 2012

Libro "Z" – Capítulo 14


LO QUE VUELVE A NOMBRAR
“Hay golpes en la vida tan fuertes, no lo sé, como si la resaca de la vida se depositara en el fondo del alma… “ Vallejos.
No tenemos empatía, no nos damos cuenta hasta que el vaso está rebalsado; cuando el agua o las lágrimas fueron vertidas afuera del vaso, afuera del corazón.
Como saber el límite, como detenerse un poco antes, como saber determinar la medida, la relación adecuada frente al otro, frente a una determinada situación.
Sin embargo tenemos que seguir, seguir viviendo, conviviendo con el otro, con los demás. Estamos no sólo atados por hilos de seda invisibles, sino a la vez irrompibles; ya que no se trata de dejar, de irse, de abandonar, porque afuera de eso hay muy poco, o nada tal vez; y, nosotros aunque resulte teóricamente posible de dejarlo, no lo podemos hacer.
No se trata de justificar, no se trata de huir de la realidad, se trata de enfrentarla.
Nunca es tarde para aprender, para modificar comportamientos, actitudes, formas de ver, de comprender a la realidad; en aquel campo de fuerzas que es el mundo, que es la humanidad.
Nos guste o no darnos cuenta, pero las cosas que son las sabemos, nos damos cuenta de ellas, aunque con dificultad; debe haber una alteración considerable, dentro de nuestra mente para no ver, para no saber cual es el camino a seguir, a tomar.
Pero ha la vez hay un manto, una niebla que brotan o nosotros mismos hacemos brotar de las cosas, para no verlas.
En el temperamento también está incluida, incrustada, como si fuera una aguja en un pan, en un pedazo de carne. Eso que es, como si fuera aquello que lo hemos llamado maldad, el demonio, aquello que nos hunde debajo del nivel de agua, nos sumerge como si fuera ello, esa actitud una forma de protegernos, de hacer que el sol de la vida no nos consuma, no nos dañe.
En este crisol de cosas que es el mundo, en donde se funden los seres y las cosas, haciendo un compuesto capaz de soportar las presiones y las temperaturas que tenemos que soportar en estas nuevas eras, en estos nuevos tiempos, en donde los cambios son para ser claros, independientes casi del tiempo.
No se entiende ahora en esta etapa de nuestra evolución a las cosas y a los seres como elementos separados, no es que algún día lo estuvieran, sino que al ser los cambios lentos se podía ver por un lado a los seres y por otro a las cosas.
Hoy en día, en nuestro tiempo, en el crisol de la vida, nos fundimos seres, hombres, cosas, animales, vegetales, fenómenos, fuerzas y demás hiervas.
Es como fabricar acero, con hierro y carbón, y algunos agregados más. Hoy nuestro mundo no se entiende sin los medios de comunicación, sin la computadora, sin el microscopio, sin el telescopio, sin los libros, sin los hombres de ciencia, sin los filósofos.
Todo ello hoy forma un enjambre, una red, en donde se empolla nuestro futuro. Aunque resulte extraño, somos más futuro que pasado, más aún que presente.
Un poema de Karigue decía: “Un poema es el acto por el cual el hombre nombra, pone nombre al presente, allí en donde el instante se sumerge de sí, en su propia profundidad”.
El hombre comenzó a nombrar, comenzó a poner nombre a las cosas, inclusive a los seres; los comenzó a llamar por su nombre, nombrándolos, reconociéndolos después. Antes de esto, no hace mucho, el hombre enviaba una señal por vez a través de un cable de cobre, hoy en día envía un bus, es decir un conjunto de señales, de información. Ahora envía un paquete de señales.
Así está sucediendo; o mejor dicho desde hace mucho el hombre a través de poeta ya no solo nombra sino que describe realidades, describe instantes, presentes, situaciones. Una situación es un conjunto de actos, comenzando por uno.
Decía luego Karigue: “La mañana fresca, clara, transparente / nos acompaña, nos cubre con su manto de silencio / haciéndonos soñar”.
Describe un momento, nombrándolo ya no solo con una palabra sino con un sentimiento. Quedó gravado ese instante en que la mañana era clara, en el que el silencio, aquel reposo del espíritu hacia, lo hacia soñar, soñar aquí significa elevarse de sí, imaginar aquella felicidad, prolongarla, hacerla que dure en el tiempo.
El poeta escribe el verso, y así el instante se graba, queda como atrapado en su propia profundidad, en su propia intensidad sentida, vivida. Un presente que puede ser futuro y que es futuro desde que es descrito, recordado, nombrado, leído nuevamente.
Ya no podemos ir nombrado a las cosas, ellas ya no son elementos, ahora son compuestos. Hace mucho que creamos el acero, y aunque ahora lo seguimos fabricando pero también hay otras cosas, otros materiales fabricamos con otros procedimientos.
Es entonces, que nuevamente es necesario volver a nombrar, volver a identificar a aquellos compuestos que el hombre usa, emplea, como lo hace o como lo suele hacer una máquina. Lo adecuado para la necesidad, lo conveniente, lo indicado como útil.
No hay duda que así los pueblos se hacen fuertes, convenientes para soportar y aun para conquistar a los otros. Animales puros de raza, de especie, que sobrevivirá a los otros, animales puros es la palabra – frase, adecuada para nombrarlos.
Pero que de aquellas almas delicadas, de aquellas almas sensibles, de aquellos seres que cultivan los jardines, las flores; tejedores del paño de seda extendido, por donde los hombres descalzos, caminan.
Qué de ellos, acaso dejarlos que mueran de sed, dejarlos abandonados a su suerte. Ellos no quieren entrar al campo de batalla, al campo en donde los animales se degüellan, se muerden, se destrozan, por un pedazo de poder, de dinero, de gloria. Animales finos, delicados para las cosas delicadas, que el hombre del futuro cada vez necesitará menos.
Tal vez son como la piel que hay que abandonar, dejar; sin embargo la sed del alma, el hambre del espíritu reclama su participación, porque de ella vive y vivirá.
El espíritu del hombre abre surcos, cultiva, cosecha; pero solo el vino, la vid convertida en vino satisface su sed. Lo mismo el alma, ella necesita de plenitud, la plenitud, aquel o aquellos momentos, instantes de armonía entre las cosas, los seres y, el mundo, aquel pacto de hermandad, aquel reconocimiento mutuo de que son partes de un todo, de que todos son necesarios y a la vez suficientes.
Sin este acto aristocrático que es la cultura no se podría seguir, no se puede continuar, de vez en cuando es bueno y necesario parar y beber el agua, y comer el pan. Ese reloj biológico por el cual todos lo Jacarandá florecen, comienzan a florecer el mismo día, que no siempre es el mismo día en el calendario del hombre, pero ¿por qué ellas comienzan a florecer en mismo día?
Bueno así también hay un reloj biológico dentro del cuerpo del hombre, que nos marca, que nos recuerda, el tiempo de pensar, de reconocer, de volver a escuchar a los poetas, a lo que ellos ya nombraron.
Mirar y de por sí, así los han hecho todos lo hombres que nos antecedieron; mirar, ver, escuchar, a aquellos hombres que siguen y seguirán nombrando, seguirán diciendo aquello que nos está sucediendo, pero no solo el camino, sino acerca del peregrino, porque el peregrino es un camino, que el mismo no puede ver.
El poeta al nombrarlo lo dice, los describe, describe sus recodos, sus veredas anchas, por donde es mejor caminar, su camino de montaña, de cabra, sus ríos, sus valles que se pierden en el bosque para aparecer nuevamente en el mismo lugar de encuentro; como cuando las flores del Jacarandá comienzan a floreces el mismo día.
Así la palabra poética florece, se dice, es dicha por los hombres atentos, que quiere escuchar. Escuchar aquello que es rumor entre las olas del mar, y el viento que habla un idioma en el pajonal; que el pájaro repite y el hombre imita.
Karigüe

PRÓXIMO CAPÍTULO: lunes 17 de Diciembre

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Gracias. Karigüe

viernes, 7 de diciembre de 2012

Poema - ¿Para quién?

La Luna en la oscuridad es
un ojo del sol

como si el sol viera a través del
del brillo, a través del
rebote de sus rayos sobre
las cosas

así de noche cuando todos
creen que está ausente el sol
ve, no deja de ver y cuidar
a uno de sus miembros,
de sus tentáculos: la tierra

de la tierra hace brotar la
savia, aquel ser, que une
el agua con el sol y que lleva
en esta unión aquello que
es flor, fruto, perfume

¿Para quién?
Karigüe