lunes, 21 de abril de 2008

Reflexiones Celebres - Raúl Ballbé

La ventaja de la infancia para acceder al mundo del espíritu

Anales de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires (año 2005)
“Psicología del Quijote”
Del Dr. Raúl Ballbé

La pasividad del espíritu es el momento privilegiado para que se nos manifieste, con la mayor plenitud, el don ofrendado y en esto radica la preeminencia del espíritu de la infancia, ubicado bajo el doble signo de la esperanza y de la gracia pues el niño no es una especie de esbozo de hombre al que se mira con indulgencia, sino, por la pureza, por el gusto de lo absoluto, es su modelo ideal. Como dice Bernanos: “del niño que fui y que es ahora para mí como un abuelo”. Se trata de una vuelta a sí mismo, de desprender lo aprendido para aproximarnos al fundamento de todo cuanto sobre él construimos y recibimos posteriormente. Lo que nos han enseñado es una cosa; la educación es otra.
La propia experiencia confirma que la frase cerventina: “el mundo hemos de dejar/del modo que le hallamos”, no es un lugar común, sino un pensamiento revelador de la íntima y profunda ley arquitectónica del autor. Américo Castro nos señala de las consecuencias morales de tal actitud. Si el carácter y su secuela la conducta son inmutables, la razón podrá darse cuanta de ese estado, pero no lo podrá variar. La moralidad se convierte en un hecho positivo, que en los sensible nos contentará o nos amargará pero que, en realidad, no merecerá censurada ni elogio; el individuo experimentará automáticamente los desarreglos de su conducta. La moral deja de estar gobernada por el ideal religioso para ser una manifestación de la naturaleza humana: el mundo es así y es inútil querer variarlo. El Quijote parece ser el gran exponente literario de esta concepción del hombre.
Pero ¿sabemos acaso qué es el carácter?. Las nociones comunes que nos ofrece el lenguaje son sumamente vagas y confusas. A veces nos hacemos de él, una idea tan elevada que no hay ser concreto que pueda encarnarla o bien lo rebajamos a tal punto que se reduce a una cualidad particular mas o menos arbitrariamente elegida como la energía, la firmeza de voluntad, la continuidad de las ideas y de la conducta o uniformidad de las costumbres. Dicho con otras palabras, o bien consideramos el carácter como un ideal tan alto que se vuelve inaccesible – como el querer ser Anadís Gaula, ideal desmesurado y presuntuoso de Don Quijotes – o lo ponemos al alcance de todos y pretendemos aprehenderlo en los más ínfimos ejemplares y en los muestrario más toscos de la naturaleza humana, como aparece en los inventarios al uso de la psicología clínica. El Quijote nos somete constantemente a la tensión y a la dialéctica sin superación posible entre el ideal caballeresco de un España que es carcomida por la comercialización de las relaciones humanas y por el alma necrófila y resentida de la novela picaresca. El alejamiento melancólico del mundanal ruido, a causa de un legítimo hastío encubierto por el discreto arrepentimiento de Don Quijote, es signo de nobleza.
Si el carácter es una feliz disposición del temperamento, de la cual hay que felicitarse cuando es concedida, sería entonces, en el orden de la naturaleza, el equivalente a la gracia en el teológico y, si la merecemos, habría que ser digno de conservarla. El carácter como la constitución orgánica, es lo que recibimos y nos constituye: es el cimiento que debería soportar cuanto le exijamos, al mismo tiempo que nos señalará los límites. De esta tensión surgirá el tema cervantino del acierto y del error.

Reflexiones Celebres - Raisa y Jacques Maritain

Reflexión sobre la poesía

Del libro: “Situación de la Poesía"
de Raisa y Jacques Maritain.


Bien que Baudelaire estaba en su derecho al considerar que entre Edgar Poe y él todo era común. Dijo:
“Es este inmortal instinto de lo bello que nos hace considerar la tierra y sus espectáculos como un panorama, como un reflejo del cielo. La sed insaciable de todo cuanto está más allá de lo que revela la vida, es la prueba más viviente de nuestra inmortalidad. Por la poesía y a la vez a través de la poesía, por y a través de la música, el alma entrevé los esplendores situados más allá de la tumba; y cuando un poema delicioso nos hace asomar las lágrimas a los ojos, estas lagrimas, más que prueba de un exceso de goce, son testimonio de una melancolía irritada, de una exigencia de los nervios, de una naturaleza desterrada en lo imperfecto y que querría apoderarse inmediatamente, ya aquí en la tierra, de un paraíso revelado”

sábado, 19 de abril de 2008

Poema - Las Cosas

Las cosas.
Las benditas cosas
que nos sacan vida.

Y que nosotros,
sentados en el dintel
de la puerta de roble,
las vemos pasar,
llevándonos dentro
de un ataúd.

Te sorprendes y dices, ¿por qué?
Olvidaste el día que
siendo tú un niño aún
entregaste,
les entregaste todo lo tuyo,
si es que en ellas
te reflejabas,
te dejaban reflejar
para los otros.

Ahora,
sólo están llevando
lo que es suyo.

Karigüe

viernes, 18 de abril de 2008

Reflexiones Celebres - Konrad Lorenz

Reflexión sobre las ciencias

Del libro: “ El porvenir está abierto"
de
Karl Popper y Konrad Lorenz.

Popper:

Ciencia e Hipótesis retoma el título de un libro de Henri Poincaré (La Ciencia y la hipótesis), una de las obras más sobresalientes de la filosofía de la ciencia; por eso la he elegido como título para esta jornada.
Me gustaría empezar haciendo una profesión de fe en las ciencias de la naturaleza. La ciencia se halla hoy en día bajo el influjo de unas corrientes modernistas más que cuestionables. No solo recibe ataque desde afuera, sino también desde adentro. Yo, sin embargo, considero que las ciencias de la naturaleza, junto con la música, la poesía y la pintura, constituyen la mayor realización del espíritu humano. Claro es que cualquier cosa puede ser mal empleada. Incluso la música puede ser mal empleada, y de hecho lo es, y lo mismo ocurre con la ciencia. Pese a todo, las ciencias de la naturaleza constituyen nuestra mayor esperanza. Si logramos salir del pantano en el que nos hemos metido, será sin duda con la ayuda de la ciencia. Probablemente esta afirmación suene muy “cientifista”, como suele decirse hoy día.

El reproche del cientifismo no procede

Por eso me gustaría subrayar que el reproche de cientifismo que se hace a los científicos no procede. Ni uno solo de los grandes sabios puede ser calificado de cientifista. Todos ellos eran escépticos, cautos, respecto a la ciencia. Siempre supieron lo poco que sabemos. El reproche de cientista apenas cabe dirigirlo, por ejemplo, a Henri Poincaré. Newton, ha sido uno de los hombres más grandes que ha existido y quizá el mayor de todos los científicos, hablaba de si mismo como de un muchacho que recogía piedrecillas y conchas en la playa sin darse cuenta, que tenia ante si un fenómeno tan desconocido como el mar. Yo creo que todos los verdaderos científicos se han visto así mismo como lo hacía Newton, siempre han sabido que no sabían nada y que, incluso en terrenos labrados ya por la ciencia, dominan una inseguridad casi absoluta. Como sin duda saben todos ustedes, la teoría newtoniana ha sido reemplazada mas o menos por al de Einstein. En la ciencia ocurren esas cosas.
Hasta hace aproximadamente un siglo, se creía que el campo de la mecánica descubierto por Newton había de englobar el dominio de la ciencia en su totalidad. Pero hacía 1890 apareció un campo totalmente nuevo con el descubrimiento de los electrones, obra de JJ Thomson, esto es, el campo de la electrónica. Ello dio lugar a una revolución que paso desapercibida a casi todas las personas ajenas al mundo de la ciencia. Se trataba de la revolución de la física atómica, en la cual vivimos inmersos hoy día. Puede distinguirse en ella distintas fases, aunque ahora no voy a entrar en ello. Lo que si me gustaría resaltar es el hecho de que la ciencia es obra de los hombres y, como tal, falible. Pues bien, precisamente la conciencia de esa falibilidad de la ciencia es lo que distingue al científico del cientifista. Porque si algo puede decirse del cientifismo es que se trata de una fe ciega, dogmática, en la ciencia. Y esa fe ciega es ajena al verdadero científico. Por eso los reproches del cientifismo quizá vayan dirigidos a ciertas ideas populares que se tiene de la ciencia, peor no afectan a los científicos propiamente dichos.

Poema - El Hombre

Las cosas del mundo,
suceden o son, a veces
como tornados sin lluvia,

Levantan polvo
en la vera de los caminos,
como impidiendo no
sólo ver, sino que
la luz del sol bañe nuestra piel.

Vida es el sol,
el aire
y la tierra bendita
que nos alimenta.

Pero, pero
el Dios, mucha veces
se retira
formándose mundo

Y

Tú que tiene que
ocupar su lugar
te quejas y hasta lloras
y dices:
¿Por qué me haz abandonado?

¡Para que seas Hombre! – se suele escuchar.

Karigüe

Frases Celebres - La Alegría

1.- Alegría y amor son las alas de las grandes empresas. (Goethe)

2.- Amigos míos pedid a Dios la alegría. Sed alegres como los niños, como las aves del cielo. (Dostoievski)

3.- Buscas la alegría en torno a ti y en el mundo. ¿No sabes que solo nace en el fondo de tu corazón?. (Tagore)

4.- Después de la virtud es la alegría lo más indispensable. Todos los días deberíamos leer un buen poema, oír una linda canción, contemplar un bello cuadro, y pronunciar algunas bellas palabras. (Goethe)

5.- El mundo esta lleno de pequeñas alegrías; el arte consiste en saber distinguirlas. (Li-Tai-Po)

6.- El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho. (Shakespeare)

7.- La alegría cuanto más se gasta, más queda. (Emerson)

8.- Hay quienes dan con alegría y esa alegría es su premio. (Gibran)

9.- La alegría de vivir es el más grande poder cósmico. (Tailhard de Chardin)

10.- La alegría es la señal que la vida ha vencido. (Bergson)

11.- La alegría está en la lucha, en el esfuerzo, en el sufrimiento que supone la lucha, y no en la victoria misma. (Ghandi)

12.- La alegría más grande es la inesperada. (Sófocles)

13.- Las alegrías más excelsas, variadas y duraderas son las espirituales. (Shopenhauer)

14.- La mitad de la alegría reside en hablar de ella. (Proverbio Persa)

15.- Lo difícil no es organizar una fiesta sino encontrar quien se alegre en ella. (Niestzsche)


Las Frases Célebres de La Alegría o Citas Célebres de La Alegría fueron especialmente seleccionadas por Karigüe para sus lectores. (Frases de la alegría y Citas de la alegría)

martes, 15 de abril de 2008

Libro “El silencio” – Capítulo 9

MUNDO

Es una fuerza la que hace, la que construye paso a paso, en un encadenamiento continuo; la que permite que el hombre sea.
La antropología, la psicología del aprendizaje, la anatomía de los movimientos, su cinética, nos hace ver que además de ser una consecuencia, somos una fuerza natural que se revela, que se hace presente; como si fuera ella el viento y nosotros las infinitas olas del mar, aquellas que aun se baten entre sí.
Esos Istmos presentes, esa espuma que en el medio del mar se eleva hasta rugir, hasta producir tormentas, tornados; que arrasan pueblos, bosques, desiertos para luego ser calma, reposo, hasta el próximo salto, el próximo grito, el próximo alarido, la próxima palabra, el próximo poema.
Algo que te sorprende cuando lo pensaste, algo que lo escribiste y luego te gustó. Lo inesperado; aquello que llega como donación, como regalo: la vida, tu vida, tus sueños, tus alegrías, tus esperanzas, tus ilusiones y porque no, tus alucinaciones también.
Un mundo que se revela, un cuerpo que se retiene y avanza, como un tornillo que perfora a la tierra, a la roca, a la oscuridad, al silencio.
Brota entonces la savia que se desvía, la sangre que ha regado desiertos a través del tiempo, aquella que hace bullir la voluntad del hombre, que arremete contra los arrecifes, los acantilados de mármol para ser espuma, para ser sueño.
Claras y salvajes a la vez son las aguas profundas y cristalinas, y en su batirse sobre sí se purifican. Tan sutiles y delicadas llegan a ser, pero a la vez incontenibles. Ellas carcomen la roca y taladran el mármol más duro; porque son la insistencia y la perseverancia, las que le dan poder.
Allí en el fondo habitan los peces más delicados y sutiles también, más diestros en el arte del desplazamiento, de escabullirse entre los arrecifes, entre las algas, entre las piedras y entre los intersticios que deja la naturaleza para ellos.
Sabrosa su carne, fría las aguas. Afuera el Sol adormece con su manto de calor y luz. Es la luz, la demasiada luz la que retiene al animal y lo devora. Es el calor que hace hervir la sangre de todo animal que se complace con la luz.
El Sol además de darnos vida, a la vez nos adormece, mientras la noche, la oscuridad, nos arroba. Somos más oscuridad que luz, más silencio que palabra.
No es la muerte la que nos saca, la que nos retira de la vida; es la luz, es el calor el que hace de nosotros seres temporales. ¿Seremos seres a los cuales alguien adormece sobre brasas, para luego degustar aquello que habremos de ser?
Es la carne del ciervo joven una delicia, porque ella tiene el sabor de una raza a la que la naturaleza a dotado de fibra, de músculos, capaces de correr más rápido que un León y que a la vez es tierna por su juventud.
Los héroes jóvenes se van temprano, antes que el hombre común, antes de aquel que pastorea por lo valles que aquellos dejaron y que fueron capaces de enfrentar a fieras salvajes que aún acechan.
Como un manto la serena oscuridad, se va formando, tejiendo por fibras de silencio, de aquel silencio que hace, que elabora, que construye. Cada gen, cada célula, cada órgano, cada ser, da un pequeño salto, un pequeño paso. Y como si el espíritu presente fuera la aguja de tejer, va uniendo a través de los hilos de savia o de sangre.
Un gran manto somos. Pero no es para cubrirnos del frío ni de la soledad, sino que sirve de paño de terciopelo, para que no se hieran nuestros pies al caminar. Todo lo demás es ajeno a nosotros y a la vez lo llevamos a cuestas.
Llevamos desde el LUCA hasta la última idea leída o pensada por nosotros, por nuestros progenitores. Todo llevamos a cuestas.
Y lo que vemos, lo rechazamos o aceptamos, lo incorporamos a esa ciudad de luz donde sólo el corazón del hombre puede ver.
La ciudad luz está hecha, construida, por la obra del hombre, por los conocimientos logrados, arrancados, arrebatados de la naturaleza; pero habita por la obra de su espíritu, cuyas palabras, colores, sonidos, son su afectividad con la cual moldea lo almacenado, lo experimentado: el alma.
El nuevo Prometeo se para frente a los dioses y los desafía nuevamente; pero ahora sí, desde el barro, no desde el peñasco; ya no desde los acantilados de mármol, sino desde esas tinieblas, desde ese silencio que contiene la niebla que somos.
Nuestro próximo paso, nuestro nuevo despertar, será el mundo. El mundo espiritual.
Karigüe

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Gracias. Karigüe

sábado, 12 de abril de 2008

Poema - La imaginación

La noche,
el amor,
la huella
y Tú,
nada más.

Pero ... todo es
huella,
inclusive Tú.

Yo,
el caminante
que avanza hacia ti.

El tiempo es circular;
somos astros que giran
y alternativamente
nos ilumina un sol.

Del otro lado se ve el giro.
Desde aquí únicamente
la imaginación.

Karigüe