martes, 4 de noviembre de 2008

Poema - Viajes

He venido, desde lejos,
un viaje largo
arriba de un avión,
a otro, a otro más

Las distancias parecían
lecturas, conversaciones
buena comida y sueño

Luego otra gente,
otras costumbres,
otros idiomas

Mundo hermoso,
maravilloso,
eres mío

y

Yo tu sangre.

Karigüe

domingo, 2 de noviembre de 2008

Poema - Mis niños

Despacio,
como caminado
en punta de pie

me fui acercando,
dormían,
los vi dormidos;

Habían jugado,
correteado, reído,
y yo los llevaba
a caballito

niños
mis niños,
cómo quisiera
que el tiempo se detuviera

y

Yo con ellos,
como ahora
disfrutando.

Bendición y regalo
del cielo.

Karigüe

Poemas Memorables - Rimbaud

Del libro: Poesía Francesa del Siglo XIX.

El Barco Ebrio

Cuando yo descendía los ríos impasibles,
De pronto me sentí libre de sirgadores
Los habían cazado piles rojas horribles
Y clavado desnudos en postes de colores.

A mis tripulantes siempre fui indiferente,
Con mis trigos flamencos o mi algodón inglés.
Cuando todo tumulto cesó con esa gente.
Los ríos me dejaron en libertad después.

Entre los movimientos de mares bizarras,
¡Yo en invierno, más sordo que un cerebro de infante,
Corrí! Y las Penínsulas que soltaron amarras
No padecieron nunca un caos mas triunfante.

Las tempestad bendijo mis auroras marítimas.
¡Más liviano que un corcho dancé sobre las olas
Que se llaman eternas portadoras de victimas,
Sin añorar el ojo tonto de las farolas!

Más dulce que a los niños las manzanas primeras,
El agua verde entro en mi casco de pino
Y dispersó el timón y lavó mis maderas
De vómitos y manchas azuladas de vino.

Y desde aquel entonces me bañé en el Poema
Lactescente del Mar, por astros penetrado;
Trague el azur verdoso donde, absorto en su tema,
Flota y a veces baja pensativo un ahogado.

Donde tiñen de pronto el azul que delira
En ritmos lentos bajo el diurno esplendor,
Más fuetes que el alcohol, más vastos que la lira,
Al fermentar, los rojos amargos del amor.

Los cielos en relámpagos he mirado estallar
Y también las resacas, las trombas, las corrientes:
La noche, el Alba hirviente como un palomar,
¡Y vi lo que creyeron ver algunos vivientes!

Vi el sol bajo tiznado de místicos horrores
Iluminar con coágulos enormes y violetas
Parecidos, en viejos dramas, a los actores,
A las olas que huían con sus fiebres secretas.

Soñé la noche verde con nieves infinitas
Que besaban los ojos de un mar que se levanta
En la circulación de savias inauditas,
¡Y el azul amarillo del fósforo que canta!

Seguí meses enteros, como las vaquerías
Histéricas, la ola hacia escollos apáticos
Sin pensar que los pies ígneos de las Marías
Pueden tirar de los Océanos asmáticos.

¡He topado, sabéis increíbles Floridas
Donde asomaban ojos de panteras con pieles
De hombres¡ Arco iris tirando con bridas,
En cielos submarinos, de verdosos tropeles

¡Vi fermentar pantanos enormes, como trampas
Donde se pudre en medio del junco el Levitán!
Vi deslizarse el agua por misteriosas rampas
Y vi los horizontes que hacia el abismo van.

¡Soles de plata, cielos de brasa encendidas,
Glaciares, varaduras en los golfos traidores
Donde boas gigantes por la chinches comidas
Se caen de los árboles entre negros olores!

¡Ah, mostrar a los niños esas criaturas vivas,
Esos peces de oro, eso peces catantes!
Espumas de colores mecieron mis derivas
Y vientos inefables me halaron por instantes.

A veces, mártir harto de polos y ecuadores,
El sollozo del mar calmaba mi rolido
Y subía hacia mí sus prodigiosas flores,
Y yo era una mujer, de rodillas caído…

Isla casi, meciendo las disputas eternas
Y el estiércol de rápidas aves de ojos dorados,
Yo navegaba cuando, por entre mis cuadernas,
Caminando hacia atrás bajaban los ahogados.

O bien, barco perdido en bahías apáticas
Que hacia el éter sin pájaros arrastró el huracán,
Yo, a quien los monitores y la naves hanseáticas
El casco ebrio del agua nunca reflotaran:

Libre, ardiente, trepado por las brumas violetas,
Yo que al igual que un muro hendí el cielo de sur,
Que llevo, dulce grato de los buenos poetas,
Sarpullidos de sol y gargajos de azur;

Que corría, manchado de lúnulas eléctricas,
Tabla loca escoltada por negros hipocampos,
Cuando el varano hundía con trompadas frenéticas
El cielo ultramarino en los ardientes campos:

Yo que temblé al sentir en otras latitudes
El celo del Behemot y los Maelströms inquietos,
Hilanderos sin fin de azulas quietudes
¡Hoy añoro la Europa de antiguos parapetos!

Vi siderales archipiélagos, e islas
Con cielos delirantes libres al remador:
- ¿Duermes en esas noches sin fondo, allí te aíslas,
Millón de aves de oro, oh futuro Vigor?-

¡Tanto lloré! Las Albas son siempre melancólicas,
Toda luna es atroz y todo sol amargo:
El acre amor me hinchó de torpezas alcohólicas.
¡Oh, que mi quilla estalle! ¡Y yo siga de largo!

Si algún agua de Europa deseo es esa charca
Oscura y fría donde hacia el rojo poniente,
En cuclillas un niño triste suelta una barca
Tan frágil como una mariposa reciente.

Olas, no puedo ya, lánguidas compañeras,
Seguir a los airosos cargueros de algodones,
Ni pasar a través de orgullosas banderas
Ni afrontar los horribles ojos de los pontones.

Poema - Caminos

He caminado sobre desiertos
ávidos de compañía,
de ese cariño que se siente
por los seres que se ama.

Poco a poco caminé,
y una vez llegué a un oasis;
era como lo extranjero
lo extraño.

Comencé entonces
a cultivar,
a cuidar esa agua fresca
que brotaba cada mañana

Luego sin darme cuenta
brotó una ciudad
llena de gente
y miradas maduras

Mire hacia el desierto
y de allí
un niño me sonreía.

Karigüe

viernes, 31 de octubre de 2008

Por qué no

No se si no hay destino

Alguna vez pensé
en los animales domésticos,
de cómo lo criamos y para qué

¡Me estremecí
cuando pensé en lo eslabonado
que es el universo,
que es la vida también!

Me pregunté –

¿Y si para alguien somos
domésticos

pastoreando en una
naturaleza virgen...

y haciendo además el papel
de títeres?

Karigüe

Reflexión sobre la Poesía II

Edgar Allan Poe

La Poesía lírica como la recreación rítmica de la Belleza.
Su único árbitro es el Gusto. Con el intelecto o con la Conciencia tiene únicamente colaterales relaciones. C0mo no sean incidentalmente, no se relaciona de modo alguno con el Deber, o con la Verdad.
Unas palabras, sin embargo, de explicación. Aquel deleite que es a un tiempo el más puro, elevado e intenso de los deleites, proviene, afirmo yo, de la contemplación de lo bello. Únicamente en la contemplación de lo bello creemos posible alcanzar aquella suprema elevación o exaltación del espíritu, que reconocemos comos Sentimiento poético, y que tan fácilmente se distingue de la Verdad, que es la satisfacción de la razón, o de Pasión, que es el excitante del corazón. Hago por consiguiente, de lo bello, usando la palabras como sinónima de lo sublime, el dominio propio del poema, simplemente por que es una evidente regla del Arte que los efectos emanen tan directamente como sea posible de sus causas: nadie hasta ahora ha dejando de reconocer que la peculiar elevación de que se trata es más fácilmente asequible en el poema.

Poema - Aún

La delicadeza,
La ternura,
son el perfume
de almas que vuelan
alto.

Una es el trato de las
cosas del espíritu
con el mundo

La otra es la dulzura
del corazón
cuando ama;

Alas, horizontes
divinos

Estrellas que nos guían
en ese mar tormentoso

Que aún somos.

Karigüe

miércoles, 29 de octubre de 2008

Poema - Unidad

Aquel jardín,

El de las rosas rojas
el de los geranios
el de los claveles blancos

ya no está.

Pero aún, cuando
respira aires puros
tu alma,

vueles a verlos.

Ellos son como una puerta

de aquella niñez

que no quieres olvidar.

Ves todo lo demás,

aquellos eucaliptos
que se doblaban y bramaban
con los vientos de agosto,

aquel cielo azul,
aquellas montañas.

Te das cuenta entonces

Que tú,
eres ellos,

También.

Karigüe